Cuando estoy firmando libros en las ferias del ídem, es frecuente que se acerquen algunos cuates o cuatas para que les firme, viejas revistas de Los Supermachos o Los Agachados y, en algunas de esas ocasiones, llegan con viejos números de Los Supermachos, pero de los que NO hice yo. Y es que mucha gente no se dio cuenta de que únicamente elaboré 100 números de la revista, y que gracias al despojo sufrido por el editor Colmenares, otros dibujantes y argumentistas –esquiroles, ni modo– se pusieron a escribir y dibujar la historieta haciéndoles creer a los lectores que yo seguía siendo el autor. Y muchos cayeron en el garlito y continuaron comprando la revista por varios años, ingenuos y despistados, pensando que Los Supermachos aún era de mi autoría. Como sigue ocurriendo que todavía a estas alturas haya gente que compre números atrasados de la revista, y más ingenuamente me las lleven para que las firme, aclaro solemnemente que únicamente hice 100 números y que todos dicen con claridad Los Supermachos de Rius. Si no dicen de Rius, ni los compre...
Otra aclaración pertinente respecto a esta republicación de la revista: como ya lo he explicado anteriormente, el editor susodicho se dedicó –sin avisarme– a censurar ferozmente la revista, cambiando los “globos” por otros que, en muchos casos, escribía mi buen cuate Dzib, que trabajaba también en la misma editorial Meridiano, editora de la revista, siguiendo las órdenes del editor. En muchos casos ha sido muy difícil recuperar los textos originales, pues los “nuevos textos” estaban pegados con fuerza y resultó realmente difícil despegarlos sin que afectaran los textos originales. Éstos van señalados con un asterisco (*) y a veces resulta problemática su lectura. Pedimos pues comprensión del lector: se hizo lo que se pudo y ni modo...
En este tomo 4 de Mis Supermachos, se incluyen tres de esos números censurados vilmente: el dedicado a la Independencia, el de la Revolución Mexicana y un número que dediqué en pleno 1967 a la Revolución cubana. Van, como quien dice, como anillo al dedo para las absurdas dizque celebraciones del Bicentenario, en 2010, que sospecho hemos financiado los mexicanos que ingenuamente pagamos impuestos. De todos modos, esperamos, los editores y yo, que los disfruten con frutas y verduras.
Atentamente, el autor del desaguisado.
EDUARDO DEL RÍO, RIUS