Un ejército rodeo la ciudad de Samaria y nadie podía entrar ni salir. La gente de la ciudad no tenía alimentos. Dios le dijo a Eliseo que les dijera que al siguiente día habría muchísima comida. En aquel momento cuatro hombres decidieron ver si el enemigo les daría a ellos algo de comer. Cuando llegaron al campamento, no había nadie allí.
Los soldados habían huido dejando toda su comida, su oro y sus ropas. Al principio los hombres comenzaron a esconder el tesoro para ellos mismos, pero luego decidieron compartirlo. Ellos lo contaron a la gente de la ciudad y pronto todos tenían suficiente para comer. Fue exactamente como Eliseo dijo que sería.
Aquellos cuatro hombres no fueron egoístas.
Podían haber guardado todo lo que encontraron para ellos mismos, pero no lo hicieron.
¿Qué piensas que Dios quería que hicieran ellos?