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Verdad por verdad

Una de las primeras cosas que descubro sobre Iris es que si la desafías a hacer algo, lo hará; a no ser que para ello tenga que dañar a una persona o animal. Pero ella no se incluye a sí misma en las categorías de persona ni de animal. Es imprudente y feliz, y tiene el instinto de autoconservación de una polilla que se siente atraída por los retos y las llamas.

De ahí que, tras un juego de verdad o reto cada vez más peligroso, que concluye cuando Iris se hace un esguince en la muñeca porque está a punto de caer del tejado de Terry cuando él la desafía a escalar hasta la cúpula, Wes se inventa el juego de verdad por verdad para sustituir al otro.

Es tal como expresa su nombre: si le cuentas una verdad a alguien, este tiene que ofrecerte otra a cambio. Por lo general entraña beber, algo que facilita las cosas. Pero ahora solo nos entraña a nosotros, peligro y esta habitación cerrada y, es verdad, Iris lleva el vodka en el bolsillo, pero no es momento de pillarse un pedo.

Sencillamente es la hora de la verdad. Para todos.