¡Ha llegado el momento para algunas sorpresas! Por separado, cualquiera de los dos puede encargarse de dirigir esto. Planifiquen algunos eventos o por lo menos uno que tenga algún factor de sorpresa. Siempre tengan en cuenta lo que ya saben acerca de su cónyuge en lo que respecta a las cosas a las que responde o que no le gustan. Un poco de vergüenza puede mejorar la experiencia, pero cuidado: ¡Un exceso de vergüenza la destruirá! Nunca elija algo que ha estado deseando hacer pero que sabe que ofenderá a su cónyuge.
Travesuras: El elemento de sorpresa hace que estas sean divertidas. Podría tratarse de algo sencillo, como que él descubra su cuerpo desnudo debajo de las frazadas (cuando acostumbra ponerse un camisón largo de franela), o algo más complicado, como aparecer vestido de gorila, dándose golpes en el pecho para luego cargarla hasta el dormitorio de huéspedes.
Las travesuras podrían ser una incitación que contenga mucho juego sin «retribución inmediata». En este caso, cualquiera de los dos podría pasar el día causando la excitación del otro con miradas, toques, insinuaciones, incitaciones, provocaciones, quitándose la ropa, jugando, susurrando, escondiéndose, o cualquier cosa de la que disfruten ambos. Siga provocando sin ceder para nada hasta que llegue el final del día.
A algunas personas les agradan las bromas. De vez en cuando nos topamos con parejas en las que a ambos les agrada ser el bromista o ser el que recibe la broma. Si sólo a uno de los dos le agradan estas jugarretas, ¡ignórenlas! Las bromas dan mejor resultado cuando surgen de algún recuerdo, experiencia o broma previa. Podría hacerle la cama turca, realizar una pelea de agua con mangueras o baldes, lanzarle a él o a ella un pastel en la cara o hacerle a él o a ella una llamada telefónica provocativa. ¡Las posibilidades son ilimitadas! Pero recuerde: Nadie debiera ser lastimado, ofendido, menospreciado, humillado, ni se le debiera provocar un sentimiento negativo.
Deleites: Hombres, ustedes probablemente sepan lo que para ella sería un deleite. Los hombres y las mujeres a menudo tienen ideas muy diferentes en cuanto a lo que ellos consideran un deleite. Así que, sea quien fuere de los dos que esté programando y preparando el deleite, no debería necesariamente hacer lo que a usted le agradaría. En lugar de eso, esté atento para descubrir lo que le causaría el mayor gozo a su pareja. A un hombre puede encantarle que su esposa baile de manera seductora, quitándose la ropa para él, pero es posible que a la mujer no le produzca sensación alguna si él hace lo mismo. Pero, tal vez disfrutaría de veras bailando con él los dos desnudos. Las contorsiones de abdomen que aprendió ella en la clase de baile de odaliscas podrían «darle cuerda» a él, pero las contorsiones de abdomen de él posiblemente sólo obtengan consejos referidos a la dieta de parte de ella. Ella preferiría hacer algo donde haya acercamiento.
Si ella lo recibe en la puerta de entrada vistiendo sólo un sombrero vaquero y botas negras, a él le encantará. Pero es mucho más probable que ella responda a una cama de pétalos de flores que cubra la alfombra frente al fogón. Un deleite para él ciertamente podría incluir una actividad suave, delicada y romántica, pero por lo general a él le gustaría incluir algo que contenga intensidad sexual evidente e incitante. A pesar de que lo que ella escoja como deleite puede incluir algo de acción intensa le dará mayor placer si se inicia con un tiempo de conversación, caricias y demostración de aprecio. Tengan presente que ustedes como pareja pueden tener preferencias que se opongan. También es posible que tengan deseos diferentes de los que hemos descrito aquí en forma generalizada para hombres y mujeres. De modo que conózcanse íntimamente y sean receptivos de las fantasías del otro.
Siempre recuerden que las sorpresas unen solamente si producen gozo, risa y conexión para ambos.