Comencemos por una historia. Un virus misterioso afecta a todos los adultos que viven en un pequeño pueblo de Estados Unidos. En poco tiempo los jóvenes se encuentran aislados de la civilización, luchando por sus vidas. ¿De dónde proviene la enfermedad? ¿A qué velocidad se está expandiendo el virus? ¿Es posible sobrevivir? ¿Cómo se puede evitar el contagio? ¿Se pueden curar los que ya han sido contagiados?
Esa película ya la hemos visto. En el cine y la televisión. En forma de largometraje y en episodios semanales. Sin embargo... lo más interesante de Pandemic 1.0 es que no se trata de una película o una serie televisiva, sino de una producción transmedia presentada en la edición 2011 del Sundance Film Festival. Si bien nace alrededor de un cortometraje de diez minutos de duración, Pandemic 1.0 va mucho más allá: la historia incluye una revista, un koala (¿?), veinte actores que tuitean, cinco lugares secretos, doce tótems, sesenta objetos distribuidos que los participantes deben identificar, cien teléfonos móviles, cinco mil botellas de agua, cincuenta mil fotos y más de un millón y medio de tuits. Los participantes tienen ciento veinte horas para detener la pandemia. ¿Se apuntan?
Si Pandemic 1.0 fuera una película tendría espectadores, pero en esta producción no hay lugar para «espectadores» porque durante cinco días todos son protagonistas del relato. El llamado Control de Misión —una instalación interactiva donde se proyectan datos— se convierte en el punto de referencia de esta experiencia narrativa. Otra instalación —el Memorial Room— permite conocer a las personas ya infectadas. Pero la experiencia no termina ahí: también se puede participar en la red desbloqueando elementos y ayudando a los participantes que viven el relato en el mundo real. Facebook, Twitter y la web Hope is Missing también son parte de esta experiencia narrativa interactiva que hace saltar por los aires conceptos como real, virtual, ficción o narrativa.
¿Quién mueve los hilos de Pandemic 1.0? Detrás de esta revolucionaria producción se encuentra el Workbook Project, una comunidad fundada por Lance Weiler en el 2006 orientada al diseño, la producción audiovisual, los videojuegos y otras formas narrativas. El Workbook Project ofrece recursos, consejos y documentación para la producción de proyectos de comunicación cross-media con un altísimo nivel de participación. Todos hablan de Pandemic 1.0 y lo proponen como ejemplo paradigmático de una nueva forma narrativa. Para muchos profesionales e investigadores, Lance Weiler es a las narrativas transmedia como J. J. Abrams a la nueva televisión.
Imágenes de Pandemic 1.0
Las narrativas transmedia están de moda. Si hace unos años todos hablábamos de multimedia e interactividad, ahora las palabras clave son convergencia y transmedia. Un par de aclaraciones: a partir de aquí utilizaremos la sigla NT para referirnos a las narrativas transmedia (en inglés, transmedia storytelling). En algunas ocasiones, para evitar repeticiones, utilizaremos el concepto de cross-media. ¿Qué es una narrativa transmedia? ¿Es transmedia un sinónimo de cross-media? Bueno, para tener una respuesta habrá que esperar al Capítulo 1. Pero antes de hablar de ese tema tenemos que aclarar otras cosas: ¿qué es una narrativa? ¿Qué función cumple?
Los últimos estudios en el campo de la evolución han puesto de relieve la importancia de la narrativa en la vida del Homo sapiens. Algunos investigadores no dudan en colocar las competencias narrativas entre las ventajas competitivas que permitieron la supervivencia de nuestra especie. Una especie que desarrolla la capacidad de ficcionalizar puede imaginar escenarios futuros, prever situaciones críticas, construir hipótesis y prepararse de antemano. Los humanos siempre contamos historias. Las contamos durante milenios de forma oral, después a través de las imágenes en las paredes de roca, más adelante por medio de la escritura y hoy mediante todo tipo de pantallas. Más que Homo sapiens somos Homo fabulators. A los humanos nos encanta escuchar, ver o vivir buenos relatos.
El estudio de la narrativa se pierde en las tinieblas de la historia. El mismísimo Aristóteles nos dejó un texto fundamental que todavía hoy sigue siendo de utilidad para comprender cómo se construye un relato: la Poética. Veinticinco siglos después el estudio de la narrativa adquiere estatus disciplinario y se convierte en narratología. ¿Qué estudian los narratólogos del siglo xxi? Las historias que se expresan en relatos orales, novelas, cuentos, largometrajes, series televisivas, cómics e incluso videojuegos. Las especies narrativas nos rodean y el narratólogo es su biólogo.
Pero no solo los narratólogos se preocupan por los relatos. Algunos investigadores de las ciencias cognitivas, interesados en conocer cómo pensamos, también han terminado por anclar sus naves en las costas narrativas. Por ejemplo, Jerome Brunner sostiene que hay dos formas de dar sentido al mundo que nos rodea: una manera lógico-formal, basada en argumentos, y otra narrativa, fundada en los relatos. Estamos hablando de dos modalidades diferentes de funcionamiento cognitivo, dos formas de pensar y entender lo que pasa a nuestro alrededor: si en la mitología griega Helios era la personificación del Sol, un dios que atravesaba cada día el cielo con su carro de fuego, Copérnico se encargó de encontrar una explicación lógica al movimiento de la Tierra alrededor de su estrella. Un buen relato y un buen argumento son diferentes, pero ambos pueden usarse como un medio para convencer a otro. En el caso de la narrativa, no importa tanto que sea verdad sino que sea verosímil. Un relato creíble. Las narrativas nos rodean, pero también deambulan por los recovecos de nuestra mente.
A diferencia de otros libros que he publicado destinados a un público académico —como Hacer clic (2004) o Hipermediaciones (2008)—, el volumen que el lector tiene entre sus manos fue escrito pensando en un espectro mucho más amplio que incluye a guionistas, productores, periodistas, documentalistas, directores de cine, diseñadores, artistas y otros profesionales del mundo de la comunicación. Como veremos en las próximas páginas, las NT son un fenómeno transversal que surca de una punta a otra la industria de la cultura. Las NT interesan —o deberían interesar— al periodista, el publicista o el cineasta. También los estudiantes y profesores de las carreras de comunicación encontrarán en este libro material útil para sus clases, ya sea como introducción al tema o como material de lectura en sus talleres de producción transmedia.
El libro comprende siete capítulos, cada uno de los cuales incluye dos o más secciones. Si este fuera un texto publicado en el siglo xix o incluso antes, el contenido de los capítulos se podría describir de la siguiente manera:
• Capítulo 1. De cuando el autor considera el significado de las NT, su origen y características llamando en causa a algunos investigadores y teóricos del tema.
• Capítulo 2. De cuando el autor, después de pasar revista a los procesos de convergencia mediática, cuenta cómo se producen las NT e introduce al lector en el fascinante mundo de las biblias transmedia.
• Capítulo 3. De cuando el autor decide meterse de lleno en la jungla transmedia y describir experiencias nacidas a partir de un libro, una película, un videojuego o un cómic, y sus correspondientes estrategias de expansión y compresión narrativa.
• Capítulo 4. De cuando el autor incorpora a la jungla transmedia las narrativas informativas y los documentales.
• Capítulo 5. De cuando el autor, para completar su mapa de las NT, describe el auge de los prosumidores, las comunidades de fans y los contenidos generados por los usuarios.
• Capítulo 6. De cuando el autor coloca las NT en un contexto económico y mediático más amplio que incluye las estrategias publicitarias, el branding y el merchandising.
• Capítulo 7. De cuando el autor, antes de despedirse de sus lectores, presenta algunos de los desafíos y nuevas fronteras de las NT.
En cada sección he incluido un ejemplo de producción, entrevistas a profesionales e investigadores de las NT, infografías y un resumen del contenido. Quería hacer un libro polifónico donde diferentes voces contaran sus visiones y experiencias en el universo de las NT, y espero haberlo conseguido. En ocasiones estas voces se contradicen o dan puntos de vista opuestos, pero también eso es parte del juego polifónico. A excepción de las declaraciones de Peter Cooper y Sean Stewart, todas las entrevistas son exclusivas y cubren un amplio espectro de perfiles. He entrevistado desde investigadores de la talla de Henry Jenkins (University of Southern California) y Christy Dena (autora de una de las primeras tesis doctorales sobre las NT en la University of Sydney) hasta profesionales internacionalmente reconocidos como Lizzie Jackson (BBC), Siobhan O’Flynn (Canadian Film Centre’s Media Lab), Gonzalo Frasca (Powerful Robots) o Gustavo Gontijo (Globo). Desde aquí hago llegar un agradecimiento especial a todos los entrevistados que gentilmente han respondido a mis preguntas. El origen geográfico de los entrevistados confirma el espíritu global de este libro: en pocos meses he mantenido intercambios epistolares o face-to-face con productores, investigadores y creadores de Argentina, Australia, Brasil, Canadá, Dinamarca, España, Estados Unidos, Finlandia, Italia, Reino Unido y Uruguay (en riguroso orden alfabético) (Al final del libro se puede encontrar un índice de todas las entrevistas).
Pero no solo de polifonías globales vive este libro. Cada capítulo se abre con una nube conceptual creada con Wordle.net; cada sección, por su parte, se cierra con cinco tuits que resumen las ideas principales. Sin embargo, este volumen no se queda en las palabras, sino que va más allá y explota al máximo las posibilidades que nos brindan las infografías. No sabría decir si una imagen vale más que mil palabras, pero el significado de mil palabras se puede interpretar de manera rápida y efectiva si, como sucede en estas páginas, cae en las manos de un diseñador como Alfons Freire. Desde ya los invito a retuitearlas utilizando el hashtag #narrativastransmedia. Esta interfaz, que reúne palabras, entrevistas, análisis, descripciones, tuits, infografías e ideas varias no podría haber sido posible sin el minucioso trabajo del director editorial de Ediciones Deusto: Roger Domingo.
Dos reflexiones finales antes de terminar. La primera. Durante casi treinta años, en Argentina, Italia y España, he colaborado en proyectos en los que se combinaban diferentes medios y plataformas de comunicación. Quizá todo comenzó con un proyecto educativo desarrollado en la Universidad Nacional de Rosario en 1987, donde creamos un «paquete multimedia» de contenidos para una asignatura teórica... En Ars Media (Italia), donde, durante toda la década de 1990, gestionamos decenas de producciones que recombinaban contenidos en formato impreso, vídeo o interactivo. Ahora puedo decir que siempre me he dedicado a la comunicación transmedia, solo que ¡no lo sabía!
La segunda reflexión (mucho más larga). A menudo los profesores universitarios se quejan de la nueva generación de estudiantes. No resulta extraño encontrarse cada tanto con algún colega que se lamenta porque los estudiantes no leen libros, son pasotas y no ven películas de cine de autor. Supongo que estos profesores a los dieciocho años ya habían leído un par de veces el Ulises de Joyce en lengua original, ocupaban cargos de relevancia en las organizaciones políticas juveniles y conocían a fondo la filmografía completa de Eisenstein, Pudovkin y Vertov... Lo diré claramente: cada año que pasa estoy más contento con mis alumnos de grado y posgrado. Trabajan muchísimo, mantenemos excelentes conversaciones en clase y, a pesar de su inexperiencia, desarrollan interesantes investigaciones y proyectos de comunicación.
Un pacto tácito entre profesor y alumnos subyace a mis clases: yo les enseño metodologías de análisis textual-discursivo y ellos me pagan con nuevos textos. La cosa funciona así: con el bagaje metodológico que trabajamos en las clases mis alumnos exploran el territorio de la industria cultural y vuelven con sus mochilas cargadas con nuevas experiencias narrativas. Gracias a estas mininvestigaciones me enteré de la existencia del cómic Pardillos, aprendí la importancia de los glitchs en el mundo de los Pokémon y pude hacerme una idea del universo transmedia de la muñeca Barbie. De todos los que he publicado —una quincena hasta ahora— este es el libro en el que más he dialogado con los trabajos de mis alumnos. Como corresponde, al final del volumen encontrarán las referencias a estas mininvestigaciones nacidas dentro del aula.
Una reflexión final: creo que lo más interesante de las NT no es tanto analizarlas como crearlas. Pero para diseñar buenas NT antes debemos conocerlas a fondo, ver cómo funcionan y comprender la potencialidad que nos ofrecen los diferentes medios y plataformas de comunicación. Buena lectura.
Vic/Barcelona, enero de 2012 - noviembre de 2012