Estimular a tu bebé es prepararlo para el futuro
La educación
La educación es fundamental para tu hijo, ya que le ofrece la posibilidad de realizarse, de estimularse y de prepararse para la vida social mientras respeta su ritmo de desarrollo.
Un niño necesita límites. Esta regla también se aplica al lactante, cuando está en un momento en el que lo quiere todo y en seguida. Y es que tu bebé es un pequeño curioso que todavía no conoce la noción de paciencia. Por lo tanto, el papel de los padres es inculcarle el concepto del «no» e instaurar un sistema de normas que lo ayudarán a evolucionar respetándose a sí mismo y respetando a los demás.
¿Cómo debo proceder?
Para ser capaz de ofrecerle una educación sana, respetuosa y eficaz, es importante mantenerse firme y tranquilo. Se trata de demostrar una autoridad positiva, explicando a tu hijo con calma que existen reglas que respetar y que será castigado si las infringe. Cuando riñes a tu hijo, nunca hay que limitarse a gritar o a enviarlo al rincón. Al contrario, infórmale, hazle saber que lo que ha hecho está mal y que tendrá que pedir perdón y pensar en sus actos. No obstante, es importante no alargar demasiado el castigo. De esta manera, podrá asimilar más fácilmente lo que puede hacer o no, en casa o en el lugar donde se encuentre.
Estos consejos te ayudarán a dibujar límites y a orientar adecuadamente la educación de tu hijo:
- respeta su ritmo y utiliza pequeños rituales para estructurar su jornada y tranquilizarlo;
- no acudas a la habitación del lactante ante cualquier llanto si se han saciado todas sus necesidades. Espera un poco para ver si se calma solo;
- haz que espere un poco antes de darle el objeto en el que ha fijado la mirada y niégate si este representa un peligro, siempre explicándole las razones;
- implementa un sistema de recompensa —salvo para las comidas—. Esta forma parte integrante de la educación, pero debe ser espontánea y estar justificada. Así, evita las recompensas condicionales, como «si… tendrás…»;
- enséñale a ser educado, animándolo a decir «hola», «adiós», «por favor», «gracias», «perdón», etc.;
- acostúmbralo a esperar su turno y no cedas ante sus caprichos;
- evita las frases negativas, ya que un niño de menos de 2 años no entiende la negación. Si dices «¡No te subas al sillón!», él escuchará «subir» y «sillón», y se instalará en él, incluso si corriges tu prohibición. Opta mejor por: «¡Baja del sillón!»;
- pídele solo una cosa a la vez. Un niño solo retiene una acción, por lo que es inútil comunicarle varias consignas;
- facilítale la tarea con ideas simples y claras y acompaña el gesto con la palabra. Hasta los 2 años, el niño tiene una percepción sensoriomotriz y, por lo tanto, es más sensible a los gestos que a las palabras.
No olvides que, en una pareja, la educación se hace colaborando. Los padres deben mantenerse unidos y no tienen que contradecirse en sus principios educativos.
¿Cómo gestionar un retraso psicomotor o una minusvalía?
Un trastorno del desarrollo psicomotor genera muy a menudo momentos de sufrimiento y de preocupación, tanto para el hijo como para sus padres. Por lo tanto, adaptar la educación del pequeño a sus necesidades y ayudarlo a gestionar esa dificultad de aprendizaje en el día a día se convierte en una prioridad.
Es todavía más importante ofrecer puntos de referencia tranquilizadores para el lactante y espacios diferenciados para cada actividad: un lugar para dormir, para lavarse, para comer y otro para jugar. Así, podrá comprender más fácilmente lo que se espera de él en función del sitio donde se encuentra.
También hay que saber que, durante los primeros tres años de su vida, el cerebro se caracteriza por una gran sensibilidad a las influencias externas. Es lo que se llama la plasticidad cerebral. Permite que las estructuras cerebrales que todavía no están fijadas desarrollen una función específica en contacto con el entorno. Así, ocuparse de ello de una forma precoz y regular puede influir y desarrollar las capacidades del niño. Existen servicios de acompañamiento y de acogida que cuentan con profesionales capaces de ayudar a los padres y a su hijo a gestionar esta discapacidad, gracias a estructuras y a métodos adaptados.
Algunos enfoques terapéuticos
- La quinesiterapia neuropediátrica tiene el objetivo de desarrollar al máximo la motricidad funcional de los niños que sufren de una minusvalía motora. A menudo, se emplean dos métodos en este enfoque: el método Bobath y el método Le Métayer. El concepto Bobath quiere que el niño progrese en su desarrollo sensoriomotriz. Lo ayuda a adaptar sus posturas y sus movimientos para que pueda llevar a cabo sus actividades funcionales y lúdicas con la mayor normalidad posible. Por su parte, la técnica Le Métayer favorece una reeducación a través del conjunto de las actividades del niño, teniendo en cuenta sus dificultades.
- El snoezelen es un concepto que viene de los Países Bajos, y que ofrece estimulaciones sensoriales. El espacio snoezelen es una habitación en la que se puede apelar a todos los sentidos. Por lo tanto, el acompañante solo interviene para ayudar al niño a descubrir la actividad, poniendo, por ejemplo, un objeto a su alcance o llevándolo hacia otra actividad si este último así lo pide, de la manera que sea. A partir de esta comunicación no verbal, se establece una relación con el adulto, y el lactante abandona en cierta manera su soledad para alcanzar un estado de bienestar.
- La logopedia ayuda al niño a desarrollar su lenguaje oral y le propone formas de comunicación no verbal en función de sus potencialidades. Este enfoque terapéutico también es muy eficaz para tratar los trastornos de la alimentación y de la deglución, en especial gracias a ejercicios para reforzar los músculos de los órganos digestivos superiores, como la lengua o la faringe.
- La psicomotricidad relacional y global, por su parte, ayuda a que el niño se comunique con el cuerpo. Se basa en el juego en un ambiente seguro.
Durante su desarrollo, tu bebé querrá descubrir a los demás y su entorno, y se descubrirá progresivamente a sí mismo. Cada nueva experiencia que viva lo ayudará a realizarse y ampliará su universo. Para que pueda evolucionar, es fundamental que no lo alteres y que respetes sus ritmos. Para estimularlo adecuadamente, piensa en los límites de sus competencias, pero también ten en cuenta la cronología de sus adquisiciones.