Hay un dicho en los cánones de la astrología lunar según el cual el Mono necesita de la Rata. No estoy segura de en qué medida, aunque hay quien dice que las ratas son capaces de alegrar a los monos cuando se sienten deprimidos, porque cuando están juntos, el ambiente se llena de risas. Por supuesto, no solo nos referimos a las especies animales en sí, sino a ciertas cualidades inherentes de las personas nacidas en el año de su augurio. En cualquier caso, en este preciso momento estamos entrando en el año lunar de la Rata de Metal, que se celebrará por todo lo alto en nuestras grandes ciudades, sobre todo en las que cuentan con magníficos chinatowns, con impresionantes despliegues de fuegos artificiales, bailes de leones sagrados, confeti y serpentinas multicolores cayendo del cielo. Festejos que culminarán con un desfile el 10 de febrero, coincidiendo con la luna llena, con carrozas y dragones y símbolos del nombre del año que empieza. En un abstracto gesto de generosidad, me zambullo en una caja de discos viejos y desentierro Hot Rats, de Frank Zappa. La chica de la portada, que asoma de una piscina vacía, es miss Christine, una frágil belleza victoriana del grupo Girls Together Outrageously, también conocido como The GTO’s.
Hot Rats salió a finales de 1969. En aquella época yo vivía con Robert Mapplethorpe en el Chelsea Hotel y solíamos hablar con ella en el vestíbulo. Era un ser etéreo, con una melena incluso más indomable que la mía y la piel como el melocotón. En algún momento a principios de 1970, miss Christine me pidió que me uniera a su revolucionaria banda de rock, y aunque aquella no era mi verdadera vocación, me sentí halagada. Cuando le di la mano para sellar el trato, tuve la impresión de que estaba ante una delicada ave de presa. De eso hace más de medio siglo, algo de lo que cuesta hacerse a la idea, porque todavía puedo visualizarla con sus grandes ojos y la voz suave, con la cabeza ladeada, la hija guapa de un pirata que no llegó a cumplir los veintitrés. Saludo con la cabeza a la joven protegida de Zappa, saco el vinilo de la funda de plástico y lo examino con sumo cuidado, para descubrir que está cubierto de diminutas rayadas, como huellas de patas de una colonia de ratas dando vueltas.
Un tocadiscos gira de forma natural a través del tiempo. Dejo la carátula del disco encima del escritorio, ocultando momentáneamente una lámina pequeña de una ilustración de Tenniel en la que aparece Alicia conversando con el Dodo. Apoyado junto a la lámina hay un regalo de cumpleaños de un amigo muy querido, una rata de cristal erguida bañada en oro a la que he llamado Ratty. Presidirá mi habitación como un talismán lunar. Así es como funciona; nos dirigimos a la Rata de Metal que se yergue con un optimismo sin límites, pues cada año nuevo comienza con su criatura lunar asignada, con su particular armadura y su personalidad característica, así como con la creencia integral de que las cosas no tardarán en mejorar.
© Patti Smith
Miss Christine saliendo de la piscina, fotografiada por Andee Eye.