PARTE

II
GUERRA ORGANIZACIONAL
(EN EQUIPO)

Tú puedes tener brillantes ideas, ser capaz de inventar estrategias invencibles, pero si el grupo que diriges, y del que dependes para ejecutar tus planes, es indiferente y poco creativo, y si sus miembros siempre ponen primero su agenda personal, tus ideas no significarán nada. Debes aprender la lección de la guerra: la estructura del ejército —la cadena de mando y la relación de las partes con el todo— es lo que dará fuerza a tus estrategias.

La meta primaria en la guerra es introducir rapidez y movilidad en la estructura misma de tu ejército. Esto significa tener una sola autoridad en la cima, evitar la vacilación y confusión del liderazgo dividido. Significa dar a los soldados una noción de la meta general por cumplir y el margen necesario para emprender acciones a fin de alcanzar esa meta; en vez de reaccionar como autómatas, serán capaces de responder a los hechos en campaña. Finalmente, significa motivar a los soldados, produciendo un esprit de corps general que les dé un impulso irresistible. Con fuerzas organizadas de esta manera, un general puede adaptarse a las circunstancias más pronto que el enemigo, obteniendo así una ventaja indiscutible.

Este modelo militar es sumamente adaptable a cualquier grupo. Tiene un simple requisito: antes de formular una estrategia o emprender una acción, conoce la estructura de tu grupo. Siempre podrás cambiarla y rediseñarla para adecuarla a tus propósitos. Los tres capítulos siguientes te ayudarán a concentrarte en este asunto crítico y te brindarán opciones estratégicas: posibles modelos organizacionales a seguir, así como errores desastrosos por evitar.