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¿Tiene valor médico la irrigación del colon?

Durante muchos años ya, el colon ha sido objeto de demasiados chistes malos. A muchos humoristas les gusta incluir en sus monólogos chocarrerías del tipo: «¿Sabe, doctor? Para hacer algo así en algunos países tendríamos que estar casados», etcétera. Por desgracia las afirmaciones que algunos profesionales hacen de los beneficios médicos del lavado de colon no tienen nada de divertidas. En mi calidad de gastroenterólogo, se trata de un campo de la medicina que conozco bien y puedo decir sin miedo a equivocarme que la irrigación de colon es una pérdida de tiempo y de dinero.

La teoría detrás de esta práctica es que las sustancias de desecho del organismo se quedan atrapadas en el colon y terminan por liberar toxinas que pueden penetrar en el cuerpo y causar una variedad de enfermedades, que pueden ir desde las simplemente dolorosas o molestas a mortales, y que estas toxinas deben eliminarse mediante un procedimiento médico. A quienes lo realizan —los tratamientos en Estados Unidos van desde los cincuenta y cinco hasta los mil dólares por sesión— les gusta decir que «la muerte comienza en el colon».

Se trata de un concepto de siglos de antigüedad y que empezó cuando era muy poco lo que se sabía sobre el funcionamiento del cuerpo humano. Los antiguos egipcios creían que los alimentos en descomposición dentro de los intestinos liberaban toxinas en el sistema circulatorio causando fiebre, y el griego Heródoto, al escribir la crónica de las costumbres sanitarias de sus contemporáneos, escribió: «Por tres días consecutivos cada mes se purgan, buscando reconstituir su salud por medio de diuréticos y enemas, pues es su creencia que todas sus enfermedades provienen de los alimentos que consumen».

El doctor John H. Kellogg, fundador con su hermano de todo un imperio basado en los cereales integrales, se hizo célebre por su balneario de Battle Creek, donde se ponían en prácticas sus teorías sobre dieta y salud. Muchas de ellas eran razonables, incluido un régimen alimenticio prácticamente vegetariano rico en frutas y frutos secos, ejercicio y nada de alcohol ni de tabaco. Pero el doctor Kellogg también creía que la mayoría de las enfermedades se originan en los intestinos y que podían prevenirse purgando el sistema con agua y enemas a base de yogur. Estas prácticas con el tiempo pasaron de moda en Estados Unidos, pero en época reciente, con el renovado interés en la medicina alternativa, han recobrado popularidad. Se trata de un proceso en el que se bombean entre 90 y 140 litros de agua en el organismo, después de lo cual supuestamente el colon queda limpio por completo. Uno de los defensores del lavado intestinal, el doctor Robert Charm, gastroenterólogo y profesor de Medicina en la Universidad de California, señala: «Como resultado de no eliminar de forma correcta todo lo que comemos, somos depósitos de toxinas. La hidroterapia de colon es una depuración del organismo».

Aunque quienes proporcionan este servicio tienen toda clase de argumentos para defender sus beneficios, entre ellos que el colon se depura, se ejercita y se pone en forma, no existe ni una sola prueba médica de que esto sea así. De hecho, quienes se oponen a la hidroterapia de colon señalan que los instrumentos empleados para hacerla pueden causar infecciones si no están debidamente esterilizados, que las irrigaciones de colon repetidas pueden con el tiempo interferir en el tránsito intestinal dañando lo músculos reflejos y que, excepcionalmente, una absorción de fluidos excesiva puede causar fallo cardiaco. El colon ha evolucionado a lo largo de millones de años y sabe cómo hacer su trabajo sin necesidad de ayuda.

«El concepto es el mismo que en la Edad Media», explica el doctor Myron Falchuk, jefe de Gastroenterología Clínica del Beath Israel Deaconess Medical Center en Boston y profesor adjunto en la facultad de Medicina de Harvard. «Se presume que el cuerpo se llena de sustancias tóxicas que no elimina y que ello afecta la salud y el bienestar del paciente. La realidad es que el 99 por ciento de la población normal no precisa limpiar su colon mediante un proceso como el de la irrigación».

Tal vez no es de sorprender, dadas las supuestas bondades de la irrigación de colon, que en los últimos setenta años no se hayan hecho ensayos clínicos serios para determinar su valor. Pero según el National Council Against Health Fraud o NCAHF, la agencia destinada a vigilar el fraude en la salud, hay datos que se remontan a la década de 1920, en pleno auge de la popularidad de la hidroterapia de colon y que demuestran que son del todo inútiles; así lo publica en su página web: www.ncahf.org. Y aunque no existen ensayos clínicos que lo demuestren, en este caso en particular son muchos los avances médicos desde los tiempos de Heródoto e incluso del doctor Kellogg. La teoría de que las sustancias de desecho se acumulan y solidifican en el colon y terminan por liberar toxinas ha demostrado ser del todo falsa. Ahora que las colonoscopias y la cirugía nos permiten examinar el área con claridad, es evidente que ni las heces ni ninguna otra sustancia de desecho se quedan adheridas a las paredes del colon.

Hace más de dos décadas el Área de Enfermedades Infecciosas del California Department of Public Health informó de que «ni médicos ni quiroprácticos deberían realizar irrigaciones de colon. No tenemos noticia de beneficio clínico alguno de tal procedimiento y en cambio sí conocemos sus riesgos».

Desde entonces nada ha cambiado. No se han realizado descubrimientos que hagan pensar otra cosa. Un nuevo informe publicado por la NCAHF, que es una organización sin ánimo de lucro, en 1995 era aún más contundente: «La hidroterapia del colon no tiene beneficios reales para la salud y los consumidores no deberían someterse a ella y sí en cambio evitar a médicos que la practiquen. Quienes lo hacen son o bien demasiado ignorantes o están demasiado equivocados como para ofrecer asistencia sanitaria».

Y aunque la American Gastroenterological Association se ha mostrado reacia a adoptar una postura oficial sobre este procedimiento, en 1997 un artículo publicado en el Journal of Clinical Gastroenterology era bastante claro: «Cuando se hizo evidente que el razonamiento científico era erróneo y que la irrigación de colon no sólo es inútil sino potencialmente peligrosa, su práctica disminuyó. Hoy estamos asistiendo a un resurgir de la misma basado en gran medida en teorías desfasadas y de perogrullo y movido por intereses económicos ocultos».

En la actualidad la FDA clasifica los equipos empleados para depurar el colon como procedimientos de clase III, por lo que sólo se autoriza su venta cuando se va a realizar un procedimiento quirúrgico aceptado, por ejemplo, una colonoscopia, y establece claramente que no ha aprobado ningún aparato para realizar lavados intestinales regulares con el único fin de procurar el bienestar de un paciente. En el pasado la FDA envió cartas de advertencia a varios individuos y compañías que publicitaban dichos aparatos.

Sin embargo, debemos decir que la irrigación de colon es completamente legal, que son muchas las personas que afirman beneficiarse de ella y que al parecer existen muy pocas demandas por negligencia contra quienes la practican. Y el doctor Charm continúa defendiendo su uso, afirmando: «Hago colonoscopias todos los días y observo que hay una gran retención de partículas [...] toxinas almacenadas en el colon».

«Desaconsejo su uso a casi todos los pacientes que pasan por mi consulta», dice el doctor Falchuk. «Sé que hay personas convencidas de su eficacia. Tuve una paciente que se ponía un enema de cinco litros de agua todos los días y no podía hacer nada por disuadirla. En un mundo en que todos estamos conectados, la gente oye hablar de la irrigación de colon y para algunos tiene sentido. Llevo practicando la gastroenterología cuarenta años y nunca he visto a un paciente que en mi opinión pudiera beneficiarse de este procedimiento. Para la mayoría es simplemente una pérdida de dinero»[63].

Básicamente, cuando se corre la voz de que hay un tratamiento capaz de curar distintas enfermedades, desde migraña hasta disfunción eréctil, lo mejor que podemos hacer es echar mano a la cartera. Con la posible excepción de la aspirina y las estatinas, los remedios mágicos no existen. La irrigación de colon sólo sirve como preparación para una colonoscopia. Fuera de eso, es una porquería, en el sentido literal del término.

 

 

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El consejo del doctor Chopra

 

No existen pruebas clínicas de que la hidroterapia de colon tenga ningún valor médico, excepto como preparación para un procedimiento quirúrgico. Así que, por favor, no hagan caso de quienes le dicen lo contrario y no malgasten su dinero.

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