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UNGARO, Emanuel

(Aix-en-Provence, 1933) Modisto de alta costura francés que evolucionó desde la escuela Balenciaga hacia un estilo más personal en el que se distinguió por sus mezclas vanguardistas de tejidos y de colores.

De padres italianos, comenzó a trabajar en la sastrería familiar, hasta que a los veintidós años se traslada a París y se incorpora a una pequeña firma de sastrería masculina. En 1953, su amigo André image Courrèges le presentó a Balenciaga, con quien trabajó seis años, y después pasó a la firma Courrèges hasta que, en 1964, abrió su propia firma de forma muy modesta. Su nombre alcanzó inmediata notoriedad al apoyar la propuesta de la minifalda y seguir la escuela de sus maestros Balenciaga y Courrèges, pero pronto evolucionó hacia la experimentación textil, en colaboración con Sonja Knapp, y hacia unas líneas más fluidas y femeninas. Su estilo, muy personal, pleno de humor y desenfado, se refleja en sus colecciones de prêt-à-porter de 1963 y se dirige a un tipo de mujer equidistante tanto de la tradicional clienta de alta costura como de la juvenil marea de la minifalda. Su prestigio se mantiene a lo largo de más de dos décadas como el de uno de los creadores franceses más originales de su época. Su firma fue adquirida por image Ferragamo en 1996.

 

UNIFORMES

La indumentaria militar y de trabajo ha influido poderosamente en la moda del siglo XX. Una gran parte de las prendas básicas masculinas, como chaquetas, pantalones o abrigos, proceden directamente de la indumentaria militar, a las que han añadido ciertas modificaciones. La gabardina tipo image burberry, por ejemplo, fue ideada para el ejército inglés de principios de siglo. El tabardo, el blazer, la sahariana, la cazadora de cuero, el montgomery, la parka, las botas, ciertos tipos de jerséis o la camiseta de algodón son tantas otras prendas propias de los ejércitos inglés o estadounidense que han configurado las indumentarias básicas masculinas de este siglo. Accesorios como las gafas de sol, las carteras y los bolsos masculinos o el reloj de muñeca tienen también origen militar, y no pocos de los tejidos que han marcado el siglo, como la lona, el nailon o las microfibras, proceden también de investigaciones movidas con fines militares. Y si el deporte influyó en el vestuario masculino para promover mayor libertad de movimientos, las necesidades de las ropas militares marcaron la estructura y la funcionalidad básicas de las prendas. Colores como el azul marino, el verde oliva o el caqui han traspasado los uniformes militares para convertirse en patrimonio de la indumentaria civil, tanto para la elegancia más clásica como el azul marino como para la moda más juvenil como en los años sesenta el estilo guerrillero.

La influencia de la indumentaria militar se ha traspasado, finalmente, al vestuario femenino, ya sea al adoptar éste prendas masculinas o bien al adoptar determinados elementos, como por ejemplo las hombreras, en épocas concretas.

 

UNISEX

Término que nació en los años sesenta para definir una moda, originada en Londres, que podía ser utilizada tanto por hombres como por mujeres y que definió la tendencia juvenil a la equiparación y aproximación formal de los sexos propia del movimiento juvenil de los años sesenta. La utilización por parte de los jóvenes de ropas de colores y camisas de flores, así como la recuperación de indumentarias antiguas y la decidida apuesta de las muchachas por los pantalones, chaquetas y camisas que habían sido exclusivamente masculinas, supuso una importante ruptura con el sistema de moda tradicional y causó un importante escándalo en la época.

La idea propuesta por el unisex cuajó con posterioridad, en especial en el vestuario femenino, que utilizó sin restricciones, y con el aval de la alta costura de la mano primero de image Saint-Laurent y luego de image Armani, todas las prendas consideradas como propias de la indumentaria masculina, adquiriendo una mayor variedad y libertad. El vestuario masculino reflejaría la influencia de esta tendencia en una mayor libertad en el colorido para las prendas informales y en una actitud de desinhibición con respecto a la influencia de los movimientos de moda sobre la rígida tradición de las normas de vestir, aunque las prendas masculinas básicas permanecieron prácticamente inalterables.