Los hombres hallaron a Daniel orando a Dios y se lo dijeron al rey. El rey se entristeció porque Daniel le caía bien, pero no podía cambiar la ley. Así que lanzaron a Daniel a un foso de leones hambrientos.
¡Pero espera! Dios envió un ángel para cerrar la boca de los leones, así que los leones no pudieron morderlo.
Por la mañana, el rey vino a ver si Dios había salvado a Daniel, y por supuesto, Daniel estaba completamente bien.
Dios salvo a Daniel. ¿Crees que Daniel siguió orando a Dios tres veces al día después que Él lo salvó de los leones?