Jacob continuó su viaje, recorriendo una gran distancia hasta la casa de su tío Labán. Allí conoció a Raquel, la hermosa hija de Labán. Jacob se enamoró de ella.
Jacob le dijo a Labán: «Me quedaré aquí y trabajaré para ti si dejas que me case con Raquel». Así Jacob se quedó y trabajó siete años por la mujer que amaba.
¿Hay algo por lo cual tú estés dispuesto a esperar siete años?