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El 9 de enero de 1997, el periodista Nicholas D. Kristof público un ensayo en el New York Times titulado “Para el tercer mundo, el agua todavía es una bebida mortal[64]” En él cuenta que 2.9 mil millones de individuos – es decir 66% de la población del tercer mundo – no tienen acceso a baños, ni siquiera a una letrina de fosa. En un barrio pobre como el de Dharavi en Bombay, centenas de miles de Indios habitan en cuchitriles y el agua de alcantarillas se vierte en los caminos con miles de ratas. Preung Sriy, una madre de 27 años, usa baldes de agua en un riachuelo para poder lavar sus vegetales, bañar a sus hijos y beber. Su hijo de 8 años murió unos años atrás como consecuencia de una diarrea, la misma que regularmente afecta a sus otros tres pequeños. Pues el agua de alcantarillas se vierte en el río.
“Es un reportaje que todo el mundo olvidó”, diría más tarde Nicholas Kristof, “salvo por dos personas muy influyentes de Seattle que lo leyeron.”
Esa mañana, Bill y Melinda Gates quedan desamparados al leer el ensayo de Kristof y desean hacer algo al respecto. Gates empieza a devorar el Reporte Mundial consagrado a la cuestión. Las cifras son crueles. 12% de los niños mueren de diarrea antes de tener 5 años. El problema es notablemente agudo en África, donde es frecuente que los excrementos se acumulen en baldes, los cuales son llevados al río local para evacuarlos en este. Es en esta agua que los niños se bañan y contraen diarrea. Esta agua contaminada es también la única fuente de bebida.
Fueron varios años lo que Gates visualizó consagrar una parte de su colosal fortuna a mejorar el paso del mundo. ¿Qué hay de nuevo bajo el sol? Durante la Antigüedad, tanto en Roma como en Atenas, los más ricos tomaban las riendas de los gastos que la ciudad no podía asumir: construcción de monumentos, espectáculos gratuitos. En el Renacimiento, príncipes y duques italianos se abandonaban al patrocinio artístico. Y al final del siglo XIX, el industrial Andrew Carnegie creó dos mil quinientas bibliotecas públicas gratuitas en los Estados Unidos. Ciertos espíritus cáusticos llegarían a suponer que los planes de los personajes públicos sería señalado. Las cantantes que abusaban abiertamente del sexo en sus años de juventud descubrirían tener una vocación mística a los cuarenta. Y los millonarios se reconvertirían en filántropos. En cuanto a Bill Gates, es cierto que él es de buena escuela: su padre William y su madre Mary nunca cesaron de mostrar el ejemplo respecto a eso.
“Mis padres eran grandes benévolos. Eso ciertamente plantó en mí la idea de que si yo hubiese llegado a ganar dinero, debería de regresar una parte” diría Gates[65].
Para Bill Gates, la toma de consciencia humanitaria tomó forma en el otoño de 1993 cuando tomó una pausa en un empleo de tiempo sobrecargado, en compañía de su futura esposa Melinda. Él aterrizó en Tanzania, al sudeste de África.
Los dos turistas que esperaban admirar las jirafas y leones quedaron en shock al descubrir la extrema indigencia de la población local, los niños malnutridos y afectados por la polio, mujeres embarazadas que morían incluso antes de poder dar a luz. La vocación de filántropo tuvo su nacimiento en ese momento particular.
De regreso a Seattle, Gates quiso abordar la cuestión. Él llegó a un reporte de la Banca Mundial. Se exponía una tesis: sería posible reducir el crecimiento de la población mundial mejorando la salud de los más desvalidos.
Cuatro años más tarde, la lectura del artículo de Kristof reforzó el deseo de mejorar la suerte de los niños. Gates decide con Melinda que la mejor parte de su fortuna sería dedicada a una fundación que buscase mejorar la salud en los países subdesarrollados.
Bill Gates no sabía todavía que él atacaría un problema que trasciende todo lo que pudo haber sido afrontado en Microsoft...
El año 1998 es marcado por otra noticia, pues es en este que se apertura el famoso caso: “Los Estados Unidos contra Microsoft”.
De viaje en París a inicios de febrero de 1998, Bill Gates es recibido por el ministro de finanzas, otro superdotado con el nombre Dominique Strauss-Kahn, y los dos hacen un show de complicidad ante la prensa. El magnate del software parece lejos de notar las nubes que se amontonan. Interrogado sobre el juicio eventual, él exclama:
“Recientemente, varias encuestas fueron llevadas acabo en Europa, EUA y Asia para saber que empresa era la más admirada por la gente. En los tres casos, para mi gran sorpresa, ¡Microsoft quedó en primer lugar!”
Cuando declara que jamás tuvo como motivación el pagar menos impuestos, Strauss-Kahn no puede evitar mostrar una sonrisa.
Si bien el humor es inocente, pronto se impondría una áspera realidad. Un acto simbólico, pero que marca las almas, es una señal precursora.
El 4 de febrero de 1998, cuando Gates atraviesa las puertas de un edificio oficial de Bruselas en el que lo esperan miembros del gobierno, cuatro pasteles de crema aterrizan sucesivamente en su cara. Uno de los asaltantes es plantado en la tierra por uno de los guardias. Pero es demasiado tarde. De manera sorprendente, una cámara de televisión sigue a Bill Gates hasta el baño, donde el procede a limpiarse.
Más increíble aún: según Noël Godin, organizador de esa escena de los pasteles, la idea le fue sugerida por un ejecutivo de Microsoft con el que tuvo un encuentro discreto en un café para recibir la información necesaria a ese acto de bravura. El objetivo perseguido por el ejecutivo basado en Bruselas: “Darle una buena lección, porque su arrogancia es insoportable.”
Como es de esperarse, las imágenes del titán ultrajado le dan la vuelta al mundo.
Gates se da cuenta del plan y no pone ninguna demanda contra Godin. Después de todo, otras celebridades como Jean-Luc Godard, Bernard Henri-Lévy y Nicolas Sakozy sufrieron los asaltos del provocador dadaísta. A cambio, el equipo de guardias de Bill Gates se pone a la defensiva.
El 18 de mayo de 1998, el juicio “Los Estados Unidos contra Microsoft” es anunciado oficialmente. La acusación es portada por el Ministerio de Justicia, asociado a veinte Estados de los EUA. Motivo: haber asfixiado a la competencia para proteger y consolidar un monopolio del software.
Gates, quien era uno de los tres hombres más admirados de los EUA, ve su cara palidecerse en la audiencia preliminar del 17 de agosto de 1998. Ese día, el magnate del software llega a testimoniar frente al Congreso Estadounidense. Interrogado por un juez, él se muestra evasivo, pide clarificar la definición palabras como “competencia” e “inquietud”. Con frecuencia, sus respuestas parecen oscuras. Frente a un gran número de acusaciones presentadas por el juez, el buen estudiante hace pausas, aparenta concentrarse, luego da tan solo una misma respuesta:
“No lo recuerdo”.
De parte de un individuo conocido por su memoria fuera de lo común, el argumento puede parecer singular. Además, varios hechos que supuso no recordar estarían evidenciados en extractos de correos o diversos testimonios. Así, un vicepresidente de Intel afirmaría haber escuchado a un alto ejecutivo de Microsoft expresar claramente la intención de asfixiar a Netscape distribuyendo una alternativa gratuita.
La audiencia fue filmada y el documento es mantenido confidencial. Sin embargo, en muy poco tiempo extractos del video llegan a circular en la Net. Estos muestran la imagen agobiante de un presidente seguro de sí, frecuentemente enfadado, extremadamente combativo y al límite de la arrogancia. El mal está hecho.
El juicio empieza de manera efectiva en octubre, fecha en la que se agrega otro punto de acusación: al integrar Internet Explorer en Windows, Microsoft violó el acuerdo extrajudicial concluido con el gobierno en 1994. Una de las defensas de Microsoft consiste en pretender que Windows sería ralentizado si se le suprime Internet Explorer. Rápidamente se descubre que el argumento no tiene peso.
Las demandas de suman día tras día, hechas por ejecutivos de Netscape, Apple, IBM, AOL, Intel y otros. Todos le reprochan a Microsoft haber forzado el uso de sus software, haber obligado detener ciertas investigaciones que hubieran incitado a evitar soluciones Microsoft, y otras parcialidades.
El 5 de noviembre de 1999, el juez Thomas Jackson libera sus conclusiones: Microsoft estableció un monopolio e intentó hacer desaparecer a todas las amenazas de ese monopolio.
De viaje en París, Gates se muestra alegre, lleno de humor y totalmente sereno, muy feliz de evocar lo que se trama en los laboratorios de investigaciones de Microsoft. Además, él menciona sus primeras incursiones en lo humanitario:
“Como filántropo, puede que ustedes sepan que al inicio del año proveí mil millones de dólares para agregar tres nuevas vacunas a las cinco vacunas administradas en los países en vías de desarrollo. La diferencia se traduce en millones de vidas. Soy muy optimista con el éxito de esta iniciativa.”
El 3 de abril del 2000 es una fecha clave no solamente para Microsoft, sino también para el universo de la high tech.
El juez Jackson da oficialmente su veredicto de culpabilidad, haciendo entender que el deseo de que Microsoft sea dividido en dos entidades aisladas geográficamente: la aplicaciones en una parte y el Sistema en otra parte.
Ese anuncio tiene efectos devastadores a gran escala. El valor estrella de Nasdaq – bolsa de valores tecnológicos – desde 1986, la acción de Microsoft tiene una caída repentina. La caída es tan importante que lleva a la caída de la mayor parte de los valores Internet.
Once días más tarde, el 14 de abril la Nasdaq registra la baja mas fuerte de su historia. Bill Gates sufre una perdida de 11.1 mil millones de dólares en un solo día. La caída de la acción de Microsoft, incluso si esta no es más que temporal, marca el fin de lo que se llamó “economía-net”. Los start-ups aparecidos desde 1995 de derrumban uno a uno y decenas de miles de declaraciones de quiebra surgirían con prontitud.
El hecho es generalmente subestimado: ¡es la decisión del juez Jackson de dividir a Microsoft en dos la que llevó a la caída de valores Internet y una crisis que se prolongaría por 4 años!
Del costado de Microsoft, este incidente del camino no los lleva a inquietarse. A pesar del juicio llevado a cabo por el gobierno estadounidense, el editor de Windows persigue una expansión que nadie parece poder detener.
Al inicio del año 2000, Microsoft es el nº1 absoluto de su dominio. Esta vale 23 mil millones de dólares y recolecta 9.5 mil millones en beneficios. Windows está presente en 92.1% de los ordenadores liberados en el mundo.
En esa época, el volumen de negocios de Microsoft es tres veces más elevado que el de Apple, cosa en la que Steve Jobs trabaja duro para cambiar después de una década caótica.
¿Quién podría predecir que 10 años más tarde Apple sobrepasaría a Windows? Si alguien se hubiese osado a dar ese pronóstico, la mayor parte de la gente se hubiera encogido de hombres, considerando que es vano discutir con un Apple-maniac desprovisto de objetividad.
En paralelo, un nuevo retoño ve la luz del día. Esta se llama Google, la cual propone un motor de búsqueda para la Web y realiza un volumen de negocios de 19 millones de dólares. Microsoft gana 1421 veces más dinero que ese start-up liliputiense.
¿Quién podría haber supuesto que 4 años más tarde Microsoft llegaría a poner en duda los ataques de esa enana? Si alguien hubiese supuesto eso, se hubieran reído de él en su cara.
Sin embargo es eso lo que se produjo...
Microsoft sale indemne de sus asuntos jurídicos. El 28 de junio de 2001, una corte de apelación federal objeta la decisión del juez Jackson y declara que la edición de software no es culpable. ¿Champaña? Sí, pero... Empieza a parecer que el tiempo de su gloria pertenece ya al pasado.
En realidad, la atención de Gates es ya un poco diferente. El artículo de Nicholas D. Kristof tuvo un gran impacto. En enero del 2000, la fundación Bill & Melinda Gates vio la luz del día. Esta se dedica a recibir 95% de su fortuna.
El 14 de marzo del 2000 en el Foro Económico de Davos, Gates declara que su fundación invertiría 750 millones de dólares para salvar a más de tres millones de niños de enfermedades infecciosas. El cronista Nicholas Negroponte reporta que el Bill Gates que conoció en Davos parece haber aprendido de sus desventuras. A él le pareció humilde, pensativo y calmo.
Durante el año 2003, Bill Gates comete una torpeza mayor. En esa época, él está convencido de una cosa: cualquiera que sea el servicio que se sugiera, él está persuadido que Microsoft puede hacerlo mejor.
En febrero de 2003, un ingeniero de Microsoft, Chris Payne, hacer sonar la alarma frente a una veintena de altos ejecutivos, entre los cuales están Bill Gates y Steve Ballmer. En una exposición de dos horas, Payne menciona la dominación adquirida por Google en el dominio de los motores de búsqueda. Él explica como ese recién llegado captó una parte mayor del mercado publicitario. Chris Payne aconseja copiarle sin vergüenza a su competencia: Microsoft debe desarrollar un motor de búsqueda fundamentado en principios similares a los de Google. Bill Gates da su aval.
Sin embargo, unos meses más tarde Chris Payne considera bueno ir a la carga. El start-up Overture – que está al origen del sistema de publicidades por palabras clave vendidas a las ofertas que utiliza Google – está en venta. El tiempo presiona y el ideal para Microsoft sería comprar Overture para integrar ese modelo publicitario al motor de búsqueda de la compañía. La respuesta de Gates es categórica: “¡No!” Según él, Microsoft puede hacer algo mejor a menor costo.
Estamos en una era en la que todas las cartas son redistribuidas a una rapidez vertiginosa. La menor decisión sin pensamiento puede tener consecuencias irreversibles. Sin darse cuenta, Gates dejó escapar el mercado publicitario del Internet. Él todavía no lo sabe, pero perdió una batalla mayor sin esperanza de regreso.
El 19 de agosto del 2004, el mundo toma consciencia del poder obtenido por Google. Propuesto a la Nasdaq, la bola de valores tecnológicos, el título es objeto de una demanda frenética: 22 millones de partes son adquiridas durante el día, 1.2 mil millones de dólares entran en las posesiones de Google y, además, sus fundadores, Larry Page y Sergey Brin, entran en la lista de millonarios americanos. Justo antes de la entrada en la Bolsa, ¡Google adquirió la propiedad de Overture y no escatimó respecto a los medios de compra!
Es posible que Bill Gates haya observado el desempeño bursátil de Google con un ligero amargor.
Si Microsoft hubiese comprado Overture, Google no hubiese podido explotar ese modelo publicitario sin tener que darle un centavo a Microsoft. Esa era una gallina de los huevos de oro escondida, una fuente de ingresos más jugosa incluso que Windows. Y Gates la dejó escapar.
A partir del final del 2003, Larry Page y Sergey Brin adoptan la estrategia de la golondrina acosa al halcón peregrino: Google no cesa de cosquillear al gigante Microsoft buscando desestablecerlo a todo precio.
Los dos fundadores de Google comprendieron una cosa: ellos no tienen opción. De no actuar de tal manera, Microsoft, conforme a su tradición predadora, recurriría a todas las tácticas para eliminar al joven retoño.
Una de las tácticas consiste en contratar abiertamente a ingenieros del editor de Windows. En noviembre de 2004, Google intensifica esa incursión en el territorio del nº1 del software al abrir una oficina de reclutamiento en Kirkland, a siete kilómetros de las oficinas de Microsoft. En seis meses, una centena de empleados se dejan seducir. La amenaza es suficiente para llevar a Bill Gates a redactar un documento titulado “El desafío Google” especificando que el start-up se volvió el objetivo nº1 contra el cual batallar.
En marzo de 2005, la presión tiene una pausa cuando Kai-Fu Lee, el experto de la compañía en Inteligencia Artificial, renuncia. Cuando se da cuenta de su partida, Steve Ballmer lo fulmina:
- ¡No me digas que te vas con la jodida Google!
Ballmer le advierte a Kai-Fu Lee que si este último migra directamente a Google, él iniciaría un juicio por violación de clausulas de no competencia – una amenaza que sería puesta en ejecución. Sin embargo, ¿que pudo haber hecho? Microsoft es ya percibida como una compañía del pasado, y la sonrisa de Google toma un maligno placer al burlarse del mamut.
La ofensiva se persigue en enero de 2006 cuando Google anuncia la oferta gratuita de aplicaciones Google Docs y Sheets que compiten con Word y Excel, las dos principales fuentes de ingresos de Microsoft.
El golpe de gracia es hecho el 10 de octubre de 2006. Ese día, Google es la número uno de las noticias diarias del mundo entero que mencionan su compra de Youtube.
La compañía de videos es el nuevo fenómeno de moda en el Internet. Lanzado un año antes en febrero de 2005, el sitio Youtube atraería a la mayoría de internautas en busca de video. En el otoño de 2006, Youtube se encuentra entre los 15 sitios más visitados del mundo.
Debido a tal audiencia, Youtube atrae pretendientes. Microsoft, Yahoo!, MTV, son algunos de los que llegan a poner ojos de ternura por los creadores de Youtube.
La suma que Google paga da escalofríos: ¡1.65 mil millones de dólares! El tamaño de ese monto da a pensar que Google está listo para conquistar a esta dulcinea particular. Esta debe aprovechar la oportunidad cuando se presente.
Interrogado por Business Week, Steve Ballmer parece haber superado los eventos. Él intenta encontrar tanto lo bueno como lo malo de esto.
“Microsoft opera a largo plazo. No finalizamos el concierto, nuestra tenacidad no tiene equivalente.”
¿Qué le hace falta a Gates, a quien nunca visualizó otra posición que ser el nº1? El estatus de buen samaritano. En 2005, Times Magazine lo designó como personalidad del año aplaudiendo a sus esfuerzos por eliminar las enfermedades. Un giro inesperado.
La filantropía limpió su cara. ¿Qué inferir de manera más fuerte para un cambio de vocación?
Si Microsoft perdió su magnificencia, Google no es el solo responsable. Otra compañía, que aparecería al borde de los eventos en los años 90, está apunto de volverse la estrella de la década.
Bajo la dirección de un maestro adulado con locura, Steve Jobs, Apple se impone poco a poco como la sociedad más innovadora, la más de acuerdo a su época. Lanzado en octubre de 2001, el iPod fue el primer responsable de ese cambio. Desde el año 2003, pareció que ese reproductor portátil se volvió un fenómeno social. El objeto adquirió el mismo símbolo que el Macintosh original, adulado por los artistas. Desde Karl Lagerfeld, quien posee decenas de estos, a la cantante Alicia Keys, de Bono a Robbie Williams, de Will Smith a Steven Spielberg, el iPod se muestra en las manos de las estrellas que sienten un maligno placer al exhibirlo: este se encuentra en la cintura de David Beckham. No es más un reproductor, ¡sino un objeto de moda! Es frecuente verlo en la cintura de los skaters de Santa Monica.
Steve Jobs dice haber tomado el pulso de ese fenómeno cuando este se paseaba por Nueva York.
“En cada rincón me cruzo con alguien que tiene audífonos bancos. Entonces pensé: “¡ay Dios mío, algo está a punto de llegar!...” declaró Steve Jobs para Newsweek.
Tal es el curso del momento: Apple, nacida en 1976, es decir un año después que Microsoft, tuvo éxito en volverse nuevamente una marca adulada tanto por teenagers como por adultos. Y ese solo es el inicio. El anuncio del iPhone al inicio del año 2007 da la siguiente impresión: Apple es la compañía más al filo del momento.
Steve Jobs presenta su iPhone a la numerosa audiencia que llega escucharlo el 9 de enero de 2007 en el MacWorld, y de un día a otro todos los teléfonos móviles reciben un golpe. Las innovaciones son múltiples: se controla al iPhone con el dedo, la interfaz está llena de íconos... Apple tiene allí al best-seller de la década.
En abril del 2007, el instituto Comscore pone por primera vez a Google en el 1er lugar de los sitios más visitados del mundo. Microsoft recién se baja del podio. La integración de Youtube en Google fue determinante.
Durante el mismo mes, Google se ríe nuevamente de Microsoft. Esta vez, la edición de Bill Gates ambiciona la regla publicitaria DoubleClick, primer anunciador en términos de banners en el Internet. En los sitios de gran audiencia, DoubleClick está tres veces más presente que Google. Esa adquisición le permitiría a Microsoft volver a tomar una parte del mercado publicitario. El editor de Windows propone 2 mil millones de dólares para absorber a la compañía.
Un golpe teatral: ¡el 14 de abril Google absorbe a DoubleClick por 3.1 mil millones de dólares!
Con tal adquisición, Google se vuelve más que nunca el primer prestatario mundial de la publicidad en línea. El tiempo en que Microsoft aparece como el gran lobo amenazante, voraz y dominador, ha cambiado. Es en la compañía de Gates que se nota mayormente un desconsuelo. ¡Brad Smith, quien administra las actividades legales de Microsoft, acaba de hacer sonar la alarma acusando a Google de un potencial abuso de posición dominante!
¿Un abuso de posición dominante? Empezamos... Es exactamente lo que Novell, Netscape, Lotus y otros le reprochaban a Microsoft en 1994. La inversión de la situación es preocupante.
Por la primera vez, Bill Gates encontró en su camino a una sociedad con un modelo más fuerte que el suyo. Gates quería poner un PC en cada empresa y en cada hogar con los software Microsoft. Google vende palabras clave publicitarias y tiene como cliente al mundo entero.
Del costado de su Fundación, Gates hizo varias obras. Entre ellas está el suministro de agua potable. Él entró en contacto con numerosos especialistas en el dominio incluyendo a Peter Janicki, ingeniero e innovador que tiene como costumbre integrar a la informática en sus máquinas. ¿Su misión? Encontrar un método para purificar el agua pútrida. Gates se pregunta: ¿se podría reciclar el agua de los baños creando un sistema de drenaje que llega a una recuperación de los desechos? Una competencia se lanza para que un nuevo tipo de baños pueda ser inventado. El desafío: no usar ni agua potable, ni electricidad y, si es posible, tampoco de las fosas sépticas. ¿La recompensa? 7 millones de dólares.
El calentamiento del clima figura entre las preocupaciones del millonario. Sin embargo, en materia de energía, él no se muestra a favor de la solar. Gates está convencido de que ese enfoque no respondería a las necesidades mundiales. Él prefiere mejor buscar algo diferente y estimular la búsqueda de nuevas tecnologías propias y abundantes.
En su búsqueda de soluciones de energía que no produzcan CO2, Gates finalmente llega a apoyar a la nuclear. Con un desafío: él debería asegurarse que las materias radioactivas no puedan salir de la central y así descartar los riesgos de peligro.
¿Lo nuclear como solución al calentamiento del clima? El recuerdo de Chernóbil todavía está vivo. Sin embargo, a pesar de la catástrofe ucraniana, Bill cree que se tiene allí algo en qué profundizar. Para ello, él pone a contribuir a algunos espíritus brillantes como el divertido ingeniero Nathan Myrvhold, hace mucho empleado de Microsoft. Él toma también el consejo de Lowell Wood, tristemente popular por haber trabajado con Edward Teller en la creación de la bomba de hidrógeno. Al parecer esos dos investigadores anteriormente mencionaron en un artículo científico la posibilidad que una central pudiese explorar un uranio empobrecido y así minimizar el error humano.
Consultado por Gates, Lowell da su veredicto: las centrales en uso fueron concebidos en el tiempo de la regla del cálculo y reposan en concepciones arcaicas. Estas no fueron optimizadas para el ordenador. Seducido, Gates escoge invertir sus fondos en un start-up, TerraPower, encargado de poder realizar una simulación informática de una central optimizada y segura.
Una sola sombra en la tabla: en enero de 2007, el periodista Charles Piller tiró un ladrillo en el mar al publicar una investigación para el Los Angeles Times. Piller afirma haber examinado las cuentas de la Fundación y, según él, esta opera de una manera que genera más dinero que el que se gasta. Solo los intereses serían gastados mientras que el capital se mantiene intacto. Interrogada acerca del asunto, Melinda Gates diría que es normal buscar maximizar los ingresos para tener más dinero par las acciones de la Fundación.
En 2008, El Mundo según Monsanto, una película consagrada a las fechorías de Monsanto, muestra a Bill Gates defendiendo a su socio que juzga injustamente maltratado por los medios. Según él, el gigante de los OGM operaría sus actividades gratuitamente en África para ayudar a luchar contra las sequías, y las acciones en cuestión serían totalmente gratis. Parece además que en 2006, un antiguo vicepresidente de Monsanto, Robert Horsch, volvió a unirse en la Fundación. Es la segunda nota en falso de una división que hasta entonces había sido transparente.
El 27 de junio de 2008, Bill Gates oficializa su retirada de Microsoft comunicando que buscaría consagrar lo esencial de la fortuna acumulada a través de los años de gloria a causas humanitarias.
Para los que conocieron a Gates, partir a mitad de una batalla contra Google y Apple no se parece mucho a algo que él haría. Si sus intenciones de benevolente parecen ser sinceras, como no ver en filigrana un trazo que el titán encontró frente a los dos oponentes cuya lógica de operación parece no entender.
Después de haber conquistado el mundo de los micro-ordenadores, el as de ases inicia una segunda vida, la de un campeón de la benevolencia. Él todavía no sabe que se le caerían mil plumas y que iría a encontrar contrariedades de un alcance inesperado.
En el momento que se retira de Microsoft, Bill Gates es todavía el hombre más rico del mundo con una fortuna estimada en 58 mil millones de dólares en acciones. Y cómo él es siempre mayoritario en esa empresa que fundó, la riqueza continuaría creciendo año tras año.
En el año 2008, Bill y Melinda tienen un nuevo objetivo: lograr erradicar la polio.
“Se nos hace difícil a Melinda y a mí ver a niños morir”, confesaría Bill en un reportaje de Netflix.
Miles de millones de dólares son invertidos para eliminar a la polio de la superficie del planeta. Sin embargo, Niger continua siendo afectado por esa enfermedad. Y el nombre de casos se triplicó en un año.
La Fundación es solicitada para estudiar el tema. Su conclusión es neta: Bill y Melinda deben doblar el presupuesto alocado a la polio, por lo tanto llevándolo a 200 millones de dólares. Inquieto por la eficacia, Gates aborda el problema a lo matemático: si desea tener éxito, él debe desembolsar 400 millones y ponerlos rápidamente en juego.
Eso no es todo. Como Gates fue por largo tiempo un orador inspirador, dotado de una fuerza de convicción, este se da la tarea de convencer a sus socios.
El 26 de mayo de 2009 en la Universidad de Medicina de Nueva York, Gates y su amigo Warren Buffet invitan a otros millonarios como Ted Turner, Michael Bloomberg, George Soros, David Rockefeller y Oprah Winfrey para discutir sobre el tema de la filantropía.
El 3 de junio de 2009 en un debate público organizado en Oslo, la capital de Noruega, Gates va a la carga:
“Pienso que todos los millonarios deberían proveer una vasta parte de su fortuna.”
Él los invita a ir más lejos con las donaciones humanitarias, y Warren Buffet lo secunda sin reservas en ese punto: él decide entregar 31 mil millones de dólares de sus fondos a la Bill & Melinda Gates Foundation.
Durante ese periodo, el programa de vacunación organizado para terminar con la polio en Nigeria tiene altos y bajos. Resulta que la enfermedad desaparece de un lugar para aparecer en otro. Gates se informa e intenta comprender cuál debería ser el siguiente paso. Él se da cuenta que las cartas de Nigeria están incompletas y son poco fiables. Recurre entonces a la imagen satelital para reproducir una cartografía detallada y decide enfocarse prioritariamente en las zonas de riesgo.
Presente en el Foro Económico de Davos (Suiza), Gates afirma que no es indiferente a las oportunidades de los OGM, plantas genéticamente modificadas[66]. La Fundación financió investigaciones llevadas a cabo por Monsanto en África en busca de la posible introducción de un maíz transgénico en ciertas tierras. Gates diluye toda posibilidad de controversia. El mensaje oficial: el magnate no desea impedir ninguna investigación.
El 26 de mayo de 2010 es un momento histórico: ¡ese día Microsoft es sobrepasado por Apple!
Si uno se imagina estando diez años atrás, ese resultado parecía imposible. En esa época, la compañía de Bill Gates era temida por todos y parecía inexpugnable. Esa inversión de la situación es un evento histórico.
Es un Steve Jobs triunfante quien hace su entrada en la escena de la conferencia D8 – All things digital, el primero de junio de 2010 con la canción Got to Get You into My Life de su grupo favorito: los Beatles. La periodista Kara Swisher iniciar el show con la noticia del momento:
- Esta semana sobrepasaron a Microsoft en capitalización. ¿Alguna opinión al respecto?
– Para aquellos que están en nuestra industria desde hace mucho, esto es algo surealista, exclama Jobs.
Steve Jobs está enfermo y sus días están contados. No obstante, ¿cómo no saborear su victoria antes del finish?
Los productos que hacen soñar a las poblaciones durante los años 2000 no llevan más la marca de Microsoft. La ventaja está del lado de Apple, de Facebook y Twitter, que emergen con nuevos modelos.
No obstante, la compañía creada por Bill Gates puede todavía revelar sorpresas. En el mercado de las consolas de juego, al que Microsoft llega atrasado y donde le podría ser difícil imponerse a un nuevo actor, esta marca su camino: la Xbox de Microsoft se imponer durante algunos años como la nº2 mundial después de Nintendo.
Con el accesorio Kinect de la Xbox 360, Microsoft propone dejar atrás el mando de juegos: el jugador es identificado por la consola con movimientos de brazos y de piernas. ¿Quién podría creerlo? El editor de Windows muestra que todavía puede brillar a nivel de Investigación y Desarrollo.
La Kinect es lanzada el 4 de noviembre del 2010. Cinco meses más tarde el 11 de marzo de 2011, con 10 millones de unidades vendidas, Kinect entra en el libro Guinness de los Récords como “el accesorio high-tech más vendido en un corto lapso de tiempo”. Su carrera sería sin embargo ultra corta, pues pocos juegos logran explotar a ese accesorio. La proesa tecnológica era enorme. Para Microsoft, ese es un encuentro de fracaso con su época.
¿Qué hay de los trabajos relacionados al calentamiento del clima? Una start-up canadiense, Carbon Engineering, le interesa particularmente a Gates. Fundada en 2009 por el doctor David Keith, esta busca poner en servicio a un sistema de aspiración de CO2 atmosférico y transformar lo capturado en materiales explotables.
Del lado del reciclaje del agua, las investigaciones continúan. Peter Janicki descubrió que habían muchas materias útiles en los excrementos y se pregunta lo que pasaría si se pusieran en ebullición. Janicki concluyó que sería posible generar energía y sacarle provecho para alimentar a los sistemas de drenaje. Se podría así producir agua potable a partir del vapor.
Dieciocho meses más tarde, el equipo de Janicki hizo una maquina salida de sus ideas: el Omniprocesador. En esa inmensa pieza de tecnología, el agua se evapora, las materias sólidas al calentarlas generan vapor. Este entra en una turbina que provee electricidad al conjunto del mecanismo: se obtiene como resultado que el Omniprocesador, máquina que produce agua potable, es totalmente autónoma. La primera instalación se prevé en Dakar.
Por su parte, después de cinco años de cálculo TerraPower busca elaborar un diseño de reactor nuclear con ondas progresivas explotando uranio empobrecido. El riesgo de todo error humano es extremadamente reducido y los residuos podrían ser reciclados para producir electricidad. Se menciona la perspectiva de poder tratar los incontables desechos nucleares existentes.
En papel, todo parece lucir bien. Sin embargo, en el transcurso de una reunió en marzo del 2011, Gates y sus colegas se dan cuenta, aterrados, de la catástrofe de Fukushima. Más que nunca, la opción nuclear es denunciada por la opinión pública.
Bill Gates y Steve Jobs fueron por un largo tiempo hermanos enemigos, y cada uno tomó placer de denigrar al otro.
La estocada más fuerte fue hecho por Jobs al inicio del verano de 1996 en un reportaje televisivo:
“El problema con Microsoft es que no tiene gusto. Sé lo que digo. Lo afirmo alto y fuerte. Ellos no tienen ideas originales, no aportan más que poca cultura a sus productos. Su éxito no me molesta. Lo merecieron por lo esencial. Lo que me fastidia es que hagan productos de mala calidad.”
En ese entonces, Gates recibió el golpe. Jobs estimó él mismo que se había pasado un poco y lo llamó por teléfono para disculparse.
Las pruebas que cada uno atravesó ayudaron a reducir sus asperezas. Durante el año 2011, los dos hombres toman placer de entretenerse y recordarse de las locas aventuras que cada uno vivió.
“Fuimos bastante cercanos y tuvimos largas conversaciones acerca de nuestras esposas, de la vida, de lo que la tecnología ha logrado y no ha logrado”, diría Gates para la revista Rolling Stone.
Como el fin de Jobs se acerca, Bill Gates escribe una larga carta a su compadre en la que se expone por completo. Jobs la conservaría cerca de su cama.
“Steve y yo eramos muy diferentes”, diría Gates. “Pero los dos dudábamos a la hora de escoger gente. Los dos eramos hiper-energéticos y aptos para trabajar muy duro.”
Las nuevas aventuras humanitarias de Bill Gates no le procuran un sentimiento de satisfacción completa porque los problemas que intenta resolver parecen superiormente complejos. Ciertos elementos como que la situación política en desarrollo no fue prevista en la ecuación.
En 2013, parece que la erradicación de la polio podría ser una causa perdida. En Niger, los abusos del movimiento de insurrección Boko Haram contrariaron fuertemente sus proyectos – equipos de médicos fueron incluso asesinados. Ferozmente tenaz, Ganes escoge pasar a la escala superior y aporta un sobe con 6 mil millones de dólares – en alianza con otras organizaciones y también los aportes de su amigo millonario Warren Buffet. Gates es así: él nunca se rinde.
Cuestionado acerca de sus motivaciones profundas en una visita a un hospital de Kenya, Melinda Gates responde con franqueza:
“No creo que trabajar en la diarrea mejore mi imagen. Y no me importa que ese sea el caso.”
La revista Rolling Stone consagra la entrevista extensa de su edición del 22 de marzo de 2014 a Bill Gates. El reportero Jeff Goodell se muestra impresionado por la estatura de su interlocutor. Él queda igualmente atónito por la relativa modestia de sus posesiones en cuanto a su fortuna: tres casas, un avión, sin yates. Y su vestimenta es la de un estudiante. Y dispersar sus palabras de introducción:
“Con 58 años, Bill Gates no es solamente el hombre más rico del mundo con una fortuna que pasa los 76 mil millones de dólares. Es también el más optimista. En su visión, el mundo es un sistema operativo gigante que simplemente necesita ser “depurado”.”
“La idea que anima la vida de Bill Gates, la que guía su filantropía, la que lo hace quedarse hasta tarde en su oficina tapizada de libros con una vista al Lago de Washington en el exterior de Seattle, es la noción propia de todo hacker: que el código relacionado a sus problemas puede ser reescrito, que los errores pueden ser corregidos, que los grandes sistemas – trátese de Windows, de la pobreza del mundo o del cambio global – pueden ser mejorados si se poseen las herramientas y las competencias adecuadas. La Fundación Bill & Melinda Gates con su donación de 36 mil millones de dólares se parece a un start-up gigante cuyo mercado principal es la civilización humana.”
Cuestionado acerca de todo tipo de aspectos de la sociedad estadounidense y de problemas mundiales, Gates, fiel a sus costumbres, solo comparte pocas cosas íntimas. Él explica que en materia de impuestos, él probablemente sería percibido como un Demócrata, pues está a favor de impuestos más grandes a las personas más ricas. Él se defiende con no tener lealtad a un partido en específico.
Respecto a los temas tomados en cuenta para su Fundación, él justifica su posición así:
“Quiero concentrarme en las cosas en las que mi experiencia en la innovación me den la oportunidad de hacer algo único. La mayoría del dinero de la fundación es usado en cosas que tienen que ver con la desigualdad de salud – lo que hace que una persona de un país pobre esté mucho peor que una persona de un país rico. Esto concierne antes que nada a las enfermedades infecciosas. Nos concentramos en una quincena de estas – y más particularmente en la polio. Como la nutrición es importante y la mayor parte de gente pobre habita en el campo, nos ocupamos también de la agricultura”.
Goodell se impresiona con una afirmación que Gates emitió en una carta anual de la Fundación, como que no habrán más países pobres de aquí al 2035, y desea saber más acerca de ello.
“Hemos logrado un increíble progreso en el desarrollo internacional. En los países como Brasil, México, Tailandia e Indonesia, tenemos un número increíble de success stories. No tuvimos resultados tan brillantes en África, Haití, Yemen, Afganistán y en Corea del Norte. Pero si no hay guerra, deberíamos poder gestionar incluso a los países de la costa africana y llevarlos a una situación razonable de aquí a veinte años.”
A nivel energético, Gates considera que el cambio del clima es la prioridad y que se debe resolver imperativamente. Y parece también estimar que lo nuclear, inteligentemente trabajado, tendría sus virtudes.
El prototipo de una central nuclear correcta, funcionando con uranio empobrecido, estuvo lista en 2015. Después de haber efectuado varias idas y venidas en China para aprovechar los méritos de su tecnología, Gates logró convencer al presidente Xi Jinping. Un contrato fue firmado.
Después, en agosto de 2018 el proyecto cae al agua. En sus enfrentamientos con China, el presidente Donald Trump provocó la anulación del contrato aprobado entre la Fundación Bill & Melinda Gates y el gobierno chino.
Bill Gates suspira:
“Pensamos que podrían haber obstáculos políticos, pero nunca imaginamos que podrían venir de los EUA.”
Ese es un regreso al punto de inicio para Gates, quien quiere enfocarse en el presente en el mercado estadounidense.
Decididamente, el mundo de las relaciones internacionales es mucho más difícil de visualizar y masterizar que el del software.
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Y así son las cosas... Bill Gates se transformó en filántropo y es el jefe de la Fundación más poderosa de la Historia. Su poder es frecuentemente comparado a el de un jefe de Estado. Melinda y él desfilan de vez en cuando frente a las cámaras, ya sea para visitar algunos hospitales de Kenya o difundir las virtudes del señor. A veces, ciertas organizaciones locales testimonian la increíble generosidad de sus benefactores. Estas explican igualmente que tienen una relación dura con objetivos precisos y plazos a cumplir. Lo que Gates justifica presentándolo como un “optimismo impaciente[67] “.
Gates dice no arrepentirse de nada del tiempo que estuvo a la cabeza de Microsoft. Su Omniprocesador fue instalado en Dakar, donde trata materias fecales y produce agua potable. La máquina fue también instalada en África del Sur. Y Bill y Melinda están convencidos: las vacunas repartidas en África salvarán millones de vidas.
Sin embargo, en paralelo su imagen pierde color. Al inicio del año 2020, Gates ya no es popular. Su fuerte convicción de cosas como que las vacunas serían las curalotodo universales atrajo a cientos de miles de opositores a ese tipo de tratamiento. Algunos toman placer de establecer potenciales relaciones peligrosas. Se encuentra que un colorante compuesto de nano-cristales fue elaborado en el MIT[68] y que este emite una luz cercana al infrarojo que podría ser detectada por un smartphone especialmente equipado. Además, esa investigación fue financiada en parte por la Bill & Melinda Gates Foundation. De esto se dedujo una voluntad de intrusión en la intimidad personal digna de un Big Brother, y tampoco se puede hablar más que suponiendo, pues solo tan solo algunos sitios alarmistas lo comunican.
Este solo es un inicio. En la epidemia del coronavirus, Gates resulta ser el nº1 de los conspiracionistas. Orginalmente, el 26 de enero de 2020 Gates anunció la inversión de 10 millones de dólares en la investigación de una vacuna para neutralizar el virus. En CNBC el 9 de abril de 2020, él anuncia haber multiplicado por diez la inversión prevista inicialmente y aclara que se necesitarían probablemente dieciocho meses para elaborar un tratamiento seguro. A corto plazo, él propone el uso de anticuerpos de pacientes que ya tuvieron esa infección.
Poco después, el New York Times del 17 de abril de 2020 cuenta más de 16,000 “posts” de Facebook y diez videos de YouTube polémicos con cinco millones de vistas. Las acusaciones son frecuentemente falsas, fuera de contexto o voluntariamente deformadas. Estas por lo tanto cambian con el paso del tiempo. Algunas personas llegarían a acusarlo de haber financiado “al grupo que trajo al virus mortal” e incluso de haber sido motor de propagación: se encuentra que financió varios meses atrás un experimento de simulación de una pandemia.
¡Gates es también acusado de haber buscado reducir la población mundial con vacunas!
Todo es parte de un discurso que pronunció en un evento TEDx en 2010, en donde dio a conocer sus opiniones acerca de la ecología. Él evidentemente retomo la tesis descubierta en el reporte de la Banca Mundial que leyó en 1997 según la cuál sería bueno reducir el crecimiento de la población mundial debido a que el número de personas en la Tierra influye en la cantidad de emisiones de CO2.
“El mundo cuenta hoy con 6.8 mil millones de personas. Se llegará a alcanzar los 9 mil millones. Con muy buenos resultados de las nuevas vacunas, los tratamientos sanitarios y el control de nacimientos, se podría reducir en 10 a 15 por ciento, pero se tendía un factor de aumento de alrededor de 1.3.”
Gates ya había pronunciado esa tesis a la que consideró bueno apegarse un año antes en una carta anual de la Fundación:
“Un hecho sorprendente, pero crucial, es que hemos aprendido que la base del número de muertos reduce en realidad el crecimiento demográfico. La gráfica “3” muestra la fuerte conexión entre la tasa de mortalidad infantil y la tasa de fertilidad (...)”
“De hecho, los padres escogen tener varios hijos para asegurar la posibilidad de que varios sobrevivan para sostenerlos cuando estén viejos. Como el número de niños que sobrevive hasta la edad adulta aumenta, los padres pueden esperar ese objetivo sin tener tantos niños” declaró entonces Gates.
Es esa la tesis que él retomo por su cuenta: reducir las enfermedades infecciosas podría reducir el crecimiento de la sobrepoblación. Sin embargo, diversos sitios conspiracionistas, con algunos extremistas que llegan a los límites de la histeria, toman placer al satanizar sus objetivos. Y al afirmar que Gates espera usar sus vacunas para reducir la población mundial.
Son rumores fantásticos expresados por espíritus alarmistas, ávidos de amplificar las elucubraciones de todo tipo, desmentidos por sitios que examinan fake news.
¿Qué decir? A nivel físico, Bill reconoce el peso de los años. Su optimismo enajenado parece teñido de un fondo de amargura. Como si en el trasfondo de su alma fuese preso de algunas dudas que intenta enmascarar por su buen humor voluntarista. Las controversias surgidas alrededor de sus vacunas, los retrasos para cumplir ciertos objetivos como el nuclear parecen haber dejado algunas marcas.
Gates perdió su brillo de antaño. ¿Estará atacando problemas demasiado colosales para su intelecto?
Una de las cualidades que Gates manifestó con frecuencia en su camino fue la capacidad para reconocer sus errores, a no entretenerse en un camino improductivo. ¿Tendrá él todavía esa actitud? ¿Cómo comprender que se muestre tan tolerante frente a una empresa como Monsanto, cuyas fechorías en la agricultura están más que documentados?
Si bien se mantiene siendo un espíritu ultra brillante, un matemático fuera de serie, un pensador increíble, capaz de absorber información en grandes cantidades, mezclarla, ordenarla y amasarla para percibir conexiones inesperadas entre datos dispares, parece que a Gates le hace falta una dimensión que pudo la gente como Gandhi, Nelson Mandela e incluso Steve Jobs. Se podría llegar a poner en esta lista a personalidades como Salvador Dali o incluso a Martin Luther King pronunciando su famoso discurso “I had a dream...” (Tuve un sueño). Y esa dimensión sería probablemente la onírica, la espiritual o incluso la artística. Una inclinación por una noción más fina, la de las intuiciones inexplicables, un mundo de sensaciones paralelo a el de los multiprocesadores y del poder de cálculo.
Una parte de Bill Gates que aprecié y a veces admiré durante los años 80 y 90 – energético, gracioso, ligero – se ha ya desteñido un poco. Como si desatara combates en partidas vanas en las que solo da vueltas.
Sin dudas Gates se aferra al superpoder de su ordenador mental, a esa capacidad fenomenal para masterizar las matemáticas y la informática, para osar aventurarse hacia otros territorios menos señalizados, en los que se autorizan algunos granos de dulce locura en la ecuación. ¿Habrá él llegado a su límite?
En la entrevista para Rolling Stone publicada en 2014, el periodista Goodell osó hacerle una pregunta. ¿Es él creyente? Su respuesta fue la de un matemático:
“Estoy de acuerdo con Richard Dawkins respecto al hecho que la humanidad necesito de mitos en cuanto a la creación. Antes que comprendiéramos lo que produce las enfermedades, el clima y las cosas de ese tipo, buscamos explicaciones falsas. En el presente, la ciencia llena a la vida – no completamente – de lo que la religión estaba acostumbrada a llenar. Pero el misterio y la belleza del mundo son increíblemente extraordinarios, y no existe explicación científica en cuanto a su nacimiento. Decir que todo esto fue engendrado por números al azar me parece una visión poco caritativa. Pienso que creer en Dios tiene sentido, pero no puedo decir cuales son las decisiones de su vida cambiarían a causa de esto.”
En un reportaje realizado por Netflix[69] y difundido en septiembre de 2019, el director David Guggenheim le diría a Gates que su principal defecto podría ser el siguiente: “Usted es percibido como un tecnófilo, persuadido de que la tecnología lo resolvería todo”. El personaje no negó de ninguna manera que esto no fuera así.
Resulta también que el tiempo ha hecho de las suyas y que otros héroes llegaron al podio. Jeff Bezos, el fundador de Amazon, le quitó el puesto del hombre más rico del mundo. Mark Zuckerberg se volvió a la edad de 24 años el millonario más joven de la Historia en 2008. Elon Musk es el geek del momento, siempre listo para un nuevo experimento más fantástico que el precedente. Los principios de una nueva moneda fueron enunciados por un misterioso Satoshi Nakamoto que nadie jamás conoció en verdad y de quien incluso se dudaría su existencia. Larry Page y Sergey Brin de tuvieron éxito en imponer en tiempo récord la página de inicio favorita de los internautas. Google tuvo un crecimiento incluso más espectacular que Microsoft, y sin embargo sus fundadores continúan siendo considerados como respetables y son considerados amigables – se escuchan pocas críticas al respecto. Steve Jobs suscitó una gigantesca empatía, como se pudo juzgar por las manifestaciones espontáneas de fans frente a las Apple Store el día de su fallecimiento. No obstante, el mismo Jobs jamás brilló por sus inversiones en materia de filantropía. Él solo buscaba embellecer el mundo. Gates, por su parte, sigue siendo globalmente poco amado, sospechado, mal comprendido. Busquemos el error.
En verdad, Bill Gates tuvo en su camino bastantes oportunidades para mostrar su generosidad con una oportunidad de ser grandemente apreciado. Examinémoslo bien: La búsqueda de la popularidad no es un santo Grial, está lejos de eso, y esa inclinación maligna por un reconocimiento fácil nos dio las Star Academy y otros espejos similares. Si bien hay un reproche que se puede hacer contra Mark Zuckerberg, ese podría ser el de mostrarse excesivamente sensible al consenso general alrededor de Facebook. Que Gates no cultive esa motivación no haría más que aportarle a su activo. Pero de igual manera... Si bien invirtió en la energía solar, la eólica, las renovables con un stockage en reservas de hidrógeno antes que en las propiamente nucleares, si bien actuó para la protección de semillas naturales, ¿no habrá tenido él una oportunidad mejor de hacer una tarea benéfica en el planeta, asegurándose al mismo tiempo del soporte de los ecologistas de todo tipo? Pero no. Así es su modo operativo: acostumbrado a proponer y resolver problemas, de preferencia titanescos. Incluso podría ser optimo enfocarse en problemas y soluciones para engendrar un soporte popular a gran escala.
¿Qué retendrá la Historia de su camino entre nosotros? ¿Windows? ¿Su éxito fuera de serie? ¿Sus acciones filantrópicas? Gates evolucionó en otra dimensión. Humanista convencido, él está animado por el rigor de un ingeniero y opera, entre las centenas de proyectos que dirige, ciertas decisiones que podrían escaparse de la comprensión de sus contemporáneos. Y como la sospecha es un lente que deforma, Gates parece haber acabado suscitando una empatía hacia su camino, su personalidad y sus intenciones. Nobody’s perfect. A veces se dice que puede que la Historia le haga justicia y que sufra una incomprensión en sus contemporáneos comparable a las que sufrió Galileo y Giordano Bruno.
Algo se mantiene constante. Bill se place de cambiar al mundo. Y puede ser que esa sea la clave esencial de su enfoque. Como él mismo lo dijo:
“¿Por qué razón alguien crearía una sociedad y buscaría tener un gran impacto sino para divertirse?”
El autor le agradece a las personas siguientes por su asistencia en diversos estadios de la realización de esta saga:
Paul ALLEN, Patricia AZZARO, Jabe BLUMENTHAL, Emmanuelle BUREAU du COLOMBIER, Jean Philippe COURTOIS, Betsy DAVIS, Kathy EHRLICH, Florence GILLIER, Doug KLUNDER, Neil KONZEN, Dominique KULIG, Michel LACOMBE, Myriam LUBOW, Jean François MAILLARD SALUN, Pam MILLER, Lisa PRATHER, Jeff RAIKES, Bob O'REAR, Jean Pascal ROZET, Christine SALABERI, Christine SANTUCCI, Charles SIMONYI, Michel SUIGNARD, Steve WOOD
y más particularmente:
Bill GATES, Christine KECHICHIAN, Françoise MARTIN et Bernard VERGNES
Agradezco de igual manera a las personas siguiente por haber releído y corregido algunas partes de este libro:
Jean-Claude BERLINE, Delphine GASTON, Sauveur MARTIN, Claire RIVIERE
@Daniel Ichbiah
1995, 1998, 2019, 2020
Les recomiendo igualmente la lectura de otras biografías que redacté en el dominio de las nuevas tecnologías:
. La Saga de los Juegos de Video (1997, 1998, 2004, 2009, 2012, 2019)
. Las 4 vidas de Steve Jobs (2011) n°1 en ventas a finales de agosto de 2011
. Mark Zuckerberg – la biografía (2018)