David no tenía miedo de Goliat. Él recogió cinco piedras pequeñas y lisas y las puso en su zurrón. Entonces con su honda en una mano, David fue a encontrarse con Goliat.
El gigante se rió cuando vio que David era sólo un niño. Sin embargo, David lanzó una piedra desde su honda. La piedra golpeó a Goliat en la cabeza y lo mató.
David era valiente y confiaba en Dios.
Con sólo pedirlo, Dios nos ayudará en los momentos que estemos asustados.