No está ni en su casa ni en la de Nate Weakley. Ethan frunce el ceño mientras piensa dónde buscar. Está claro que alguien ha estado en casa de Kaylee recientemente. Las marcas de ruedas que hay frente a la casa apenas están cubiertas de nieve nueva. Eso indica que quien sea que haya estado allí no puede haberse ido hace mucho. Ethan podría suponer que Kaylee se ha marchado con quien sea que la haya visitado, pero un profesional no puede depender de suposiciones. Que es justo la razón por la que sabe que Kaylee se ha marchado a pie. Sus huellas están cubiertas parcialmente, pero no lo bastante. Ha sido capaz de rastrearlas hasta la valla y, cuando condujo hasta la siguiente calle, pudo localizar con facilidad por dónde había salido.
No lo hace nada mal.
Las calles están cubiertas de hielo y no hay muchos coches en la carretera. Es una pena que una máquina quitanieves haya pasado por la calle por la que Kaylee debe de haberse marchado. De no ser así, habría podido seguir las huellas hasta ella. Pero bueno, eso no sería igual de estimulante. Cuanto más grande es el reto, mejor es la recompensa.
Sal. Sal, de dondequiera que estés, piensa.
Por mucho que a Ethan le guste la idea de perseguir a su presa, no está seguro de poder encontrarla. El pueblo no es tan grande, pero está oscuro y nevado y Kaylee podría estar en cualquier lugar. No tiene ni idea de por dónde empezar a buscar, así que necesita buscar más información.
En el juego, se puede subir de nivel y eso sirve para ganar pistas sobre cuál es la mejor forma de localizar y eliminar a tus objetivos. Es una pena que en este juego no haya forma de ganar pistas. Pero bueno, D.E.S.E.O. quiere a Kaylee. Si tanto la quiere, D.E.S.E.O. lo ayudará a localizarla.
Ethan detiene el coche en el arcén y busca el correo electrónico que recibió después de que la página volviese a estar activa. Como no puede acceder a la red social desde su teléfono, esta es su segunda mejor opción.
Escribe el mensaje sin perder tiempo y pulsa enviar. ¿Y ahora qué? No puede irse a casa o su madre empezará a interrogarlo. Tiene tiempo libre hasta que D.E.S.E.O. le responda. ¿Por qué no va hasta su último proyecto y ve qué tal ha salido todo? ¿Qué mejor manera de esperar instrucciones para su próxima misión que ver cómo el instituto y todo lo que hay dentro se consume por las llamas?
Da marcha atrás con el coche y cae en la cuenta de que es una pena no haber llevado perritos calientes o nubes de azúcar. Le habrían venido de perlas para observar el colegio y animarlo mentalmente: «arde, nena, arde».