Ester sabía que en sus manos estaba salvar a su pueblo. Ella también sabía que si visitaba al rey y él se enojaba, nunca más sería reina. El rey hasta podía mandarla a matar. ¿Qué debía hacer Ester?
Ester de todas maneras decidió visitar al rey. Cuando ella fue, el rey le concedió su deseo de que a su pueblo se le permitiera vivir.
Ester fue muy valiente. Hizo lo que Dios quería que ella hiciera y por ser valiente salvó a su pueblo. ¡Bravo Ester!