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Más tarde, aquel mismo día Jesús les pidió a los seguidores que eran sus ayudantes que fueran a través del lago hacia otra ciudad. Él vendría después de un rato. Los ayudantes subieron a la barca, pero aquella noche en medio del lago, hubo de pronto un viento extraño. Los hombres tuvieron que trabajar muy duro para que no se hundiera la barca.

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Entonces vieron algo que los atemorizó más que la tormenta. Pensaron que era un fantasma. No era un fantasma, era Jesús caminando sobre el agua. Jesús les dijo a sus ayudantes: «No tengan miedo». Luego entró en la barca y el viento se calmó.

¿Qué habrías hecho tú si hubieras estado en esa barca?