¿Cómo ayudar a que tu bebé se estimule con lo que lo rodea?

Estimular sus sentidos

Las comidas

La alimentación del lactante es muy favorable para el desarrollo de sus cinco sentidos. Si bien hasta los 4 meses se alimenta exclusivamente de leche —materna o en polvo—, a partir de la introducción de alimentos sólidos o semisólidos, se abre ante él un mundo por descubrir.

Entre los 4 y los 6 meses, ya puedes pensar en diversificar ligeramente su alimentación, siempre teniendo en cuenta que su comida tendrá que estar correctamente triturada hasta llegar a un puré uniforme. Si tu bebé presenta alergias o si existen antecedentes familiares de este tipo, no te precipites y espera hasta que cumpla 6 meses. No dudes en pedir consejo a tu pediatra. Vete poco a poco y haz que pruebe los alimentos uno por uno. Empieza por las frutas y verduras que comes a diario: tu bebé las conoce, ya que las ha probado durante tu embarazo.

Pero no solo se estimula el sentido del gusto con las comidas. En efecto, durante ese momento especial, puede apelarse a todos los sentidos. Por ello, varía los colores y las texturas, haz que huela lo que come, etc. Intenta diversificar su alimentación al máximo, ya que la monotonía de la comida no solo puede generar cierto hastío, sino también un miedo a la novedad.

Si se niega a comer ciertos productos, no lo fuerces. Vuelve a introducir el temido alimento en unas condiciones adecuadas (en un ambiente tranquilo, a través del juego, etc.), sin esconderlo y presentándolo de una forma agradable para el ojo, para que tu bebé quiera probarlo. No instaures jamás un sistema de recompensa/castigo, puesto que esto lo condicionará a buscar una situación donde obtendrá los mayores beneficios secundarios posibles. Igualmente, jamás felicites a tu hijo porque come bien, ya que podría comer cantidades superiores a las que necesita pensando que así te agradará.

No dudes en implementar pequeños rituales que anuncien las comidas: explícale lo que sucede, ponle un babero, muéstrale los alimentos que cocinas, etc. El momento de la comida siempre debe ser un momento único entre el hijo y sus padres y tiene que desarrollarse en un ambiente tranquilo.

¿Sabías que…?

Parar de dar rápidamente el biberón y el chupete en provecho de alimentos duros y crujientes en cuanto el desarrollo del aparato bucal y digestivo lo permite previene de forma eficaz los trastornos del articulado dentario, es decir, la relación entre la mandíbula superior e inferior cuando se cierra la boca, así como las malposiciones dentarias.

El masaje

Para los padres, el masaje del lactante es la forma de transmitir su afecto a través del tacto. No obstante, debemos aclarar que esta práctica solo puede iniciarse cuando el recién nacido ha cumplido 1 mes, ya que antes el ombligo todavía no ha cicatrizado.

Durante los años 2000, aparece una nueva forma de masaje: el masaje Shantala. Se trata de un arte tradicional cuyo objetivo es ayudar al bebé a crecer correctamente gracias a un acompañamiento sereno y a una relación padre-hijo privilegiada. La técnica nace en una reunión entre un obstetra occidental, Frédérick Leboyer (1918-2017), y una joven india de la región de Calcuta llamada Shantala, y consiste en masajear las distintas partes del cuerpo del niño, yendo de arriba abajo, con un movimiento de vaivén de corto recorrido y de baja intensidad.

Están más que probados los numerosos beneficios del masaje sobre el desarrollo afectivo, motor y sensorial del lactante:

Otras actividades

Existen muchas actividades del día a día que permiten estimular los sentidos de tu hijo, pero lo importante es que siempre se lleven a cabo respetando su ritmo y su desarrollo. Así, el paseo es una excelente ocasión para permitir que descubra el mundo exterior y se recomienda desde temprana edad. El baño también constituye un momento de interacción ideal para enriquecer sus capacidades sensoriales, etc.

Desarrollar sus capacidades cerebrales

El lenguaje

Es muy importante que hablemos a nuestro bebé, incluso si este no puede responder de forma inteligible, ya que lo ayudará a desarrollar sus aptitudes lingüísticas y cerebrales.

Cuando un progenitor se dirige a su hijo, adopta espontáneamente una voz más aguda que de costumbre. Los especialistas ingleses llaman motherese al registro empleado para hablar con bebés. Este lenguaje infantil se caracteriza por un ritmo más bajo, una prosodia marcada y un vocabulario infantil, y, en realidad, se sitúa muy cerca del que emplea el lactante. Así, se trata de una manera afectiva de captar su atención. Cuando el lenguaje del niño evoluciona y este intenta progresivamente imitar al adulto, esta «lengua de bebé» va siendo sustituida por un lenguaje ordinario que permite que este último adquiera vocabulario y una sintaxis.

Sigue estos pocos consejos para estimular las competencias lingüísticas de tu lactante:

Truco

No olvides que la comunicación no verbal también es un soporte eficaz para el desarrollo del lenguaje oral de tu bebé. Por lo tanto, intenta situarte en frente de él cuando le hablas para que vea sin mayor dificultad.

Transformar el juego en herramienta de aprendizaje motor y afectivo

Jugar permite un estímulo multisensorial del recién nacido, ya que apela a todos sus sentidos. A través de estas actividades lúdicas, descubre el mundo que le rodea, practica distinguiendo los colores y las formas, conoce los sonidos y los ruidos e, incluso, percibe las distintas texturas gracias al tacto.

Estos juegos no solo lo ayudan a comprender su entorno, sino que también contribuyen a su desarrollo motor. En efecto, a medida que el lactante manipula sus sonajeros, sus cubos y sus móviles de cuna, sus gestos y sus movimientos se vuelven más precisos y se fija su atención.

Jugar juntos

Un recién nacido es capaz de adquirir por sí solo muchas aptitudes si se encuentra en unas buenas condiciones afectivas. De esta manera, podrá desarrollar su motricidad, ya sea global o fina, y aumentar su conocimiento de las personas y de los objetos que lo rodean. Si juegas con él, crearás una relación basada en la interacción y en la afectividad. Tu bebé es feliz cuando uno de sus padres le dedica un poco de tiempo.

El tiempo con el que contamos para ocuparnos de nuestro hijo varía considerablemente de un padre a otro. Sin embargo, lo importante no es el número de horas que pasamos con nuestro bebé, sino la calidad del tiempo que invertimos en esa relación.

Jugar solo

Intenta dejar algunos instantes de soledad a tu hijo para que pueda observar lo que le rodea. No es fundamental que siempre esté presente un adulto para divertir al recién nacido, ya que este es capaz de ocuparse él solo durante un cierto lapso de tiempo. Dejarlo jugar con total autonomía es darle momentos para que exprese su creatividad y su potencial. Para ayudarlo, crea un entorno atractivo y seguro, y coloca juguetes a su alcance. Esos minutos que pasa solo revisten una gran importancia para el desarrollo de tu hijo, ya que le permiten aceptar la soledad y despegarse del adulto, lo que favorecerá una separación sana y serena en el futuro.

La elección de los juguetes

Es importante elegir un juego que se adapte a la edad y al desarrollo del bebé. Los juguetes deben resultar atractivos y ser de buena calidad para llamar su atención y evitar que se canse demasiado rápido. Es inútil que le ofrezcas demasiados juguetes a la vez: limita las opciones a tres o cuatro y, sobre todo, respeta su juguete favorito, incluso si este es viejo o feo, o está roto, ya que lo tranquiliza y lo calma.

Entre 1 y 3 meses, el lactante está poco activo. Por lo tanto, el principal objetivo de los juguetes es llamar su atención y estimularlo poco a poco. Así, intenta:

¿Sabías que…?

El campo visual del lactante es limitado, por lo que debes intentar instalar el móvil a unos treinta centímetros de sus ojos.

De 3 a 6 meses, los juguetes se vuelven más interactivos. Por ejemplo, puedes:

Truco

Para delimitar su espacio de juego, pon a su disposición una alfombra de colores. Además de su papel tranquilizador, esto ayudará al lactante a concentrarse y a organizar su actividad.

De 6 a 12 meses, tu hijo ha adquirido muchas aptitudes psicomotoras. Por lo tanto, necesita juguetes adaptados a estas nuevas competencias. Puedes:

De 12 a 18 meses, la capacidad motora del niño evoluciona cada vez más y sus competencias intelectuales se reafirman. Los juegos que animan el enriquecimiento cultural, cerebral y motor se convierten en imprescindibles. No dudes en:

Truco

Cuando se termina el juego, guárdalo en una estantería baja para que tu hijo pueda cogerlo y volver a empezar solo la actividad.

De los 18 meses a los 2 años, el niño entra en una fase de reflexión. Por consiguiente, opta por los llamados juegos educativos y los juegos simbólicos, como:

¿Sabías que…?

Según un estudio realizado en el Centro Médico Cohen Children de Nueva York, los niños expuestos a las pantallas táctiles antes de los 3 años presentarían un retraso en el desarrollo del lenguaje. Así que apaga los ordenadores y la televisión y juega con tu bebé.