Sydney


Conducir mientras nieva es una mierda, y hacerlo mientras un tío está gritando en la parte de atrás de la camioneta, es peor aún. Sydney se alegra de que su padre no necesitase la camioneta, de lo contrario, es posible que hubiese estampado el Honda Civic de su madre en una zanja. Alguien de este estúpido pueblo debería quitar la nieve antes o después, no es como si fuera a desaparecer por arte de magia. De repente, todo se queda en silencio. Gracias a Dios. Los gritos estaban acabando con su paciencia. ¿Quién podría conducir con ese tiempo y ocuparse de algo así? Claro que Sydney no puede culpar a Nate, al fin y al cabo, ¿quién quiere que lo aten como a un pato y lo metan en un coche para llevarlo a Dios sabe dónde? Sydney se alegra de ser el conductor y no estar como un pato. Aun así, se siente culpable y piensa que es una pena que no sea el hermano de Nate, Jack, al que lleva a lo que sea que D.E.S.E.O. tiene planeado para después. Jack es un gilipollas de primera clase, pero Nate nunca ha hecho las chorradas que hacen los tíos populares. No es de los que se meten con los de primero o se ríen de alguien cuando se tropezaban. Ni siquiera le importaba si alguien se reía de él. Jack y Sydney no se llevan bien, de hecho, se pelearon el año pasado cuando Jack dijo que el padre de Sydney no tenía un trabajo de verdad. Pero Nate… Nate era un buen tío.

Es, se corrige a sí mismo. Nate todavía está vivo y lo estará incluso después que Sydney lo deje en el lugar acordado. Durante cuánto… bueno, no hay forma de que Sydney lo sepa sin preguntar. Y Sydney es consciente de que si preguntas algo tienes que querer saber la respuesta, y está seguro de que la respuesta será mala.

Los documentos que le dijeron que falsificase con la firma de Nate ya le dieron una idea de lo que iba a pasar. Por lo visto, ambos tienen una forma de escribir parecida. E incluso si no la tuvieran, Sydney duda que alguien se ponga a analizar la firma. Al fin y al cabo, los hechos están ahí mismo.

Claro que eso solo pasará si Sydney decide seguir las instrucciones. Aunque ha conseguido un montón de pasta por todo su trabajo hasta ahora, puede que reciba una paga mayor. Un poco está bien, pero llegados a este punto puede que arriesgue y vaya a por todo. Y Sydney no está dispuesto a dejar pasar la oportunidad. Una parada le dirá qué camino elegir. Si las cosas salen bien, Nate no se tendrá que preocuparse de ese trozo de papel con su firma falsificada. Si no… bueno, se deben hacer sacrificios. Y Sydney no piensa sacrificarse a sí mismo.