Hermana, hermano, permite que mi voz sea las
manos de la curación, deja que extirpe tu miedo y
sea bálsamo de luz para tus pensamientos,
acércate a mí, acércate a Dios. Destellos
amarillos sabiduría, fulgor azul fe, yo sanaré
sentimientos de lluvia, palabras de alfiler. Siente,
empieza a ver, cree, di: “Soy fuente de poder”;
—Soy fuente de poder—. Vive la medicina de
Dios, sé milagro de Rafael. ¡Sana! Siéntate
cómodamente, cierra suavemente los ojos, inspira
lentamente por la nariz, siente cómo el aire es
caricia para tus pulmones. Retén el aire, la lengua
siempre pegada al paladar, expira, relaja tus
hombros, que tu abdomen sea ola rompiendo en
la orilla. Inspira lentamente por la nariz… retén el
aire… expira… vuelve a ser ola rompiendo en la
orilla… sigue respirando de esta dulce manera
mientras hablo, mi voz es brisa. Tus pies están
descalzos sobre la arena blanca, notas cómo
alguien te agarra la mano, una lágrima pasea
inesperadamente por tu mejilla, es él, es ella,
sigue estando contigo tras su marcha, vive en ti,
eres su hogar. De repente, miras tus manos y son
las de un niño, las de una niña, vuelves a ser sin
aparentar. Sonríes, y tu corazón late borracho de
felicidad. El sol os besa con fuerza, como verano.
Seguís caminando, os miráis, vuestras miradas
ríen amor. Ves una concha rosada medio
enterrada en la fina arena y te agachas a cogerla,
le miras, la miras, desnuda viste la felicidad. En el
cielo bailan las gaviotas, en tu alma canta la
calma, melodías de este día que los dedos no
saben tocar. Hace calor, paráis, os desvestís y
decidís daros un baño. El agua está fría, reís, una
ola traviesa os salpica, ¡el agua está helada! Con
vuestras manos bañáis tímidamente vuestro
cuerpo y seguís introduciéndoos lentamente en el
mar. Llegado un punto, te sumerges bajo el agua,
abres los ojos y ves arcoíris de arrecifes, peces
mariposa y caballitos de mar… amigo, amiga, abre
lentamente los ojos. ¿Cómo te encuentras? Bien,
¿verdad? Ahora estás preparado, estás
preparada, para afrontar cualquier obstáculo de
la vida. ¡Somos música!
El miedo infectó a
más personas que la COVID-19.