Justo en ese momento Dios movió la gran nube detrás de su pueblo para ocultarlos del enemigo. Los egipcios no podían ver nada. La nube se oscureció para los egipcios, pero al otro lado la nube daba luz para el pueblo de Dios.
Entonces Moisés levantó su mano sobre el mar. Durante toda la noche Dios empujó el mar con un viento fuerte y el agua se dividió para formar un camino seco hasta el otro lado. Los israelitas llegaron a salvo al otro lado. Pero cuando el ejército egipcio trató de utilizar el mismo camino, el agua se volvió a unir y cubrió a los soldados. Este fue el final del ejército del rey.
¿Te imaginas algo así como caminar por el medio del mar?