Estimular a tu bebé es prepararlo para el futuro

La educación

La educación es fundamental para tu hijo, ya que le ofrece la posibilidad de realizarse, de estimularse y de prepararse para la vida social mientras respeta su ritmo de desarrollo.

Un niño necesita límites. Esta regla también se aplica al lactante, cuando está en un momento en el que lo quiere todo y en seguida. Y es que tu bebé es un pequeño curioso que todavía no conoce la noción de paciencia. Por lo tanto, el papel de los padres es inculcarle el concepto del «no» e instaurar un sistema de normas que lo ayudarán a evolucionar respetándose a sí mismo y respetando a los demás.

¿Cómo debo proceder?

Para ser capaz de ofrecerle una educación sana, respetuosa y eficaz, es importante mantenerse firme y tranquilo. Se trata de demostrar una autoridad positiva, explicando a tu hijo con calma que existen reglas que respetar y que será castigado si las infringe. Cuando riñes a tu hijo, nunca hay que limitarse a gritar o a enviarlo al rincón. Al contrario, infórmale, hazle saber que lo que ha hecho está mal y que tendrá que pedir perdón y pensar en sus actos. No obstante, es importante no alargar demasiado el castigo. De esta manera, podrá asimilar más fácilmente lo que puede hacer o no, en casa o en el lugar donde se encuentre.

Estos consejos te ayudarán a dibujar límites y a orientar adecuadamente la educación de tu hijo:

No olvides que, en una pareja, la educación se hace colaborando. Los padres deben mantenerse unidos y no tienen que contradecirse en sus principios educativos.

¿Cómo gestionar un retraso psicomotor o una minusvalía?

Un trastorno del desarrollo psicomotor genera muy a menudo momentos de sufrimiento y de preocupación, tanto para el hijo como para sus padres. Por lo tanto, adaptar la educación del pequeño a sus necesidades y ayudarlo a gestionar esa dificultad de aprendizaje en el día a día se convierte en una prioridad.

Es todavía más importante ofrecer puntos de referencia tranquilizadores para el lactante y espacios diferenciados para cada actividad: un lugar para dormir, para lavarse, para comer y otro para jugar. Así, podrá comprender más fácilmente lo que se espera de él en función del sitio donde se encuentra.

También hay que saber que, durante los primeros tres años de su vida, el cerebro se caracteriza por una gran sensibilidad a las influencias externas. Es lo que se llama la plasticidad cerebral. Permite que las estructuras cerebrales que todavía no están fijadas desarrollen una función específica en contacto con el entorno. Así, ocuparse de ello de una forma precoz y regular puede influir y desarrollar las capacidades del niño. Existen servicios de acompañamiento y de acogida que cuentan con profesionales capaces de ayudar a los padres y a su hijo a gestionar esta discapacidad, gracias a estructuras y a métodos adaptados.

Algunos enfoques terapéuticos

Durante su desarrollo, tu bebé querrá descubrir a los demás y su entorno, y se descubrirá progresivamente a sí mismo. Cada nueva experiencia que viva lo ayudará a realizarse y ampliará su universo. Para que pueda evolucionar, es fundamental que no lo alteres y que respetes sus ritmos. Para estimularlo adecuadamente, piensa en los límites de sus competencias, pero también ten en cuenta la cronología de sus adquisiciones.