Tiempo de preparación: 30 minutos
Me encanta tenerlos listos en la nevera y consumirlos como snack. Estos sí que me facilitan la vida cuando tengo antojos de algo dulce o simplemente estoy muerta de hambre.
En un vaso grande o en una jarra mezcla la leche junto con las semillas de chía y revuelve bien. Espera unos cinco minutos y vuelve a revolver para meterla a la nevera. Espera mínimo entre 8 y 12 horas para que el pudín coja la textura indicada. Mi recomendación es que lo prepares de un día para otro.
Para servirlo, te recomiendo que lo hagas así: en un vaso o copa vierte dos cucharadas del pudín ya listo. Luego, añade los frutos rojos y la avena. Por lo general, suelo cocinar al ojo y según el gusto de cada uno. Lo digo porque hay personas que comen más que otras. Este suele ser un tema de conciencia, por eso, manejar las cantidades que más te funcionen hace parte de la práctica. Añade dos cucharadas más de pudín y agrégale otro poco de frutos rojos. Termina con una cucharadita de miel ¡y listo! Si te sobra pudín puedes conservarlo en la nevera.
Semillas de chía: este definitivamente es otro de mis súper alimentos por muchas razones. Para empezar, ayudan a bajar de peso, controlan la ansiedad y te hacen sentir mejor. Las semillas de chía contienen muchas vitaminas, minerales, y ácidos grasos como el Omega 3. Además, contienen cinco veces más cantidad de calcio que la leche, tres veces más cantidad de antioxidantes que los arándanos, tres veces más cantidad de hierro que las espinacas, dos veces más cantidad de fibra que la avena, dos veces más cantidad de proteína que cualquier verdura y dos veces más cantidad de potasio que el plátano. Definitivamente, es un súper alimento. La recomendación para consumirlas es remojarlas previamente en agua o en cualquier líquido. No te compliques, cinco minutos es suficiente. Esto te ayudará a tener una mejor digestión y a que aproveches todos sus beneficios.
¿Cómo se tuesta la avena?
Es muy fácil, lo puedes hacer una sola vez y dejas la avena en un contenedor, lista para ser consumida. A mí me gusta mucho porque me sirve de cereal, evitando consumir granolas altas en azúcar. En una sartén pon una cucharadita de aceite de coco, espera a que se caliente, evitando que se queme. Agrega las hojuelas de la avena y sin dejar de remover con una cuchara de palo espera a que esta se dore. ¡Listooo! Espera a que se enfríe, para pasarla al contendor donde las van a guardar.