Esta parte es la que siempre me cuesta más, aunque pueda parecer más sencillo que inventar una historia o dar vida a unos personajes, porque quiero expresar mucho en muy pocas líneas.
Antes de repartir amor para toda la gente a mi alrededor que se lo merece, tengo que pedir disculpas a l@s historiador@s. Los que tenéis conocimientos sobre la civilización mesopotámica os habréis tirado de los pelos porque, sí, he cogido lo que me ha interesado sobre su mitología y sus costumbres rituales y las he adaptado a las necesidades de la novela. También me he inventado un par de cosas que, espero, sepáis perdonarme; son licencias de novelista.
Y en cuanto a la parte bonita, empezaré dando las gracias a HarperCollins Ibérica por confiar en mi trabajo y darme la oportunidad de publicar con ellos. Me habéis devuelto la ilusión que estuve a punto de perder cuando tuve un parón de casi tres años sin escribir. Espero seguir mucho tiempo a vuestro lado.
Hay mucha gente que tengo a mi alrededor a quien dar las gracias. Sois muchos los que aportáis a mi vida vuestro granito de arena, algunos como inspiración, otros estáis ahí para arrancarme una sonrisa, para aguantarme la parrafada o para tener una conversación interesante, que no es poco. Para no aburrir con nombres y no dejarme a nadie, citaré los grupos de whatsapp “Club de lectura”, “Aviar” y “Bien, Genial y Mejor” en los que estáis tod@s vosotr@s.
No podría continuar sin citar a mis amigas de siempre: Blanca, Carmen, Iluisa y Mari Jose, porque siempre habéis estado ahí y sé que siempre estaréis.
Y luego estáis vosotras, mis loritas, que solo habéis traído cosas buenas a mi vida. A Cris Carpintero y Cris Carrasco, gracias por vuestra energía, vuestro entusiasmo y los buenos momentos que me regaláis. A Bárbara, porque, aunque te pueda la vida, siempre sacas tiempo para sumergirte en mis historias y darme tu opinión. A Ángela, porque nunca podré encontrar mejor consejera que tú, eres mi mentora y las dos lo sabemos. Tus ánimos y tus ideas me ayudan y me impulsan día a día; gracias por estar ahí. Y a Noemí, porque siempre estás al pie del cañón, por todo lo que hemos compartido (sobre todo este último año), por las tonterías que me aguantas y lo mucho que siempre me apoyas; gracias por tu cariño.
Vuestra amistad es un regalo, chicas.
Ahora le toca el turno a mi familia, porque sin ellos no estaría donde estoy. Gracias por todo, en especial a mi madre, la todoterreno; y a mi suegra, que es mi segunda madre, porque sin vuestra ayuda y apoyo no tendría tiempo para esta locura que es escribir.
Y por último, quiero dar las gracias a Mario y Lorena, mis dos amores, porque no podría estar sin vosotros, sois la luz de mi vida y el motor de mi corazón. La vida no sería tan maravillosa sin vuestra sonrisa.
Y a ti, que estás leyendo esta parrafada, si no te conozco de nada y has invertido tiempo en leer mi novela, espero de corazón que la hayas disfrutado, al menos, una parte de lo que yo disfruté escribiéndola. Gracias, porque los lectores sois lo más importante, sin vosotros no tendría sentido crear historias.