Mientras Jesús estaba en la cruz, la tierra se puso oscura desde el mediodía hasta las tres de la tarde. Entonces Jesús murió y hubo un gran terremoto.
Cuando la tierra se estremeció, la cortina gruesa en el templo entre el lugar santo y el lugar santísimo se rasgó de arriba a abajo. Ahora la gente podía ver dentro del lugar santísimo. Antes sólo el sacerdote principal lograba ver adentro. Cuando los soldados cerca de la cruz vieron lo que ocurrió cuando Jesús murió, ellos supieron que ¡Él en realidad era el Hijo de Dios!
Jesús murió porque nos amaba. Él murió para que nuestros pecados pudieran ser perdonados. Vamos a decirle ahora mismo que nosotros lo amamos por lo que Él hizo en la cruz.