Capítulo Diez
La próxima llamada de Lorne fue a Tony Warner.
—¿Has podido encontrar algo?
Warner se rio. —Olvidé decirte que tengo un sobrenombre.
—¿Cuál?
—Atrapa intrusos.
—Entonces quieres decir que tienes algo. Dímelo. El suspenso me está matando.
—Antes que nada. Alan Jackson, ¿alguna vez te preguntaste de dónde saca tanto dinero?
—La verdad es raro. ¿Por qué? ¿Vas a decirme algo malo?
—No, Alan Jackson es el hijo y heredero del miembro del parlamento de Gloucester, el señor John Jackson. Un millonario que está tan metido en el culo del primer ministro que necesitaría una operación para sacarse al maldito de adentro.
—¿Estás bromeando? ¿Y que hace en la fuerza?
—Papi le dijo que armara su propio camino. Es nuevo en el equipo, ¿verdad?
—Sí, supongo. Entró hace seis meses. ¿Por qué?
—El rumor es que papi le daba una mantención, pero no le gustaba como la gastaba. Así que movió contactos. Lo descarto, pero cuídate de todas maneras. Tienen contactos importantes.
—Entendido. Continua.
—Simon Teller está más que limpio.
—Creo que sé hacia dónde vas con esto. No puedo creerlo.
—Créelo, Lorne. Todo indica que Laura Crane es tu intrusa. Tú dijiste que ella vive en casa con su madre, a quien cuida porque está enferma.
—Así es.
—Estás equivocada. Su madre murió de cáncer hace cinco meses.
—Por Dios, pero-
—Es verdad. Su madre le dejó la casa en su testamento. Revisé sus cuentas bancarias, y registra varios pagos importantes a su nombre.
—¿Qué monto, cuántos pagos y qué tan seguido se realizaron? —Lorne escuchaba sin poder creerlo.
—Han ingresado a su cuenta diez mil libras. Doce veces. Pero no parece ser un sueldo ya que no es fijo. Los intervalos entre cada pago varían. Comenzaron cerca de mayo del 2006.
—¡Mierda! Tendré que revisarlo, pero creo que ese es el momento en el que se unió a la fuerza. La pregunta es, ¿Fue porque ella estaba vulnerable y fácil de manejar, o ingresó como infiltrada?
—Yo me inclinaría por la primera opción. El dinero tienta, lo sé, pero cuando es una mujer la que es infiltrada, generalmente se debe a algo emocional, no financiero.
—¿Quieres decir que él se aprovechó del hecho de que ella no es del todo atractiva y tiene una vida solitaria, para poder arrastrarla como topo?
—Exactamente. Ella es el estereotipo. Él la llevará a cenar, a beber, le dirá todo lo que quiere oír y la seducirá. La envuelve. Agrégale el factor ‘nunca pude ganar dinero tan fácilmente’ y nace un infiltrado. Hará lo que sea por él, sin siquiera imaginar si sobrevivirá a su utilidad.
—¿Quieres decir que él la matará?
—Si te metes con el demonio, generalmente mueres en sus manos. Por lo menos eso dice mi experiencia.
—Si quisiéramos ayudarla, ¿Qué podríamos hacer?
—No le tiendas una trampa. Confróntala, y luego mantenla encerrada por su propia seguridad.
—Hablaré con el jefe. Por cierto, ¿sabes algo de la amenaza de bomba?
—Se hizo una búsqueda alrededor del Palacio de Westminster, pero no se encontró nada.
—Quizá no esté planeando plantar una bomba. Hemos recibido informes en los que se puede ver que él está ligeramente interesado en el terrorismo, particularmente en el islámico —le dijo Lorne.
—¿Qué? ¿Por qué mierda no me lo dijiste desde un principio?
—Estábamos hablando de los posibles infiltrados, ¿recuerdas? Y-
—Al carajo con eso, Lorne. Deberías habérmelo dicho. ¿Entonces estamos frente a un posible acto suicida?
—Es una posibilidad, ¿no lo crees?
—Creo que ya perdí demasiado tiempo hablando en el maldito teléfono contigo, Lorne —ella ya sabía que ese era el fin de la conversación. Mierda, tendría que haber confiado en él antes.