ZAMARRA
Prenda de vestir, rústica, hecha de piel vuelta generalmente de cordero con su lana o pelo en el interior y que puede incorporar otros materiales. Se llamaban así también las antiguas pieles de los pastores. Las zamarras de piel se pusieron de moda durante los años sesenta como consecuencia de la búsqueda juvenil de elementos de vestir relacionados con la naturaleza, la artesanía y lo rústico. Fueron especialmente famosas entre 1965 y 1970 las de pieles afganas que sobre su cara lisa llevaban bordados étnicos. Durante los años cincuenta y sesenta se tomarían las zamarras de los vaqueros estadounidenses, de color marrón con el pelo interior de color blanco, como modelo de una prenda que se mezcló con las zamarras que habían llevado los pilotos ingleses en la Segunda Guerra Mundial. Los diseños que en los años setenta hizo Ralph Lauren para esta prenda la convirtieron en un clásico tanto para el vestuario masculino como el femenino.
ZAPATILLA
1. Zapato ligero de casa que se lleva con la ropa de dormir. La zapatilla clásica ha utilizado tanto el cuero como la lana, el terciopelo o la pana para el invierno, y materiales frescos y formas abiertas para el verano. La función de la zapatilla siempre ha sido la misma y sus formas básicas han permanecido invariables a lo largo del siglo, si bien han adoptado colores y telas de acuerdo con la moda en el caso de la zapatilla femenina. A partir de la década de los ochenta aparecen zapatillas fabricadas en los nuevos países productores de moda como China o Marruecos; son un calzado ligero y barato que inmediatamente se hace muy popular, por lo que se trasladó su uso a la calle para el verano en el caso de las zapatillas chinas, hechas de tela lisa y suela de goma. || 2. Playeras.
ZAPATO
Calzado que no pasa del tobillo con la parte inferior generalmente de goma o suela y lo demás de piel, paño, fieltro u otro material.
Zapato masculino Es el tipo de calzado masculino específico del siglo XX. Tradicionalmente los hombres prefirieron botas y botines, que a lo largo de este siglo se han utilizado para funciones concretas. La elaboración del zapato masculino ha variado según los países, los climas, las materias en las que se realizaba y si debía utilizarse con calcetines gruesos o finos o con el pie desnudo.
Zapato inglés El Oxford y el brogue. El influjo inglés en la moda masculina determinó a comienzos del siglo un modelo de zapato, tanto para ciudad como para el campo, con cordones que se llamó de estilo Oxford por haberse puesto de moda entre los universitarios de esta ciudad a comienzos del siglo. Una variante de este estilo es el llamado brogue (del gaélico brog), y corresponde a un zapato grueso y pesado que se llevaba en zonas montañosas de Escocia y cuya característica principal era el adorno con agujeros (que inicialmente eran agujeros reales para dejar salir el agua) en las punteras o en los laterales; en la década de los años treinta el brogue se convirtió en el calzado masculino favorito. Ambos estilos se realizaron durante mucho tiempo sólo en cuero y se comenzaron a elaborar en ante o piel vuelta cuando el duque de Windsor los utilizó en los años cuarenta para combinar con un traje azul marino ante el asombro de sus contemporáneos. Las suelas de cuero, crep o goma tipo comando, marcan también la utilización del calzado según el tiempo y el clima.
Zapato americano: el mocasín, el náutico y la playera A partir de los años treinta se introduce el mocasín o zapato de cuero sin cordones, inspirado en un calzado (bass weejuns) que realizaban los pescadores noruegos y en el calzado de los indios americanos (loafers). La flexibilidad y la comodidad son las características básicas de este tipo de zapato, que los ingleses adornan con borlas, los italianos de la mano de Aldo Gucci con lona de color y piezas de metal, y los americanos llevan con una simple tira de cuero en la que, en los años cincuenta, introdujeron un penique (penny loafers).
Los llamados zapatos náuticos, hechos de cuero encerado y con una suela especialmente adaptable para agarrarse bien sobre cualquier superficie, son un invento del balandrista norteamericano Paul Sperry al observar cómo su perro no se deslizaba al caminar sobre el hielo. Un complejo sistema de ranuras en la pata del perro dejaba salir el agua evitando que patinara; Sperry sacó de ahí la plantilla de la suela de este tipo de calzado que se llamaron inicialmente sperry topsider. Suelen utilizarse en verano y en climas no excesivamente fríos, si bien según qué diseños permiten utilizarlos también en temperaturas bajas. Las playeras son, seguramente, el calzado del siglo. Flexibles como un guante, cómodas, preparadas para trotar mil leguas y resistir toda clase de esfuerzos, provienen de la indumentaria deportiva. Pueden considerarse una mezcla del tradicional zapato de tenis y la bota más dura empleada para jugar al fútbol, ya que pueden aunar ambas cualidades. La gran explosión mundial de la playera como calzado habitual de los jóvenes, (también llamada «zapatilla de deporte» en España) se produce a partir de los años setenta. Hasta entonces su uso se había limitado al deporte. El auge de los ídolos deportivos estadounidenses del baloncesto y del rugby fue decisivo en la aceptación universal de este calzado ( playeras).
Zapato de vestir, el escarpín De cuero o de charol, los escarpines son un calzado abierto con un lazo de cinta de grosgrain.
El zapato femenino La principal innovación en el calzado femenino del siglo XX es, al igual que en el calzado masculino, la práctica desaparición, tras la Segunda Guerra Mundial, de la costumbre de fabricar individualmente el calzado y la consolidación de una potente industria de fabricación de calzado en serie. La inmensa variedad de formas del zapato femenino a lo largo del siglo XX puede resumirse en una serie de formas básicas en torno a las cuales las diferentes épocas han trazado sus variantes.
Historia El siglo comienza con una evolución del botín hacia un zapato de tipo salón, cerrado con botones o con cintas. La forma del tacón en esta época se parece bastante a la de los zapatos decimonónicos, muy redondeados y no muy altos. Para vestir, los zapatos adoptan formas parecidas, y se hacen de seda o brocados y tienen las puntas más afiladas. Los años veinte ven redondearse la punta del zapato y utilizar profusamente la combinación de dos pieles diferentes, así como el tacón más alto y recto. Como novedad aparecen los zapatos ligeros para el deporte, tomados de formas masculinas clásicas con cordones. Para la playa, a finales de los años veinte se introducen unas sandalias hechas con tiras de tela atribuidas a Coco Chanel, de quien se cuenta también que fue la descubridora de las alpargatas. Los cambios en estas formas clásicas apenas existen hasta que a mediados de los años treinta el zapatero italiano instalado en Hollywood Salvatore Ferragamo introduce la suelas con plataformas, que después se transformarán en los zapatos topolinos de tacón relleno. La propuesta de Ferragamo llega a Europa en el momento en que la escasez de la Segunda Guerra Mundial obliga a fabricar las suelas de corcho. Comienza también en esta época la pasión por el ante y se consolidan definitivamente las sandalias para el verano.
Los años cincuenta aportan importantes novedades: las bailarinas, zapato plano de origen estadounidense, coexisten con imponentes zapatos de corte salón con tacones de diez o más centímetros. Se comienzan a popularizar los zapatos sport con suela de goma y medio tacón, y también los mocasines y las zapatillas de tenis para el verano. Firmas de alta costura, como Christian Dior, lanzan colecciones de zapatos y comienzan a hacerse famosos zapateros como Roger Vivier, cuyo estilo sofisticado sería recogido por Charles
Jourdan. La firma suiza Bally, la más antigua de Europa, consolida su prestigio como fabricante de zapatos para andar. Firmas italianas como
Gucci introducen importantes innovaciones en la forma, los materiales y el confort del calzado femenino.
La mayor novedad de la década de los sesenta y primeros setenta es la reaparición de las botas como complemento ideal para la minifalda. Estas botas llegan a la rodilla y, a medida que sube la minifalda, treparán hasta la mitad del muslo en la temporada 1988-1989. La pasión por el calzado cómodo pone de moda los zuecos de madera, según diseño nórdico, y las sandalias rústicas. Se redescubren las babuchas y las alpargatas, y se empiezan a fabricar zapatos en plástico.
Los años ochenta suponen por un lado una vuelta a cierto clasicismo en los zapatos de vestir dirigido por los nuevos grandes nombres de creadores de zapatos como el del español afincado en Estados Unidos y Gran Bretaña Manolo Blahnik, y marcan también la consolidación de la línea confortable, encarnada en los mocasines, los zapatos de corte masculino y las zapatillas de deporte, utilizadas preferentemente por las jóvenes en todas las épocas del año.
ZARA
Marca comercial española de gran influencia en el mercado español desde 1985; perteneciente al holding gallego Inditex, que en 1993 facturó por encima de los 135.000 millones de pesetas en productos de moda femenina y masculina y disponía de una cadena de 300 tiendas, de las cuales una veintena estaban instaladas en Estados Unidos, Francia, Portugal, México y Grecia. Fenómeno insólito en la moda española, la aportación de la marca ha sido la de una moda de gran calidad y estilo juvenil, entre clásico y dinámico, a un precio sumamente asequible y una forma de trabajo flexible y ágil, basada en la estrategia de acortar tiempo en el proceso global, que permitió a la firma, capaz de poner en el mercado en veinte días una nueva idea de moda, todo el control del proceso de fabricación, distribución y venta de sus productos mediante una gestión integrada.
La primera tienda Zara se abre en 1974 de la mano de Amancio Ortega Gaona, que había comenzado con un modesto negocio de sacos de bebé que su hermana cosía en casa. Poco a poco la tienda comienza a comercializar productos propios y se extiende al territorio gallego. En 1980 se da el salto a toda España y a finales de los ochenta ya se exporta el diez por ciento de la producción. En 1992 se produjeron unos veinte millones de prendas basadas en unos cinco mil modelos diferentes, y se habían incorporado ya productos de zapatería y otros tipos de accesorios. La producción se realiza en un 80 por ciento en 18 fábricas propias y el resto es importación, básicamente de Portugal y China. Su cuota de mercado en España se calculaba en un 20 por ciento, y uno de los signos distintivos de la firma es la ausencia total de publicidad. El holding integra otras firmas de moda con cadenas de tiendas como Pull & Bear, dedicada a los hombres jóvenes, Bershka, dirigida a un público femenino de gusto selecto, Massimo Dutti, para público masculino, y Kiddy’s Class para niños.
ZEGNA, Ermenegildo
Firma italiana especializada en ropa masculina de calidad de la que es uno de los mayores productores del mundo con un estilo clásico y sobrio, pero que incorpora avances textiles y diseños funcionales y vanguardistas. Fundada en 1912 en Trivero, Italia, por Ermenegildo Zegna, la firma se caracterizó por sus excelentes tejidos hasta que en 1968 Aldo y Angelo Zegna, hijos de Ermenegildo, deciden entrar también en la industria de la confección masculina de trajes a la que van incorporando el punto, la indumentaria deportiva y los accesorios. En 1980 la firma, que tiene sedes en París, Dusseldorf, Barcelona, Tokio y Nueva York, abre algunos puntos de venta propios en París, Londres, Japón, Hong Kong y Singapur, y comienza su importante penetración en el mercado norteamericano. El grupo produce líneas diseñadas por nombres de la talla de Antonio Miró, Gianni Versace y Romeo Gigli.
ZORAN
(Belgrado, 1947) Diseñador serbio, cuyo verdadero nombre es Zoran Ladicorbic, afincado en Nueva York desde 1971, cuyo estilo simple y refinadísimo fue considerado como la quintaesencia del lujo en la década de los ochenta aunque su influencia fue limitada a un círculo de élite estadounidense.
Arquitecto por la Universidad de Belgrado, se introdujo en la moda neoyorquina en 1977 diseñando para la firma Bendel’s. Su primera colección se basó en rectángulos y cuadrados en materiales carísimos como cachemir o crêpe de China. Su estilo está inspirado en una simplicidad radical y en una proporción matemáticamente precisa: prendas básicas, amplias, sin apenas costuras, ni cierres, ni cremalleras, ni adorno de ningún tipo y frecuentemente de una sola talla, realizadas en una gama de cinco colores básicos, blanco, negro, beige, gris y fucsia. La sofisticación máxima está en los carísimos tejidos (especialmente de punto) utilizados en la confección de unas prendas muy lujosas bajo el aparente aspecto de pobreza y simplicidad. De la mano de actrices como Ali MacGraw, Lauren Hutton o Isabella Rossellini, Zoran se convirtió a mediados de los ochenta en la expresión sublime del chic en Estados Unidos. Zoran no permite a sus clientas llevar joyas, bisutería u otro tipo de adornos, y sostiene que un vestido ha de ser tan cómodo y confortable (y por lo tanto elegante) cuando la persona está de pie como cuando está sentada o tumbada. A finales de los ochenta produjo una colección de viaje introducida en una pequeña bolsa (jet-pack) compuesta por diez prendas combinables para cualquier hora del día y también lanzó una línea de ropa más barata hecha en punto de algodón.
ZORRO
Piel del animal del mismo nombre, de pelo largo, suave y lujosa que puede ser de color negro, plateado o marrón. Durante el siglo XX el zorro es raramente salvaje, y su piel estuvo especialmente de moda durante los años cuarenta para abrigos y chaquetas. En estas fechas se llevaron también unas estolas que incluían la cabeza disecada del animal.
ZUECOS
Zapato de madera de origen campesino que se incorporó al vestuario femenino en los años sesenta como calzado informal complementario de la moda hippy. La fiebre del zueco fue complementada por la obsesión por el diseño anatómico y relajante de los zapatos, en el que fueron sobresalientes los zuecos realizados en Suecia. A principios de la década de los noventa, y con la resurrección de lo hippy en el estilo grunge, han reaparecido con fuerza en la moda joven.