Capítulo Sesenta y Cinco
Una vez en el hospital, Lorne se encontró con una Charlie que nunca había visto. Una niña que se había convertido en mujer de golpe. Esto la lastimaba, sabiendo por lo que había pasado y cuál era el motivo de maduración, pero el hecho de que Charlie tenga una nueva visión en la vida era algo que las ayudaba a las dos.
—Mamá… oh, mamá, estás a salvo. ¿Qué pasó?
—Se ha ido, cariño. El Unicornio está muerto. Ya no debes tenerle miedo —ella solo esperaba sonar convincente— ¿Dónde está tu papá?
—Recién salió a buscar café. Está sufriendo mucho, mamá. Quiero disculparme, mamá. Lamento haberlos hecho enojar tanto, les prometo que cambiaré.
—Hija… me encantaría abrazarte, pero tengo miedo de lastimarte. No quiero que te culpes por esto. Si, a veces eras difícil de tratar, pero nada distinto a cualquier otro adolescente. Tu papá y yo no manejamos bien la situación… Sobre todo yo trabajando tanto…
—Pero lo entiendo ahora mamá. Antes no lo entendía, pateaba y me enojaba con tu disciplina, pero ahora… bueno… mama, estoy muy orgullosa de lo que haces. Orgullosa de las horas que pasas intentando que este mundo sea mejor para los jóvenes. Peleas contra un mal que yo ni siquiera sabía que existía. Y he decidido que, no solo te apoyaré con tu trabajo portándome bien y ayudando con la casa, sino que además me uniré a la fuerza. Así seguiré tu trabajo cuando debas marcharte.
—Lamento decirle señorita, que no estoy nada cerca de mi retiro.
Ambas rieron. En ese momento Tom ingresó por la puerta. El alivio de ver bien a Charlie envió a Lorne a sus brazos. Todas las dudas desaparecieron por un momento. Luego de un fuerte abrazo, ella comenzó a sentir culpa. Su padre todavía corría peligro, y ella debía volver para encontrarlo, pero no podía decirle eso a Charlie. Tenía el presentimiento de que la fuerza que demostraba Charlie estaba atada a un fino hilo, que ante cualquier golpe podía llegar a desmoronarse. Decidió que su partida no sea tan drástica.
—Bien. Lo primero que debes saber es que en esta carrera tan glamorosa que estas eligiendo seguir, siempre hay mucho papeleo por hacer. Y se tiene que hacer tan pronto lo obtengas, así no se pierde ni se deja de registrar nada que suceda en el caso. De no ser así, cuando el caso llega a la corte, puedes perderlo solo por no haber anotado algo. Esto significa que debo irme y terminar de hacer esa parte de mi trabajo. Pero una vez que termine con eso, me tomaré vacaciones y seré toda tuya, cariño. Te lo prometo.
—Está bien, mamá. Comprendo. Espero que estés diciendo en serio lo de las vacaciones. Sería genial poder viajar a algún lugar. Quiero hablar contigo. Sé que voy a tener una terapeuta mujer… pero quiero hablar contigo. Necesito entender algunas cosas. No puedo explicarlo, mamá, per-
—No hace falta que expliques nada, mi amor. Sé lo que pasó. Hablaremos todo lo que quieras. Y estaré a tu lado. Quizá un crucero bajo el sol sería ideal para nosotras, ¿Qué te parece?
—Mamá, sé que he crecido, pero no soy una anciana. Eso es para gente vieja y aburrida.
—No es verdad. Hay muchas cosas que los jóvenes pueden hacer. Además, nos brinda un ambiente tranquilo, y hay muchas cosas de chicas para hacer como masajes, tratamientos faciales, saunas, manicura, incluso meditación… Y podemos tomar sol en la piscina. Oh, suena ideal para mí.
—Mmm… si lo dices de esa manera. Nunca lo había pensado. Te dejaré que averigües sobre eso.
Lorne sonrió y besó suavemente la mejilla hinchada de su hija.
—Te amo. Nos vemos pronto, ¿sí? Tom, ¿me acompañarías hasta el auto? Estarás bien por un momento, ¿verdad, cariño?
—Sí, mamá. Ahora que ya te vi, creo que podría dormir un poco. Descansar de verdad, no por las drogas como antes. Oh, mamá, ¿Podrías averiguar cómo se encuentra Sasha? ¿Pensarás en lo que te dije antes? Eso de cuidarla en un futuro…
—Sí, y sí. De hecho el segundo pedido lo haremos sin siquiera pensarlo. Quizá podremos llevarla de vacaciones con nosotras, pero depende de ti. Si quieres que solo vayamos nosotras dos, está perfecto. Lo hablaremos luego. Nos vemos —ella le tiró un beso y salió de la habitación con Tom.
Una vez lejos de Charlie, Lorne le contó a Tom todo lo que estaba sucediendo. Sorprendido, la abrazó fuertemente. Se sintió bien. Si tenía que trabajar para salvar su matrimonio, lo haría. Al menos le pondría todo el esfuerzo que había puesto en atrapar al Unicornio.
***
Lorne sintió alivio al comunicarse con Tony. Tenía mucha información. Un joven había contado que vio un coche encerrar a otro frente a su casa. El joven vio como dos hombres salieron de uno de los automóviles y forzaron a otro hombre a subir con ellos. Uno de los maleantes subió al coche de la víctima y se fue a gran velocidad. Dijo que se dirigieron en sentido hacia la calle Tottenham.
Las cámaras de seguridad mostraban el auto del padre de Lorne por última vez. Tony supuso que no lo habían guardado lejos de ese punto ya que el auto nunca pasó por la próxima cámara de seguridad. Finalmente lo encontraron en un depósito, gracias a la cooperación de otro testigo. Los forenses estaban en camino. Pero lo mejor de todo era que aparentemente el Unicornio había elegido a un grupo de idiotas para terminar el trabajo. En las cámaras de seguridad se veía con lujo de detalles el segundo coche, incluyendo el número de patente, por lo que fueron capaces de rastrearlo. Así que, a menos que hayan cambiado de camino entre cámaras, ya tenían identificada el área donde estaba su padre. Los oficiales tenían el área rodeada. Pasando desapercibidos, y sin activar sirenas, vigilaban la zona. Una vez localizado el edificio, comenzarían las negociaciones.
El corazón de Lorne estaba lleno de emociones. Estaba feliz y orgullosa del progreso que se había logrado, pero a su vez, todavía temía por la vida de su padre.
—Bien, ¿Ahora qué? —preguntó Lorne.
—Me temo que todavía no sabemos qué edificio es. El coche de ellos es el que está allí, junto al tercer poste a la izquierda.
Lorne tomó los binoculares y observó hacia donde Tony le había indicado.
—Lo más seguro es que el edificio sea el más cercano al coche. De lo contrario, se expondrían demasiado. Estamos haciendo un puerta a puerta allí mismo, con oficiales haciéndose pasar por testigos de Jehová. Así que por ahora solo estamos esperando. Espera un segundo… —Tony estaba de nuevo con los binoculares, observando— Alguien está saliendo. Por Dios, son dos. Y están yendo hacia el coche.
Tony tomó la radio que tenía abrochada a su cinto.
—Hablen con Harvey. Pregúntenle si vio de qué departamento salieron. Y síganlos de inmediato.
Obtuvieron la información en segundos, y Tony organizó al equipo para que fueran a tocar a esa puerta.
Lorne contuvo la respiración. Por favor, Dios, que salga con vida de esta.
Tony estableció comunicación directa con el oficial.
—No responde nadie, señor. Pero se escucha algo. Una voz suave como si alguien intentara hablar con una mordaza.
—No te preocupes. Yo enviaré al equipo para que tiren la puerta abajo. Sigan como hasta ahora. No queremos levantar sospechas.
Lorne sintió que alguien la tomaba con fuerza del brazo. No se había dado cuenta que había cerrado los ojos.
—¿Quieres venir? —la pregunta de Tony demostró cuanto confiaba en ella.
—Sí, sí quiero ir. ¿Por dónde entrará el equipo?
—Pasarán por aquí y nosotros nos uniremos.
—Yo también iré, Tony.
—Por supuesto, jefe. Pero seré yo quien dirija las operaciones.
El equipo utilizó el elevador, de esta manera no estarían expuestos a ser vistos. Además, la puerta del departamento se encontraba frente al elevador.
Lorne, Tony y Sean tomaron las escaleras. Caminaban charlando de cosas cotidianas y riendo, como si fueran cualquier vecino.
No veían nada sospechoso. De golpe, el ruido de los golpes al intentar derribar la puerta, hacía eco por todo el pasillo. Lorne se apresuró en acercarse al departamento, pero Sean y Tony la detuvieron. Los estallidos hicieron que los vecinos salieran a ver que sucedía pero los oficiales les ordenaron que regresen a sus hogares de inmediato.
Finalmente, la puerta cayó. Los hombres uniformados desaparecieron dentro del lugar. Los segundos pasaban. No salía humo ni nada parecido, y por suerte, no había olor a piel quemada tampoco.
Un hombre salió y dio el visto bueno. Lorne se soltó de los brazos de Sean y Tony e ingresó al apartamento. El olor a gasolina le hacía dar arcadas. Un brazo impidió que siguiera avanzando.
—Él se encuentra bien, señora. Lo destapamos y ahora estamos asegurándonos que el lugar sea un área segura. Podrá verlo en un momento. No podemos arriesgarnos, una chispa y todo-
—Muchas gracias, oficial.
Lorne volvió al pasillo y se quedó con Tony y Seas.
—Él está bien —les dijo.
—Son excelentes noticias. Pero, ¿Por qué lo dejaron? ¿Alguien los llamó? De ser así, ¿Quién? Y no digas que fue el Unicornio, Lorne. Aunque estuviera vivo, que no lo está, no tiene compasión. Hubiese disfrutado quemarlo vivo, y lo sabes.
Lorne se encogió de hombros.
—Lo conozco más de lo que cree, jefe. Y esto es típico de él. Llevarme al extremo, hacerme creer que gané, pero será él quien ría último. No puedo creerlo, esto tiene que ser una parte más de su elaborado plan, para jugar con mi salud mental.
Roberts abrió los brazos en alto y luego golpeó sus manos contra sus piernas.
—Por el amor de Dios, Lorne. Ya olvídate de eso. Si sigues así solo lograras que yo dude de tu salud mental. Solo acepta que ya no está. Hay miles de razones por las que los hombres se pueden haber ido. Podrían haberse acobardado, o lo que sea. Quizá tu padre sepa. Pero comienza a pensar con lógica y deja de aferrarte a un tipo muerto. Suenas paranoica.
—Vete al carajo, Sean.
—Inspectora —advirtió él.
Un oficial salía del apartamento, seguido por el padre de Lorne. Sam se apresuró a abrazarla.
—¡Papá!
—¿Te encuentras bien, Lorne? ¿Charlie y Jade están a salvo?
—Sí. Es por ti por quien estoy preocupada. Papá, debe haber sido horrible. Ven aquí.
Mientras abrazaba a su padre, quien estaba empapado, el olor a gasolina y jabón penetraban sus fosas nasales.
—Estoy bien, dejando a un lado el hecho de que he sido bañado por dos oficiales —su risa se escuchó por todo el pasillo. Los tres se unieron a él.
Lorne le presentó a Tony.
—Señor, ¿puede decirnos todo lo que sabe? Debemos movernos cuanto antes.
—¿Se refiere a por que no cumplieron las ordenes? —preguntó Sam.
—Lo que sea, señor. Usted sabe lo importante que puede ser cualquier tipo de información.
—Bueno, por supuesto que saben quién armó todo esto. Puedo describirles a los dos hombres que me capturaron. Más allá de eso, recibieron dos llamados en una hora, como había sido pactado. Luego de la segunda, se comenzaron a sentir nerviosos. Uno parecía querer abandonar todo. El otro no estaba seguro. Yo no entendía que los asustaba tanto. De golpe se pusieron de acuerdo y se marcharon. No es demasiado, pero es todo lo que tengo. Nada de lo que hablaron frente a mí, pareció un motivo para irse, pero sí tuvieron un par de discusiones en la otra habitación, donde yo no podía oírlos. Tengo la impresión de que no estaban nada contentos con lo que sea que le dijeron en el segundo llamada. Lo siento, pero eso es todo.
—Puede que le hayan dicho que se hagan cargo del resto y eso los puso nerviosos. Suele pasar.
—O, jefe, el Unicornio los retó.
—¿El Unicornio? ¿Entonces no lo capturaron? ¿Ha escapado? Seguro puedan rastrearlo ahora que no tiene rehenes ni nada por el estilo.
Lorne le contó a su padre a cerca de la explosión.
—Y no podemos convencer a la testadura de tu hija de que ha muerto. Estoy muy preocupada por ella. Está mostrando signos de paranoia —dijo el jefe.
—Y ahora Sean es un puto psiquiatra. Papá, te diré lo que yo creo luego. Llevémoste a casa. Necesito donde dormir. Tom se quedará en el hospital. Le han dado un cuarto al lado del de Charlie. Ambos con guardias armados en la puerta. Queremos asegurarle a Charlie que estará bien.
—¿Guardias armados?
—Sí. Tony, supongo que no sacarás todavía a la gente de seguridad que está cuidando a mi familia. No hasta que tengamos una prueba concreta de que Baldwin murió en esa explosión.
—No. Los mantendré en el lugar, no te preocupes, Lorne.
—Pero…—el jefe se veía frustrado.
—Jefe, entiendo lo que usted dice, pero aunque hace poco que conozco a Lorne, he aprendido a confiar en sus instintos. Y no veo nada de paranoia en seguir los procedimientos policiales y no confiarse de conclusiones. Todo debe tener evidencia concreta antes de ser considerado verdad.
Sean tuvo la sabiduría de callarse y asentir con la cabeza. Lorne quería abrazar a Tony. Ella misma había comenzado a dudar de su salud.