Tiempo de preparación: 10 minutos
Qué nostalgia y gran felicidad me da poderte compartir la primera receta que me enseñó a hacer mi abuelo Miche, un gran ser humano que solo me dejo cosas buenas en mi vida, sobre todo el buen gusto por la cocina. En su nevera no podía hacer falta esta receta. Él, como yo, se la ponía también a todo: las ensaladas, los huevos, los sándwiches, la carne, el pollo… en fin, con todo sabe espectacular y la puedes guardar en la nevera sin ningún problema. Eso sí, asegúrate de que sea en un envase de vidrio.
Y algo sí te digo, entre más días pasan de su preparación, mejor sabor tiene.
Es bien importante respetar el paso a paso de esta receta para que la textura final sea la correcta. En un pocillo vierte la mostaza de Dijon luego el ajo y revuelve muy bien. Luego, agrégale el endulzante natural y sigue revolviendo. Exprime el limón y seguido vierte el vinagre. Es muy importante que no pares de revolver. Finalmente, añade la sal y, por último, el aceite de oliva. Revuelve hasta que el aceite de oliva se mezcle completamente con la mostaza y el resto de ingredientes. ¡Listo!