Notas

 

 

1. EN EGIPTO

 

1. Bezalel Porten, en colaboración con J. J. Farber, C. J. Martin, G. Vittmann et al., The Elephantine Papyri in English: Three Millennia of Cross-Cultural Continuity and Change, Leiden, Nueva York y Colonia, 1996, B8, pp. 107-109. La aportación de Porten constituye la obra más completa y rigurosa en torno a los archivos de Elefantina, y lo que cuento aquí se debe enteramente a ella. Véase asimismo su libro Archives from Elephantine: The Life of an Ancient Jewish Military Colony, Berkeley, 1996.

2. Todo esto puede deducirse de la detallada descripción que se ofrecía en una carta remitida a Jerusalén de lo que había sido destruido durante los disturbios de 407 a. e. c. Porten, B19, p. 241.

3. Se trata de un argumento (tomado excesivamente al pie de la letra, en mi opinión) planteado por Herbert Niehr, «In Search of YHWH’s Cult Statue in the First Temple», en Karel van der Toorn, ed., The Image and the Book: Iconic Cults, Anticonism and the Rise of Book Religion in Israel and the Ancient Near East, Lovaina, 1997, p. 81. Niehr está empeñado en la teoría de que debió de haber algún tipo de imagen de culto en el Primer Templo (aunque no en el Segundo), de ahí que para el pueblo de YHWH las ofrendas de pan y de animales no fueran distintas de las que se hacían a los dioses antropomórficos en otros lugares de la parte occidental del Oriente Próximo semita.

4. Stephen G. Rosenberg, «The Jewish Temple at Elephantine», Journal of the American Schools of Oriental Research, vol. 67 (marzo de 2004).

5. Pruebas de circuncisión entre los egipcios pueden encontrarse ya en tumbas y otras esculturas de la época del Imperio Antiguo (2500 a. e. c.) en adelante.

6. Porten, B13, pp. 125-126.

7. Para la cronología del matrimonio de Tamet y Ananías sigo a Porten, pp. 208-251. Boulos Ayad Ayad, «From the Archive of Ananiah Son of Azariah: a Jew from Elephantine», JNES, vol. 56, n.º 1 (1997), ofrece una interpretación totalmente contradictoria, que implica la separación de Tamet y Ananías, su vuelta en una segunda boda, y el mismo modelo de separación y vuelta seguido por su hija Jehoishima y su marido, llamado también Ananías. En una comunicación que me envió personalmente, el profesor Porten atribuía esta discrepancia al error que cometía Ayad en su interpretación de la datación aramea de los documentos. Véanse asimismo Emil G. Kraeling, The Brooklyn Museum Aramaic Papyri, New Haven, 1953. y Edward Bleiberg, Jewish Life in Ancient Egypt: A Family Archive from the Nile Valley, Brooklyn, 2002. Deseo expresar mi agradecimiento a Edward Bleiberg por permitirme estudiar los papiros de Brooklyn en un primer estadio de este proyecto; fue una experiencia cautivadora.

8. Porten, Elephantine Papyri, p. 242.

9. Para el archivo de «Mibtaías», véase Porten, pp. 152-201.

 

 

2. LAS PALABRAS

 

1. Doy por supuestas, junto con la mayoría de los especialistas más autorizados, como Grabbe, la historicidad de Nehemías y Esdras, y la contemporaneidad aproximada de los libros que llevan sus nombres con los acontecimientos que relatan. No se trata, desde luego, de una idea que no haya sido puesta en entredicho, aunque la mayoría de las dudas las plantean eruditos que sostienen que ningún libro de la Biblia hebrea fue escrito antes de los períodos persa o helenístico, a pesar de la evidente diferencia entre el «hebreo tardío» de esta época, lengua minoritaria incluso entre los judíos, y el «hebreo clásico» de los últimos tiempos de la monarquía de Judá. Para más detalles sobre esta tesis, véase William M. Schniedewind, How the Bible Became a Book, Cambridge, 2004. Para la autenticidad y las cuestiones de la autoría de Esdras, véanse Arvid S. Kapelrud, The Question of Authorship in the Ezra-Narrative: A Lexical Investigation, Oslo, 1944, y, mucho más recientemente, Juha Pakkala, Ezra the Scribe: The Development of Ezra 7-10 and Nehemiah 8, Berlín y Nueva York, 2004; desde un punto de vista más crítico véanse las obras de Sara Japhet, especialmente From the Rivers of Babylon to the Highlands of Judah: Collected Studies on the Restoration Period, Winona Lake, Indiana, 2006, especialmente pp. 1-38 y 367-398.

2. Curiosamente, los que defienden una datación posterior al exilio de los inicios de la composición de la Biblia la sitúan precisamente en la época en que la arqueología ha demostrado de forma concluyente que el reino de Judá estaba más gravemente despoblado y empobrecido, llegando incluso algunos a afirmar que había disminuido un 85 por ciento…

3. El «Cilindro de Ciro» escrito en caracteres cuneiformes del siglo VI a. e. c. que se conserva en el Museo Británico confirma la política persa consistente en restablecer los cultos y las poblaciones locales, aunque no menciona específicamente el Templo ni a los judíos de Yahud.

4. Esdras 3, 11.

5. Esdras 6, 1-12.

6. John Curtis, reseña del libro de Amelie Kuhrt, The Persian Empire: A Corpus of Sources from the Achaemenid Period, 2 vols., Londres y Nueva York, 2007, en Palestine Exploration Quarterly, vol. 144 (1 de marzo de 2012), pp. 68-69.

7. Las tablillas neobabilónicas en caracteres cuneiformes de comienzos del siglo VI a. e. c. descubiertas en la década de 1930 reseñan las cantidades de aceite asignadas a Joaquín y a los «príncipes», y utilizan la expresión «rey de Judá». W. F. Albright, «King Jehoiachin in exile», BA (1942), pp. 49-55. Véase asimismo O. Pedersen, Archives and Libraries in the Ancient Near East 1500-300 BCE, Bethesda, 1998, pp. 183-184.

8. Kyung-jin Min, The Levitical Authorship of Ezra-Nehemiah, Londres y Nueva York, 2004, reabre el debate en torno a la existencia de uno o varios autores. Véase asimismo C. van der Kam, «Ezra-Nehemiah or Ezra and Nehemiah?», en E. Ulrich, ed., Priests, Prophets and Scribes: Essays on the Formation and Heritage of Second Temple Judaism in Honour of Joseph Blenkinsop, Sheffield, 1992, pp. 55-76.

9. Para la relación entre recitación y escritura, y la hipótesis de una asamblea de oyentes, véase Daniel Boyarin, «Placing Reading: Ancient Israel and Medieval Europe», en Jonathan Boyarin, ed., The Ethnography of Reading, Berkeley, Los Ángeles, y Oxford, 1993, especialmente pp. 11 y ss.

10. Deuteronomio 31, 11.

11. Midrás, Rabbah Génesis, 1/1.

12. Baruc Spinoza, Tractatus Theologicus-Philosophicus, Amsterdam, 1670. Véanse Richard Popkin, «Spinoza and Bible Scholarship», en The Cambridge Guide to Spinoza, Cambridge, 1996, pp. 383-407, y Nancy Levene, Spinoza’s Revelation: Religion, Democracy and Reason, Cambridge, 2004, pp. 77-79.

13. Véase Karel van der Toorn, ed., The Image and the Book, loc. cit.

14. Resulta irónico que la forma escrita adoptada por el hebreo a lo largo de dos mil años después de que se concluyera el canon bíblico y de que se inaugurara la codificación rabínica de la tradición oral en la Misná, allá por el siglo III e. c., y que en cualquier sinagoga, yeshivá o jéder todavía se supone que es el hebreo auténtico, la continuación del alfabeto en el que fue escrita la Biblia, sea en realidad arameo cuadrado.

15. Estos textos pueden encontrarse en James M. Lindenberger, Ancient Aramaic and Hebrew Letters, Atlanta, 2003, pp. 125-130.

16. Frank Moore Cross Jr., Canaanite Myth and Hebrew Epic, Cambridge, MA, 1973, p. 123.

17. Frank Moore Cross Jr. y David Noel Freedman, Studies in Ancient Yahwistic Poetry, Grand Rapids, Michigan, 1975, passim.

18. Seth Sanders, The Invention of Hebrew, Urbana, Illinois, 2009, p. 113. Las inscripciones hebreas del interior, dice Sanders, fueron producto de una técnica autóctona, no de una ilustración salomónica, y en la p. 113 afirma: «El hebreo fue elaborado y difundido, pero no monopolizado, por un grupo de artesanos cualificados geográficamente muy amplio». Sanders subraya la singularidad de esta difusión en el Oriente Próximo antiguo. Más conservadora es la postura adoptada por Christopher A. Rollston en Writing and Literacy in the World of Ancient Israel: Epigraphic Evidence from the Iron Age, Atlanta, 2010. Véase asimismo la interesantísima discusión acerca de la relación entre oralidad y crónica escrita en Robert S. Kawashima, Biblical Narrative and the Death oh the Rhapsode, Bloomington, Indiana, 2004. La obra de Kawashima es una reacción en particular a la obra ya clásica de Baruch Halpern, The First Historians: The Hebrew Bible and History, University Park, PA, 1996.

19. Lindenberger, Ancient Aramaic and Hebrew Letters, pp. 62 y 125-126.

20. Ron E. Tappy y P. Kyle McCarter Jr., Literate Culture and Tenth-Century Canaan: The Tel Zayit Abecedary in Context, Winona Lake, Indiana, 2008.

21. Lindenberger, Ancient Aramaic and Hebrew Letters, pp. 55-60 y 121-124.

22. Ibid., pp. 50 y 109-110.

 

 

3. ESCARBAR, ADIVINAR…

 

1. Bertha Spafford Vester, Our Jerusalem: An American Family in the Holy City 1881-1949, Nueva York, 1950, pp. 92-93. La anécdota se la contó directamente a la autora su hermanastro adoptado, Jacob, cuando pasó a formar parte de la familia Spafford y vivía en la colonia estadounidense de «Vencedores» evangélicos en 1883.

2. Edward Robinson, Biblical Researches in the Holy Land in the Years 1838 and 1832, Boston, 1852, 340-341.

3. Yeshayahu Nir, The Bible and the Image: The History of Photography in the Holy Land 1839-1899, Filadelfia, 1985; Nissan Perez, Focus East: Early Photography in the Near East, Nueva York, 1988; Kathleen Stuart Howe, Nitza Rosovsky et al., Revealing the Holy Land: The Photographic Exploration of Palestine, Santa Barbara, 1997.

4. Journal of Sacred Literature and Biblical Record, abril-julio de 1864, pp. 133-157. Quien desee comprender mejor este peculiar hermanamiento del entusiasmo cristiano replanteado como investigación científica deberá leer esta publicación. Este número en particular incluía artículos acerca de Eusebio de Cesarea y algunos comentarios escépticos sobre las «estadísticas del Éxodo», en alusión a los dos millones de personas que se dice que abandonaron Egipto con Moisés.

5. Naturalmente eso sería lo que pasó, y en 1868 Walter Besant, matemático que acababa de regresar de la isla Mauricio por motivos de salud y aspirante a novelista e historiador, se convirtió en secretario, cargo que mantendría hasta 1885.

6. John James Moscrop, Measuring Jerusalem: The Palestine Exploration Fund and British Interests in the Holy Land, Leicester, 2000, pp. 63-149. Podemos encontrar un relato cautivador, como cabría esperar, de los estudios topográficos en Claude Reignier Conder, Tent Work in Palestine: A Record of Discovery and Adventure, Londres, 1887.

7. Prólogo a Edward Henry Palmer, The Desert of the Exodus: Journeys on Foot in the Wilderness of the Forty Years Wandering, Londres, 1872.

8. Arthur Stanley, Sinai and Palestine in Connection with Their History, Londres, 1857, p. 66, y también xix. «Resulta imposible no asombrarse ante la continua concordancia entre la historia que tenemos registrada y la geografía natural del Antiguo y el Nuevo Testamentos.»

9. Palmer, The Desert of the Exodus, p. 54.

10. La historia de esta revisión arqueológica es contada en Israel Finkelstein y Amihai Mazar (ed. de Brian B. Schmidt), The Quest for the Historical Israel Debating Archaeology and the History of Early Israel, Atlanta, 2007. Finkelstein ha sido una de las grandes figuras de la revisión de las ideas en torno a lugares como Megiddó Yadin, que se consideraban del período salomónico, y su reasignación a la época de Omrí del reino de Israel. Véanse Israel Finkelstein y Neil Asher Silbermann, David and Solomon, Nueva York, 2006 [hay trad. cast.: David y Salomón: En busca de los reyes sagrados de la Biblia y de las raíces de la tradición occidental, Madrid, Siglo XXI, 2007] y The Bible Unearthed: Archaeology’s New Vision of Ancient Israel and its Sacred Texts, Nueva York, 2000 [hay trad. cast.: La Biblia desenterrada: Una nueva visión arqueológica del antiguo Israel y de los orígenes de sus textos sagrados, Madrid, Siglo XXI, 2003]. William G. Dever, la otra figura dominante del debate, se ha alejado todavía más de la postura escéptica; véase, por ejemplo, Who Were the Early Israelites and Where Did They Come From?, Grand Rapids, MI, 2006. La postura ultraminimalista ha sido defendida sobre todo por P. R. Davies, In Search of «Ancient Israel», Sheffield, 1992, y T. L. Thompson, Early History of the Israelite People from the Written and Archaeological Sources, Leiden, 1992. Véase asimismo la respuesta de Baruch Halpern, «Erasing History: The Minimalist Assault on Ancient Israel», Bible Review (1995), pp. 26-35.

11. Véase Morton Smith (ed. de Shaye Cohen), The Cult of Yahweh, vol. I, especialmente el minucioso y sutil estudio del capítulo «On the Common Theology of the Ancient Near East», pp. 15-27. Véanse asimismo John Day, Yahweh and the Gods and Goddesses of Canaan, Sheffield, 2000 y 2002; Mark S. Smith, The Early History of God: Yahweh and the Other Deities in Ancient Israel, Grand Rapids, MI, 2002; Othmar Keell y Christoph Uehlinger, Gods, Goddesses and Images of God in Ancient Israel, Minneapolis, 1998. Uno de los mejores repasos del debate erudito más reciente en torno a la aparición gradual del «aniconismo» en la religión de Judá se encuentra en Karel van der Toorn, ed., The Image and the Book, ya citado, especialmente Tryggve N. D. Mettinger, «Israelite Aniconism: Developments and Origins», pp. 173-204; Ronald S. Hendel, «Aniconism and Anthropomorphism in Ancient Israel», pp. 205-228, y el estudio más sugerente de todos, Karel van der Toorn, «The Iconic Book: Analogies between the Babylonian Cult of Images and the Veneration of the Torah», pp. 229-248.

12. Amihai Mazar, Archaeology of the Land of the Bible; vol. I: 10000-586 BCE, New Haven y Londres, 1990, pp. 501-502.

13. R. Kletter, The Judaean Pillar Figurines and the Archaeology of Asherah, Oxford, 1996.

14. William G. Dever, Did God Have a Wife? Archaeology and Folk Religion in Ancient Israel, Gran Rapids, MI, 2005.

15. Ibid., pp. 497-498.

16. Nili Sacher Fox, In the Service of the King: Officialdom in Ancient Israel and Judah, Nueva York, 2000, passim; Robert Deutsch, Masrim min Ha’Avar (Messages from the Past, Hebrew Bullae from the Time of Isaiah to the End of the First Temple, Jaffa, Tel Aviv, 1997; Biblical Period Hebrew Bullae: The Joseph Chaim Kaufman Collection.

17. Las excavaciones más recientes y la historia de los trabajos se pueden ver en Yosef Garfinkel, Saar Ganor y Michael Hasel, In the Footsteps of King David, Tel Aviv, 2012. Véase asimismo Y. Garfinkel y S. Ganor, Khirbet Qeiyafa Excavation Report, vol. I, Jerusalén, 2008.

18. G. Bearman y W. A. Christens-Barry, «Imaging the Ostracon», en Garfinkel y Ganor, Excavation Report, pp. 261-270.

 

 

4. ¿JUDÍOS CLÁSICOS?

 

1. Matthew Arnold, Culture and Anarchy, Londres, 1869, capítulo IV, passim [hay trad. cast.: Cultura y anarquía, Madrid, Cátedra, 2010]. Arnold admitía desde el primer momento que tanto el «hebraísmo» como el «helenismo» eran «augustos y admirables», y citaba a Heine como ejemplo de cambio de expectativas. Aún así, en último término estos dos polos de expresión cultural seguían siendo para él no solo distintos, sino irreconciliables.

2. Josefo, Antigüedades de los judíos, 11, 5, 256.

3. J. M. Cowey y K. Maresch, eds., Urkunden des Politeuma der Juden von Herakleopolis, Wiesbaden, 2001; véase asimismo A. Kasher, The Jews in Hellenistic Egypt, Brill, 1985; y también Robert Kugler, «Uncovering a New Dimension of Early Judaean Interpretations and the Greek Torah: Ptolemaic Law Interpreted by its own Rhetoric», en Hannah von Weissenber, Juha Pakkala y Marko Mattilla, eds., Rewriting and Interpreting Authoritative Traditions in the Second Temple Period, Berlín y Nueva York, 2011, pp. 165 y ss. Sobre el estatus y la forma de gobierno del políteuma, véase G. Ludertz, «What is the politeuma?», en J. W. Henten y P. W. van der Horst, Studies in Early Jewish Epigraphy, Leiden, 1994, pp. 204-208.

4. Lee I. Levine, The Ancient Synagogue: The First Thousand Years, New Haven, 2005, pp. 81 y ss.

5. Arnaldo Momigliano, Alien Wisdom: The Limits of Hellenism, Cambridge, 1971 [hay trad. cast.: La sabiduría de los bárbaros: Los límites de la helenización, México DF, FCE, 1999]; la obra ya clásica de Victor Tcherikover, Hellenistic Civilization and the Jews, Grand Rapids, MI, 1959; Erich Gruen, Diaspora: Jews Amidst Greeks and Romans, Cambridge, MA, 2002; John J. Collins, Between Athens and Jerusalem: Jewish Identity in the Hellenistic Diaspora, Nueva York, 1983; Lester L. Grabbe, A History of the Jews and Judaism in the Second Temple Period; vol. 2: The Coming of the Greeks, Londres, 2008; Joseph Meleze Modrzejewski, The Jews of Egypt from Ramses II to Emperor Hadrian (trad. ing. de Robert Cornman), Princeton, 1995, p. 49.

6. Sobre esta y las otras «fábulas», véase Sara Raup Johnson, Historical Fictions and Hellenistic Jewish Identity: Third Maccabees in its Cultural Context, Berkeley y Los Ángeles, 2004, pp. 113-120.

7. Josefo, Antigüedades de los judíos, 11, 8, 329-340.

8. Carta, 158-159.

9. Pero no según el Deuteronomio, cuyas normas son más estrictas y que clasifica las langostas entre los animales que andan sobre patas y tienen alas, y por tanto son una abominación.

10. Carta, 152.

11. Véase Christopher Haas, Alexandria in Late Antiquity. Topography and Social Conflict, Baltimore y Londres, 1997; y también (para todo el Egipto romano) John M. G. Barclay, Jews in the Mediterranean Diaspora from Alexander to Trajan (323 BCE-117 CE), Berkeley y Los Ángeles, 1996.

12. Rob Kugler, «Dorotheus petitions for the return of Philippa: A Case Study in Jewish Law in Ptolemaic Egypt», en Proceedings of the 25th Meeting of the Institute of Papyrology, Ann Arbor, MI, 2007, pp. 387-396.

13. Sobre las normas y las costumbres del sacrificio véase (aunque trata sobre todo del período persa) Melody D. Knowles, Centrality Practiced: Jerusalem in the Religious Practice of Yehud and the Diaspora in the Persian Period, Leiden, 2006, especialmente pp. 19-23 y 77-103. Algunas versiones reformadas de las oraciones judías (como las de las sinagogas conservadoras de Estados Unidos) eliminan del orden del día de oraciones, presumiblemente por repugnancia, cualquier alusión a los sacrificios que se ofrecían constantemente en el Templo.

14. Sigo aquí las tesis de David Biale, Blood and Belief: The Circulation of a Symbol between Jews and Christians, Berkeley y Los Ángeles, 2007, especialmente pp. 26-27, donde el autor analiza la posibilidad de que los rituales del sacrificio que subrayan la cuidadosa aspersión con la sangre y la preocupación sacerdotal con la pureza quizá estuvieran motivados en realidad por el deseo de diferenciar las prácticas judías de los sacrificios de animales (de cabras en particular) de los griegos.

15. Para muchísimos más detalles sobre este tema, véanse Leonard B. Glick, Marked in Your Flesh: Circumcision from Ancient Judaea to Modern America, Oxford, 2005, y, con mayor autoridad, Frederick M. Hodges, «The Ideal Prepuce in Ancient Greece and Rome: Male Genital Aesthetics and their Relation to Lipodermos, Circumcision, Foreskin Restoration and the Kynodesme», Bulletin of the History of Medicine, pp. 75 y 375-405.

16. Baba Batra, 60B; Yebamot, 45A-B.

17. Lee I. Levine, Jerusalem: Portrait of the City in the Second Temple Period 586-70 CE, Filadelfia, 2002, pp. 72 y ss., subraya la escasez de testimonios arqueológicos acerca del emplazamiento exacto de la Akrá, pero es evidente que su construcción debió de implicar el derribo de viejos barrios densamente poblados.

18. Anathea E. Portier-Young, en su excelente libro Apocalypse against Empire: Theories of Resistance in Early Judaism, Grand Rapids, Michigan, 2011, sostiene de manera harto convincente que la ferocidad de las consiguientes matanzas y persecuciones de Antíoco IV en Jerusalén no estuvo motivada por la humillación sufrida en Egipto, sino más bien por la deslealtad de Jasón, la rebelión armada y la toma de Jerusalén, y su consiguiente decisión de romper el «contrato» que había firmado Antíoco III e imponer en lugar de ello a Judea un estatus de «cautiva por la espada», según el cual las vidas y los cuerpos de los habitantes de la región eran considerados totalmente a disposición del soberano que había llevado a cabo su reconquista.

19. 1 Mac 1, 26.

20. 2 Mac 5, 10.

21. 2 Mac 1, 20-22.

22. Shaye Cohen, The Beginnings of Jewishness: Boundaries, Varieties, Uncertainties, Berkeley y Los Ángeles, 1999, especialmente pp. 69-135, sitúa el autodescubrimiento de la «judaicidad» expresamente en el período de los asmoneos, que denomina «redefinición», y en la identificación que establecen los libros de los Macabeos (especialmente, supongo yo, 1 Mac) entre observancia diferenciadora (como la circuncisión) e identidad colectiva. La discusión que no plantea (en mi opinión) esta interpretación tan brillante es si el momento de represión ultrahelenística fue anterior y adoptó o no un carácter formativo en esa autoconciencia. Un antecedente comparable de esa diferenciación parece existir ya en Esdras y Nehemías, tres siglos antes. Véase asimismo, a propósito del lugar que ocupa la epopeya de los macabeos en la formación del estado judío, Seth Schwartz, Imperialism and Jewish Society, 200 BCE to 640 CE, Princeton, 2001, especialmente pp. 32-70.

23. Los que se hubieran sentido más molestos habrían sido los descendientes de las culturas filisteas y costeras, que en su mayoría no practicaban la circuncisión, y los que menos, los itureos y los idumeos de la zona montañosa del centro y de las colinas y valles de Transjordania.

24. 2 Mac 9, 10.

25. 1 Mac 2, 26.

26. 1 Mac 4, 55.

27. 1 Mac 14, 8-15.

28. 1 Mac 16, 3.

29. Steven Fine, Art and Judaism in the Greco-Roman World, Cambridge y Nueva York, 2005.

30. Josefo, Antigüedades de los judíos, 14.3.

31. Jacob Neusner, The Rabinic Traditions about the Pharisees before 70, Leiden, 1971.

32. Sobre esta cuestión véase Shaye Cohen, «Was Herod Jewish?», The Beginnings of Jewishness, pp. 13-24.

33. Josefo, Antigüedades de los judíos 17.152.

34. M. A. Knibb, The Qumran Community, Cambridge, 1987; A. R. C. Leaney, The Rule of Qumran and Its Meaning: Introduction, Translation and Commentary, Londres, 1966; S. Metzo, The Serekh Texts, Londres, 2007.

35. The Complete Dead Sea Scrolls in English (trad. y ed. de Geza Vermes, ed. rev., Londres y Nueva York, 2004, p. 234 (en adelante Vermes, DSS).

36. Filón, Embajada a Gayo.

37. Véase Peter Schäfer, Judeophobia: Attitudes toward the Jews in the Ancient World, Cambridge, MA, 1997.

38. Josefo, Guerra de los judíos, 2.224.

39. Ibid., 5.13, 541.

40. Ibid., 5.545.

41. El mejor estudio crítico es Seth Schwartz, Josephus and Judaean Politics, Leiden, 1990.

42. Josefo, Autobiografía, 11.

43. Josefo, Guerra de los judíos, 3.8, 357.

44. Ibid., 2.586.

45. Ibid., 4.560-563.

46. Desde la aparición de Eric Hobsbawm, Primitive Rebels: Studies in Archaic Forms of Social Protest, Manchester, 1959 [hay trad. cast.: Rebeldes primitivos: Estudio sobre las formas arcaicas de los movimientos sociales en los siglos XIX y XX, Barcelona, Crítica, 2001], los historiadores han analizado el «bandolerismo» y el «bandidaje», y, lo que es más significativo, la reputación popular de sus líderes como una expresión de antagonismo social y de acción insurreccional, además de una mera clasificación delictiva impuesta por los ricos y los poderosos. Un enfoque similar adoptaba George Rudé en sus estudios sobre la Revolución francesa y también, en un sentido más matizado (pues pensaba que los delitos eran reales), mi viejo amigo y mentor Richard Cobb.

47. Para otras consideraciones de este estilo, véanse especialmente Martin Goodman, The Ruling Class of Judaea: The Origins of the Jewish Revolt, Cambridge, 1987, y Rome and Jerusalem: A Clash of Ancient Civilisations, Londres y Nueva York, 2007; Susan Sorek, Jews against Rome, Hambledon, 2008; y Neil Faulkner, Apocalypse: The Great Jewish Revolt Against Rome, Amberley, Glos., 2002.

48. Aryeh Kasher, Jews, Idumaeans and Ancient Arabs, Tubinga, 1988.

49. Josefo, Guerra de los judíos 4.327.

50. Ibid., 4.327.

51. Jacob Neusner, A Life of Yohanan ben Zakkai, Leiden, 1970.

52. Yosef Hayim Yerushalmi, Zakhor. Jewish History and Jewish Memory, Seattle, Washington, 1982.

53. Josefo, Guerra de los judíos 6.108.

54. Ibid., 6.209-211.

55. Ibid., 6.306-309.

56. Ibid., 6.270-271.

57. Sobre Josefo en Roma, véanse los interesantes artículos incluidos en J. C. Edmundson, Steven Mason y J. B. Rives, Flavius Josephus and Flavian Rome, Oxford, 2005.

58. Josefo, Guerra de los judíos 7.150.

59. Fergus Millar, «Last Year in Jerusalem: Monuments of the Jewish War in Rome», en Edmundson et al., Flavius Josephus, pp. 101-128.

60. Existen, no obstante, algunas discrepancias entre los eruditos sobre la fecha de varios libros de la Guerra de los judíos, Véanse los artículos de T. D. Barnes y James Rives incluidos en Edmundson et al., Flavius Josephus.

61. Josefo, Guerra de los judíos 7.323-335.

62. Barclay, Jews in the Mediterranean Diaspora; Silvia Cappelletti, The Jewish Community of Rome from the Second Century BC to Third Century CE, Leiden, 2006.

63. Cappelletti, The Jewish Community of Rome, adopta una postura más matizada que resulta bastante convincente.

64. Conocemos De superstitione, de Séneca, a través de san Agustín.

65. Tácito, Histories, trad. ing. de Clifford Moore, Cambridge, MA, 1929, 5.5. [Hay trad. cast.: Tácito, Historias, Madrid, Cátedra, 2006.]

66. Josefo, Contra Apión 2.86.

67. Ibid., 2.100.

68. Tácito, Historias, 5.5.

69. Josefo, Contra Apión, 1.60.

70. Ibid., 2.280. Véase asimismo W. W. Hallo, Origins: The Near Eastern Origins of Some Modern Institutions, Leiden, 1996.

71. Josefo, Contra Apión, 2.291.

72. Para los Manuscritos del Mar Muerto véase, a modo de introducción, el excelente libro de Philip R. Davies, George J. Brooke y Phillip Gallaway, The Complete World of the Dead See Scrolls, Londres, 2002 [hay trad. cast.: Los Rollos del Mar Muerto y su mundo, Madrid, Alianza, 2002]; para otros estudios recientes, véase Lawrence H. Schiffman, Emmanuel Tov y James Vanderkam, eds., The Dead Sea Scrolls Fifty Years after their Discovery, Jerusalén, 2000. Sigo siendo un admirador de la traducción [al inglés] y de la introducción de Vermes, DSS, pero disponemos de una nueva traducción de Michael Wise, Martin Abegg Jr. y Edward Cook, The Dead Sea Scrolls: A New Translation, Nueva York, 2005. La tesis antiesenia de una «Biblioteca de Jerusalén» es defendida por Norman Golb, Who Wrote the Dead Sea Scrolls? The Search for the Secret of Qumran, Nueva York, 1985.

73. Vermes, DSS, p. 180.

74. Ibid., p. 166.

75. Ibid., p. 170.

76. Dión Casio, Roman History, trad. ing. de E. Cary, Cambridge, MA, 1925, libro VIII, p. 451. [Hay trad. cast.: Dión Casio, Historia romana, Madrid, Gredos, 2004.]

77. Sobre el descubrimiento de documentos de Babatha y de Bar Kosiba, véase Richard Freund, The Secrets of the Cave of Letters: A Dead Sea Mystery Uncovered, Nueva York, 2004.

78. Sobre la primitiva cruz en forma de árbol, véase mi libro Landscape and Memory, Londres, 1995, pp. 214-215.

 

 

5. LA MENORÁ Y LA CRUZ

 

1. Clark Hopkins, en colaboración con Bernard Goldman, The Discovery of Dura-Europos, New Haven y Londres, 1979, p. 131; Ann-Louise Perkins, The Art of Dura-Europos, Oxford, 1973; Joseph Gutmann, ed., The Dura-Europos Synagogue: A Re-evaluation (1932-1992), University of South Florida, 1992, (véanse especialmente el artículo de Richard Brilliant, «Painting at Dura-Europos and Roman Art», y el de Jacob Neusner, «Judaism at Dura-Europos»); Annabel Wharton, Reconfiguring the Post-classical City: Dura-Europos, Jerash, Jerusalem and Ravenna, Cambridge, 1995, y más recientemente Gail Brody y Gail Hoffman, eds., Dura-Europos: Crossroads of Antiquity, Boston y Filadelfia, 2011.

2. Misná, Abodá Zará, 3, 4.

3. Levine, The Ancient Synagogue, pp. 260-267.

4. Misná, Baba Qamma 1.

5. Ibid., Avot, 4-5.

6. Ibid., Shabbat, 6.1-3.

7. Ibid., Avot, 5.

8. Ibid., Abodá Zará, 3, 4 y 5.

9. Rachel Hachlili, Ancient Mosaic Pavements. Themes, Issues and Trends: Selected Studies, Leiden, 2009; Ze’ev Weiss y Ehud Netzer, Promise and Redemption: A Synagogue Mosaic from Sepphoris, Jerusalén, 1997.

10. De modo harto curioso, el gran especialista en historia del arte Meyer Shapiro fue de los primeros en tenerlos plenamente en cuenta en Meyer Shapiro y Michael Avi-Yonah, Israel: Ancient Mosaics, Greenwich, CT, 1960, posiblemente guiado por el coautor del libro, destacado especialista en historia de la Antigüedad tardía, aunque la interpretación de los mosaicos es, según Shapiro, sorprendentemente formal y no tiene mucho que ver con la relación que puedan tener con las inscripciones y el judaísmo rabínico de la época.

11. Hachlili, p. 408.

12. Véase, entre las obras más recientes, Eric M. Meyers y Mark A. Chauncey, Alexander to Constantine: Archaeology of the Land of the Bible, vol. 3, New Haven, 2012, pp. 269-280.

13. Ibid., p. 277.

14. Tryggve N. D. Mettinger, «Israelite Aniconism: Developments and Origins», en Karel van der Toorn et al., The Image and the Book, p. 188.

15. Joseph Dan, The Ancient Jewish Mysticism, Tel Aviv, 1993, pp. 9-24.

16. Sobre el diálogo y el «efecto de eco» entre las dos religiones que estaban formándose al mismo tiempo, véanse Israel Jacob Yuval, Two Nations in Your Womb: Perceptions of Jews and Christians in Late Antiquity and the Middle Ages, Berkeley y Los Ángeles, 2006, y Shaye D. Cohen y Edward Kessler, An Introduction to Jewish-Christian Relations, Cambridge, 2010.

17. Gerard Rouwhorst, «The Cult of the Seven Maccabees and their Mother in Christian Tradition», en Joshua Schwartz y Marcel Poorthuis, eds., Saints and Role Models in Judaism and Christianity, Leiden, 2004, pp. 183-204.

18. Véanse Adia Karnikoff, Sarcophagi from the Jewish Catacombs in Ancient Rome: A Catalogue Raisonne, Stuttgart, 1986; y Leonard Victor Rutgers, The Jews in Late Ancient Rome: Evidence of Cultural Interaction in the Roman Diaspora, Leiden, 2000, y Subterranean Rome, Lovaina, 2000, pp. 146-153.

19. Juan Crisóstomo, Adversus iudaeos, I, vi.

20. Ibid., IV, 4, 7.

21. Ibid., II, iii, 5.

22. Hechos de los Apóstoles 13, 8.

23. Juan Crisóstomo, Adversus iudaeos, VIII, 7, 6.

24. Sobre los amuletos judíos véase Gideon Bohak, Ancient Jewish Magic: A History, Cambridge y Nueva York, 2008, pp. 370-376.

25. Juan Crisóstomo, Adversus iudaeos, VIII, 8.

26. Sobre la convivencia de los judíos y los cristianos en Antioquía véanse Christine Kondoleon, Antioch, the Lost Ancient City, Princeton, 2000, especialmente Bernadette J. Brooten, «The Jews on Ancient Antioch», pp. 29-39, y Glanville Downey, A History of Antioch in Syria from Seleucus to the Arab Conflict, Princeton, 1961.

27. Brooten, «The Jews of Ancient Antioch».

28. Hyam Maccoby, Paul and the Invention of Christianity, Nueva York, 1986.

29. Gálatas 6, 15; Daniel Boyarin, A Radical Jew: Paul and the Politics of Identity, Berkeley, 1997. Para una visión tajante del carácter irreconciliable del judaísmo y el cristianismo véase Jacob Neusner, Jews and Christians: The Myth of a Common Tradition, Filadelfia, 1991; véanse asimismo los estudios clásicos de James Parkes, The Conflict between Church and Synagogue: A Study in Ancient Anti-semitism, Londres, 1932, y de Samuel Krauss, The Jewish-Christian Controversy from Ancient Times to 1789, Tubinga, 1995.

30. Gálatas 3, 11.

31. J. Reynolds y R. F. Tannenbaum, Jews and Godfearers at Aphrodisias: Greek Inscriptions with Commentary. Proceedings of the Cambridge Philological Society, Supl. 12, Cambridge, 1987.

32. Baruch M. Bokser, The Origins of the Seder: The Passover Rite and Early Rabbinic Judaism, Berkeley, 1984; Hal Taussig, In the Beginning was the Meal: Social Experimentation and Early Christian Identity, Augsburgo, 2009; Yuval, Two Nations, pp. 56-75.

33. Juan Crisóstomo, Adversus iudaeos, III, 4, 6.

34. Texto adicional, segundo discurso.

35. Juan Crisóstomo, Adversus iudaeos, IV, 1.

36. Ibid., I, vii.

37. Ibid., I, 3, vi.

38. Ibid., I, 6, vii.

39. Ibid., VI, 2, x.

40. «Itinerarium burdigalense», en P. Geyer, Itineraria hierosolymitana saeculi III-VIII, Viena, 1898, p. 22; Michael Aviv-Yonah, The Jews of Palestine, Nueva York, 1976, p. 164.

41. Amiano Marcelino, The Later Roman Empire, trad. ing. de Walter Hamilton, Londres, 2004, p. 255. [Hay trad. cast.: Amiano Marcelino, Historia, Madrid, Akal, 2002.]

42. Ibidem.

43. Paula Frederiksen, Augustine and the Jews: A Christian Defence of Jews and Judaism, Nueva York, 2008, pp. 243-244.

44. Gavin L. Langmuir, Toward a Definition of Anti-Semitism, Berkeley, 1999, p. 71.

45. Véase William Horbury, Messianism among the Jews and Christians, Londres, 2003, pp. 289-308.

46. Nicholas de Lange, «Jews in the age of Justinian», en Michael Maas, ed., The Cambridge Companion to the Age of Justinian, Cambridge, 2005, pp. 419-420.

47. Horbury, Messianism among the Jews and Christians, p. 151.

48. Yaakov Elman, «Middle Persian Culture and Babylonian Sages: Accomodation and Resistance in the Shaping of Rabbinic Legal Tradition», en Charlotte Elisheva Fonrobert y Martin S. Jaffee, The Cambridge Companion in the Talmud and Rabbinic Literature, Cambridge, 2007, p. 181.

49. Pesachim 3 (Gemará), Norman Solomon, The Talmud: A Selection, Londres, 2009, p. 151.

50. Ibid., pp. 148-149.

51. Elman, «Middle Eastern Culture», pp. 188-189.

52. Shabbat 2, 31 (Solomon, Talmud, pp. 104-105).

53. Gittin 9, 90 (Solomon, Talmud, p. 399).

54. Yevamot 4, 47 (Solomon, Talmud, pp. 306-307).

55. Andrew Sharf, Byzantine Jewry from Justinian to the Fourth Crusade, Londres, 1971, p. 53.

56. Las fuentes cristianas cuentan una historia totalmente distinta acerca de unos acuerdos alcanzados entre Omar y el clero cristiano en virtud de los cuales el acceso de los judíos a los Santos Lugares seguiría estando prohibido (!). Yehoshua Frenkel, «The Use of Islamic Materials by non-Islamic writers», en Michael Laskier y Yaakov Lev, The Convergence of Judaism and Islam: Religion, Scientific and Cultural Dimensions, Gainesville, FL, 2011, p. 97.

 

 

6. ENTRE LOS CREYENTES

 

1. Sharf, Byzantine Jewry, p. 33.

2. Nigel Groom, Frankincense and Myrrh: A Study of the Arabian Incense Trade, Nueva York, 1981.

3. Gordon Darnell Newby, A History of the Jews of Arabia from Ancient Times until Their Eclipse under Islam, Columbia, 1988, p. 40.

4. C. Robin, «Le judaïsme de Himyar», en Arabie. Revue de Sabéologies, vol. I, pp. 97-172. La obra de G. W. Bowersock, The Throne of Adulis: Red Sea Wars on the Eve of Islam, Oxford, 2013, ha aparecido hace demasiado poco tiempo para que haya podido servirme de toda su exhaustiva erudición.

5. Newby, A History of the Jews, p. 61.

6. P. Yule, «Zafar, Watershed of Pre-Islamic Culture», Propylaeum DOK Digital Repository of Classical Studies, 2008; véase asimismo Yule, «Zafar: The Capital of the Ancient Himyarite Empire Rediscovered», Jemen Report, n.º 36 (2005), pp. 22-29.

7. Sobre la relación inextricable entre las culturas árabe y judía antes del advenimiento del islam y durante el período de formación de este, véase Reuven Firestone, «Jewish Culture in the Formative Period of Islam», en Biale, ed., Cultures of the Jews, Nueva York, 2002, pp. 267-305.

8. Batsheva Bonne-Tamir, «Oriental Jewish Communities and their Relations with South-West Asian Populations», en Indian Anthropologist (1985).

9. Reuben Ahroni, Yemenite Jewry: Origins, Culture and Literature, Bloomington, Indiana, 1986.

10. Charles Pellat, «Sur quelques femmes hostiles au prophète», en Vie du prophète Mahomet, coloquio, Estrasburgo, 1980, pp. 77-86; véase asimismo Amnon Shiloah, «Encounters between Jewish and Muslim Musicians throughout the Ages», en Laskier y Lev, The Convergence of Judaism and Islam, pp. 273-274.

11. Fred Donner, Muhammad and the Believers: At the Origins of Islam, Cambridge, MA, 2010, p. 230.

12. S. D. Goitein, Letters of Medieval Jewish Traders, Princeton, 1973, p. 141.

13. Sobre la seda ibrisim véase S. D. Goitein, A Mediterranean Society: The Jewish Communities of the Arab World as Portrayed in the Cairo Geniza; vol. I: Economic Foundations, Berkeley, 1967, p. 60; para la seda india o lalas, Goitein, India Traders of the Middle Ages, Leiden, 2008, p. 278; para la lasin, la «seda de desecho», Goitein, Mediterranean Society; vol. IV: Daily Life, Berkeley, 1983, p. 168.

14. Yedida K. Stillman, «Costume as Cultural Statement: The Esthetics, Economics and Politics of Islamic Dress», en Daniel H. Frank, ed., The Jews of Medieval Islam: Community, Society and Identity, Leiden, 1995, p. 134.

15. Goitein, A Mediterranean Society, vol. I, p. 101.

16. Goitein, A Mediterranean Society; vol. III: The Community, Berkeley, 1971, p. 382.

17. Jonathan Bloom, Paper Before Print. The History and Impact of Paper in the Islamic World, New Haven, 2010, p. 42.

18. Joel L. Kraemer, «Women Speak for Themselves», en Stefan C. Reif, The Cambridge Genizah Collections: Their Contents and Significance, Cambridge, 2002, p. 196.

19. Kraemer, «Women Speak for Themselves», pp. 197 y ss.; Goitein, Mediterranean Society, vol. II, p. 219.

20. Kraemer, «Women Speak for Themselves», p. 194.

21. Ibid., pp. 207 y ss.; Goitein, Mediterranean Society, vol. III, p. 227.

22. Sobre Wuhsha, véase Goitein, Mediterranean Society, vol. III, pp. 346-352.

23. Sara Reguer, «Women and the Synagogue in Medieval Cairo», en Susan Grossman y Rivka Haut, Daughters of the King: Women and the Synagogue, Filadelfia y Jerusalén, 1992, p. 55.

24. En la colección de la Genizá de El Cairo de Cambridge hay una copia de la carta de Hasdai. Esta traducción se basa en la de Franz Kobler, Letters of Jews through the Ages; vol. I: From Biblical Times to the Renaissance, Nueva York, 1952, pp. 98-101.

25. Ibid., p. 105.

26. P. B. Golden, «The Khazars», en D. Sinor, ed., The Cambridge History of Early Inner Asia, Cambridge, 1990.

27. Véase Constantine Zuckerman, «On the date of the Khazar conversion to Judaism and the chronology of the kings of Rus, Oleg and Igor: A study of the anonymous Khazar letter from the Geniza of Cairo», Revue des Études Byzantines (1995), vol. 53, pp. 237-270.

28. Kevin Alan Brook, The Jews of Khazaria, Nueva York, Toronto y Plymouth, 2006, p. 80.

29. El saco de Córdoba tuvo lugar en abril de 1013, y el poema de Samuel ibn Nagrella «Sobre la marcha de Córdoba», que su hijo Yehosef, el autor del diván que lleva su nombre, dice que fue escrito al tiempo que abandonaba la ciudad, parece que está situado en invierno, lo que hace que probablemente saliera de Córdoba antes, y no después, de la catástrofe.

30. Ibn al-Jatib, crónica de Granada, citada en Ross Brann, Power in the Portrayal: Representations of Jews and Muslims in Eleventh and Twelfth Century Islamic Spain, Princeton, 2002, pp. 36-37.

31. Traducción basada (en su mayor parte) en Raymond P. Scheindlin, Wine, Women and Death: Medieval Hebrew Poems on the Good Life, Filadelfia, 1986, p. 159. Actualmente hay muchas traducciones del gran canon de poesía hebrea de la España medieval, todas con su característico sabor distintivo. Peter Cole, The Dream of the Poem: Hebrew Poetry from Muslim and Christian Spain 950-1492, Princeton, 2007, a menudo es el que ofrece las más libres entre las traducciones recientes, mientras que el erudito Scheindlin suele ser el más comedido, a veces un poco torpe, pero ciñéndose siempre fielmente al texto. A los lectores, en especial a los de hebreo (o a los que están recuperando unos conocimientos ya casi olvidados, como le ocurre al autor de estas páginas), quizá les guste compararlas con el estilo todavía más coloquial de Hillel Halkin, Grand Things to Write a Poem On: A Verse Autobiography of Shmuel Hanagid, Jerusalén, 1999. Todas, cada una a su manera, son excelentes, y en particular Scheindlin hace cuanto puede por conservar algo de la métrica que Nagrella tomó de sus modelos árabes. Existe, además, una traducción más literal y por lo tanto un poquito más prosaica, la de Leon J. Weinberger, Jewish Prince in Moslem Spain: Selected Poems of Samuel ibn Nagrela, Tuscaloosa, 1973, que de todos modos se esfuerza muchísimo por respetar o al menos registrar los modelos de rima. Weinberger, Scheindlin y Halkin incluyen además el texto hebreo, circunstancia que ayuda mucho cuando se comparan las imágenes elegidas por cada uno de ellos, por ejemplo al final de un famoso poema erótico en el que un «ciervo» que sirve de copero despierta al poeta adormilado, invitándolo a «beber la sangre de la uva entre mis labios», mientras la luna pálida brilla todavía a la luz del amanecer justo detrás del muchacho y el versificador, bebido y dócilmente excitado, yace allí reclinado. Pero ¿cuál es exactamente la forma de esa luna, posiblemente nueva, semejante a una cuchilla curva? En hebreo Nagrella dice simplemente yod, la letra «y», que pende como un apóstrofo o una coma suspendida en lo alto. Cole opta por traducir «coma» y Scheindlin se decanta por «C», pero lo más curioso es que Cole se decide por «D» (esto es, la forma de la letra daled), que realmente no puede ser lo que pretenda que veamos un poeta tan plástico como Nagrella.

32. Esta vez se trata de la versión de Halkin, verdaderamente encantadora: Yehuda Halevi, Nueva York, 2010, p. 29.

33. Cole, pp. 58-59 y 66.

34. Ibid., p. 39.

35. Brann, p. 36.

36. Halkin, Yehuda Halevi, p. 33.

37. Según la traducción de Weinberger (ligeramente modificada), p. 55.

38. Halkin (con algunos cambios menores), Grand Things to Write a Poem On, p. 92.

39. Ibid., p. 97.

40. Moshe Pearlmann, «Eleventh Century Authors on the Jews of Granada», en Proceedings of the American Academy for Jewish Research, n.º 18 (Ann Arbor, 1948), p. 283.

41. Ibid., p. 286.

42. Según la traducción de Halkin, Yehuda Halevi, p. 85.

43. Cole, p. 147.

44. Halkin, Yehuda Halevi, p. 60.

45. Ibid., p. 79.

46. Cole, p. 159.

47. Yehudah Halevi, The Kuzari: An Argument for the Faith of Israel, ed. e introd. de H. Slomisnki, Nueva York, 1964, pp. 98-99.

48. Cole, p. 164.

49. Ibid., pp. 166 y 167; traducción ligeramente modificada por mí. Existe una excelente edición bilingüe de los poemas marinos de Haleví —de hecho, un género nuevo en la poesía hebraica, a menos que nos remontemos al libro de Jonás— en el precioso libro de Yoseph Yahalom, Yehudah Halevi, Poetry and Pilgrimage, Jerusalén, 2009, pp. 107 y ss. Los lectores de hebreo podrán apreciar la finura de las onomatopeyas que contienen los poemas, el incesante batir de las olas, que rima con el palpitar aterrorizado del corazón del poeta: «khamu galim, barutz galgalim, ve’avim vekalim, al penei ha yam» («olas vertiginosas, azote de la espuma, nubes corriendo a toda velocidad, sobre la faz del mar»).

50. Yahalom, Halevi, p. 108.

51. Cole, p. 169.

52. Halkin, Yehuda Halevi, pp. 211-212.

53. En el maravilloso Libro de Tahkemoni, de Judá Alharizi, escrito a finales del siglo XII y, por lo tanto, no muchas generaciones posterior a la muerte de Haleví, se habla de todos los que deseaban encontrar el lugar donde había llegado a su fin, pero no lo lograron. Judah Alharizi, The Book of Tahkemoni: Jewish Tales from Medieval Spain, traducción, explicaciones y notas de David Simha Segal, Oxford y Portland, OR, 2001, pp. 43, 240-241 y 533.

54. A diferencia de los historiadores anteriores al descubrimiento de los documentos de la Genizá, que excluían la posibilidad de que Haleví llegara a Palestina por considerarlo una mera ilusión, Goitein creía que las cartas de la Genizá de El Cairo próximas a la época de su fallecimiento demuestran que en realidad acabó sus días allí.

 

 

7. LAS MUJERES DE ASQUENAZ

 

1. En la Genizá de El Cairo se conserva una carta de la viuda pidiendo auxilio. Véase Judith R. Baskin, «Medieval Jewish Women», en Linda E. Mitchell, ed., Women in Medieval Western European Culture, Nueva York, 1999, p. 79; véase asimismo Avraham Grossman, Pious and Rebellious: Jewish Women in Medieval Europe, Waltham, MA, 2004, y Elisheva Baumgarten, Mothers and Children: Jewish Family Life in Medieval Europe, Princeton, 2004.

2. Robert Chazan, Medieval Jewry in Northern France: A Political and Social History, Baltimore, 1973, pp. 37-38.

3. Para un análisis perspicaz y a veces conmovedor de los problemas de historicidad de los relatos hebreos véase Jeremy Cohen, Sanctifying the Name of God: Jewish Martyrs and Jewish Memories of the First Crusade, Filadelfia, 2004.

4. Jeremy Cohen, Living Letters of the Law: The Idea of the Jew in Medieval Christianity, Berkeley, Los Ángeles y Londres, 1999, p. 155.

5. Alberto de Aquisgrán en Kenneth R. Stow, Alienated Minority: The Jews of Medieval Latin Europe, Cambridge, MA, 1992, p. 109.

6. Para la forma en que cada uno de los relatos hebreos trata estas crisis, véase Robert Chazan, God, Humanity and History: The Hebrew First Crusade Narratives, Berkeley, 2000, pp. 32-33 y passim.

7. Nils Roehmer, German City, Jewish Memory: The Story of Worms, Waltham, MA, 2010, p. 13.

8. Los textos son reproducidos en su integridad en Shlomo Eidelberg, trad. y ed., The Jews and the Crusaders: The Hebrew Chronicles of the First Crusades, Hoboken, NJ, 1996; véase asimismo David G. Roskies, ed., The Literature of Destruction: Jewish Responses to Catastrophe, Filadelfia y Jerusalén, 1989, pp. 75-82.

9. Jacob Marcus, The Jew in the Medieval World: A Source Book, 315-1791, Jerusalén, 1938, p. 129; sobre la imagen de Masadá y su adopción intencionada en los relatos, aunque no como cuestión de realidad histórica, Susan Einbinder, Beautiful Death: Jewish Poetry and Martyrdom in Medieval France, Princeton, 2002.

10. Marcus, The Jew in the Medieval World, p. 167.

11. Cohen, Sanctifying the Name of God, pp. 142 y ss.

12. Véase, por ejemplo, Robert Chazan, Reassessing Jewish Life in Medieval Europe, Cambridge, 2010, obra que da gratuitamente marcha atrás y se aleja de la fuerza y la profundidad del libro anterior del mismo autor sobre los relatos acerca de las Cruzadas; Marcus, The Jew in the Medieval World, y en mi opinión de modo mucho menos convincente Jonathan Elukin, Living Together, Living Apart. Rethinking Jewish-Christian Relations in the Middle Ages, Princeton, 2007.

13. Ricardo de Devizes, Cronicon, ed. de J. T. Appleby, Oxford, 1963, pp. 3-4; véase asimismo Anthony Bale, The Jew in the Medieval Book: English Anti-Semitisms, 1350-1500, Oxford, 2006, p. 27.

14. De Devizes, Cronicon, p. 4.

15. Sobre estos ataques véase Anthony Julius, Trials of the Diaspora. A History of Anti-Semitism in England, Oxford, 2010, pp. 118 y ss.

16. Para los posteriores cultos, véase Bale, The Jew in the Medieval Book, pp. 105-143.

17. Cecil Roth, A History of the Jews of England, Oxford, 1941, p. 9.

18. Sobre los «niños judíos metidos en el horno», Miri Rubin, Gentile Tales: The Narrative Assault on Late Medieval Jews, Filadelfia, 1999, pp. 10 y ss.

19. Ibid., p. 11.

20. Joe Hillaby, «The ritual child-murder accusation: its dissemination and Harold of Gloucester», Transactions of the Jewish Historical Society of England, n.º 34 (1996), pp. 69-109; véase asimismo Joshua Trachtenberg, The Devil and the Jews: The Medieval Conception of the Jew and its Relation to Modern Anti-Semitism, Filadelfia, 1983, pp. 124 y ss.

21. Sheila Delaney, ed., Chaucer and the Jews: Sources, Contexts, Meanings, Londres, 2002.

22. Emily Taitz, «Women’s Voices, Women’s Prayers: The European Synagogues of the Middle Ages», en Susan Grossman y Rivka Haut, Daughters of the King: Women and the Synagogue, Jerusalén y Filadelfia, 1992, p. 65.

23. Ivan Marcus, «Mothers, Martyrs and Moneymakers: Some Jewish Women in Medieval Europe», Conservative Judaism, n.º 38 (primavera de 1986), p. 42.

24. Judith R. Baskin, «Women and Ritual Immersion in Medieval Ashkenaz: The Politics of Sexual Piety», en Lawrence Fine, ed., Judaism in Practice from the Middle Ages to the Modern Period, Princeton, 2001, p. 138.

25. Lawrence Hoffmann, «Women at Rituals of Their Children», en Fine, Judaism in Practice, pp. 99-114.

26. Ibid., p. 113.

27. Ibid., p. 142.

28. Roth, A History of the Jews of England, pp. 15-16.

29. Ibidem.

30. Cecil Roth, The Jews of Medieval Oxford, Oxford, 1950, pp. 41 y ss.

31. «The Deacon and the Jewess or an Apostasy at Common Law», Collected Papers of Frederick W. Maitland, vol. I, 1911.

32. Ibid., 52; Suzanne Bartlet, Licoricia of Winchester, Edgware, 2009, pp. 56-57.

33. Zefira Entin Rokeah, «Money and the Hangman in the Late 13th Century England: Jews, Christians and Coinage Offences, Alleged and Real», Jewish Historical Studies, n.º 31 (1988-1990), pp. 83-109; n.º 32, pp. 159-218.

34. Zefira Entin Rokeah, ed., Medieval English Jews and Royal Officials: Entries of Jewish Interest in the English Memoranda Rolls, 1266-1293, Jerusalén, 2000, p. 380.

35. Ibid., pp. 393-394. Véase Zefira Enkin Rokeah, «Crime and Jews in Late Thirteenth Century England», Hebrew Union College Annual, n.º 55 (1984), pp. 131-132.

 

 

8. JUICIOS

 

1. Isadore Twersky, ed., A Maimonides Reader, Springfield, NJ, 1972, p. 47.

2. Deuteronomio 30, 15.

3. Twersky, Maimonides Reader, p. 50.

4. Joel L. Kraemer, Moses Maimonides, Nueva York y Londres, 2008, p. 103. [Hay trad. cast.: Maimónides: Vida y enseñanzas del gran filósofo judío, Barcelona, Kairós, 2010.]

5. Ibid., pp. 104-111.

6. Ibid., pp. 116 y ss.

7. Ibid., p. 207.

8. Twersky, Maimonides Reader, p. 290.

9. Ibid., p. 457.

10. Twersky, Maimonides Reader, p. 290.

11. Kraemer, Maimonides, pp. 440-441.

12. Susan Einbinder, «Trial by Fire. Burning Jewish Books», en Lectures on Medieval Religion at Trinity University, Kalamazoo, 2000, pp. 1 y ss.

13. «The Dirge of Rabbi Meir von Rothenburg», trad. ing. de John Friedman, en John Friedman, Jean Connell Hoff y Robert Chazan, The Trial of the Talmud, Paris 1240, Toronto, 2012, pp. 169-170.

14. Gregorio IX a Luis IX, 20 de junio de 1239, en Robert Chazan, ed., Church, State and Jew in the Middle Ages, Nueva York, 1980.

15. Hilel de Verona afirmaba también erróneamente que los libros de Maimónides y el Talmud fueron quemados a la vez en París. Si hubiera habido alguna quema de los primeros, habría sido únicamente en Montpellier.

16. Javier Roiz y Selma L. Margaretten, trad., A Vigilant Society: Jewish Thought and the State in Medieval Spain, Albany, 2013, p. 271. [Javier Roiz, Sociedad vigilante y mundo judío en la concepción del estado, Madrid, Editorial Complutense, 2008.] Pedro el Venerable fue el primero en insistir, en «Contra la obstinación inveterada de los judíos», en el carácter animalesco de estos: «No me atrevo a calificarte de hombre … pues lo que ha quedado extinguido y yace sepultado en ti es precisamente lo que distingue al hombre de los animales y las fieras y eleva al ser humano por encima de ellos, esto es, la razón». Robert Chazan et al., The Trial of the Talmud, Paris 1240, Toronto, 2012, p. 13; Dominique Ionga-Prat, Order and Exclusion: Cluny and Christendom Face Heresy, Judaism and Islam, 1000-1150, Ithaca, 2002, pp. 275 y ss.

17. Hyam Maccoby, Judaism on Trial: Jewish-Christian Disputations in the Middle Ages, Portland, Oregón, 1982, ofrece una amplia documentación, incluida la Vikuá de Nahmánides, y una versión en hebreo de una tercera controversia celebrada en Tortosa en 1413-1414.

18. Ibidem.

19. Ibid., p. 119.

20. Ibid., p. 146.

21. Willis Johnson, «The Myth of Jewish Male Menses», Journal of Medieval History, vol. 24, n.º 3 (1988), pp. 273-295.

22. «Play of the Saucemakers», Publications of the Surtees Society (1911), pp. 155 y ss.

23. Anthony Bale, Feeling Persecuted: Christians, Jews and Images of Violence in the Middle Ages, Londres, 2012, p. 46.

24. Ibid., pp. 90-92.

25. Rubin, Gentile Tales, p. 45.

26. El inventario más completo de los seres de las ilustraciones hebreas se encuentra en Therese y Mendel Metzger, Jewish Life in the Middle Ages: Illuminated Hebrew Manuscripts of the Thirteenth to the Sixteenth Centuries, Nueva York y Friburgo, 1982, especialmente pp. 19-37.

27. Marc Michael Epstein, Dreams of Subversion in Medieval Jewish Art and Literature, University Park, PA, 1997, pp. 16-38 y 70-95.

28. Marc Michael Epstein, The Medieval Haggadah: Art, Narrative and Religious Imagination, New Haven y Londres, 2013, pp. 19-28.

29. Sobre la obra de los iluminadores cristianos al servicio de patronos judíos véase Eva Froimovic, «Early Ashkenazic Prayer Books and their Christian Illuminators», en Piet van Boxell y Sabine Arndt, eds., Crossing Borders: Hebrew Manuscripts as a Meeting Place of Cultures, Oxford, 2009, pp. 45-56.

30. Stanley Ferber, «Micrography: A Jewish Art Form», Journal of Jewish Art (1977), pp. 12-24.

 

 

9. DESTIERRO DEL DESTIERRO

 

1. Se han publicado ediciones facsímiles muy hermosas para conmemorar su sexto centenario: Hans-Christian Freiesleben, Der Katalanische Weltatlas vom Jahre 1375, Stuttgart, 1977; Georges Grosjean, ed., Mapamundi: der Katalanische Weltatlas vom Jahre 1375, Zurich, 1977. Véase asimismo Jean-Michel Massing, «Observations and Beliefs: The World of the Catalan Atlas», en 1492: Art in the Age of Exploration, Washington DC, 1992, pp. 27-33; J. Brian Harley, «The Map and the Development of Cartography», en J. B. Harley et al., The History of Cartography, vol. 1, Chicago, 1987, y Evelyn Edson, The World Map, 1300-1492: The Persistence of Tradition and Transformation, Baltimore, 2007.

2. Sobre los portulanos, véase Tony Campbell, «Portolan Charts from the late 13th Century to 1500», en J. B. Harley y David Woodward, eds., The History of Cartography: Cartography in Prehistoric, Ancient and Medieval Europe and the Mediterranean, vol. 1, Chicago, 1987; para su relación con Mallorca, véase Felipe Fernández-Armesto, Before Columbus: Exploration and Colonization from the Mediterranean to the Atlantic, 1229-1492, Filadelfia, 1987, pp. 13-17. [Hay trad. cast.: Antes de Colón: Exploración y colonización desde el Mediterráneo hacia el Atlántico, 1229-1492, Madrid, Cátedra, 1993.]

3. Sobre Cresques Abraham y Jafudá, véase la excelente página web, basada en documentación de archivo, <www.cresquesproject.net>, con artículos de Jaume Riera i Sans, «Cresques Abraham, Master of Mappaemundi and Compasses», y Gabriel Llompart i Moragues, «Majorcan Jews and Medieval Cartography» (trad. ing. de Juan Ceva). Véase asimismo David Abulafia, A Mediterranean Emporium: The Catalan Kingdom of Majorca, Cambridge, 1994, pp. 204-208. [Hay trad. cast.: Un emporio mediterráneo: El reino catalán de Mallorca, Barcelona, Omega, 1996.]

4. Gabriel Llompart i Moragues, «The identity of Jaume Ferrer the Seafarer», en <www.cresquesproject.net> (trad. ing. de Juan Ceva).

5. Abulafia, A Mediterranean Emporium, pp. 75-99; A. Lionel Isaacs, The Jews of Majorca, Londres, 1936. [Hay trad. cat.: Els jueus de Mallorca, Palma de Mallorca, Miquel Font, 1986.]

6. David Nirenberg, Communities of Violence: Persecution of Minorities in the Middle Ages, Princeton, 1996, pp. 231 y ss. [hay trad. cast.: Comunidades de violencia: La persecución de las minorías en la Edad Media, Barcelona, Península, 2001], sostiene que las acusaciones de envenenar pozos rara vez son el motivo de los ataques contra los judíos (o contra los musulmanes), sino que estos se deben más bien a la idea de que la peste se debía a la acumulación de los pecados de la gente, incluida la presencia de los judíos en medio de los cristianos. En 1351 el obispo de Valencia escribió al consistorio advirtiendo de que «por sus pecados [de judíos y musulmanes], el Señor podría enviarnos pestilencias». No obstante, se produjeron efectivamente ataques y asesinatos en Barcelona, Cervera y Tárrega, donde, según el cronista Joseph Ha-Cohen, murieron trescientas personas.

7. Sobre Ferrán Martínez, véase Benzion Natanyahu, The Origins of the Inquisition in Fifteenth Century Spain, Nueva York, 1995, vol. 2, pp. 128-148 [hay trad. cast.: Los orígenes de la Inquisición en la España del siglo XV, Barcelona, Crítica, 1999], y Yitzhak Baer, A History of the Jews in Christian Spain, Filadelfia, 1961. [Hay trad. cast.: Historia de los judíos en la España cristiana, Barcelona, Riopiedras, 1998.]

8. Leon Poliakov, The History of Anti-semitism: From Mohammed to the Marranos, trad. ing. de Natalie Gerardi, Filadelfia, 2003, vol. 2, pp. 158-159. [Hay trad. cast.: Historia del antisemitismo, Barcelona, Muchnik, 1986.]

9. «Rabí» Hasdai Crescas ofrece un relato de las matanzas de judíos de 1391 en España, reproducido en Franz Kobler, ed., Letters of Jews Through the Ages: From Biblical Times to the Middle of the Eighteenth Century, Nueva York, 1952, vol. 1, pp. 272-275; Baer, History, vol. 2, pp. 104-105.

10. Isaacs, The Jews of Majorca, pp. 79-90.

11. Sobre Jafudá y los demás judíos después de 1391, véase J. N. Hillgarth, «Majorcan Jews and Conversos as Owners and Artisans of Books», en Aharon Mirky, Avraham Grossman y Yosef Kaplan, Exile and Diaspora: Studies in the History of the Jewish People Presented to Professor Haim Beinart, Jerusalén, 1991, pp. 125-130. [Hay trad. cast.: Exilio y diáspora: Estudios sobre la historia del pueblo judío, Madrid, CSIC, 1991.]

12. Sobre Raimundo Lulio y los judíos, véase Jeremy Cohen, The Friars and the Jews: The Evolution of Medieval Anti-Judaism, Ithaca, 1982, pp. 199-225.

13. El relato judío de la Disputa de Tortosa (el Shebet Yehudá de Salomón ben Verga) y las versiones cristianas, con el nerviosismo de Benedicto XIII por la aparente incapacidad de convencer a los rabinos que veía en Josué Halorquí/Jerónimo de Santa Fe, en Maccoby, Judaism on Trial, pp. 168-216.

14. Isaacs, The Jews of Majorca, pp. 110-117.

15. Yosef Hayim Yerushalmi, «Exile and Expulsion in Jewish History», en Benjamin R. Gampel, ed., Crisis and Creativity in the Sephardic World 1391-1648, Nueva York, 1997, p. 14. Yerushalmi dice que en otro tiempo se creyó que Toledo se llamaba también Toletula, del hebreo tiltul, «errar».

16. Jerrilynn D. Dodds, «Mudejar Tradition and the Synagogues of Medieval Spain: Cultural Identity and Cultural Hegemony», en Vivian B. Mann, Thomas F. Glick y Jerrilynn D. Dodds, Convivencia: Jews, Muslims and Christians in Medieval Spain, Nueva York, 1992, pp. 113-131; Francisco Cantera Burgos, Sinagogas españolas, Madrid, 1985; C. H. Krinsky, Synagogues of Europe: Architecture, History, Meaning, Nueva York y Cambridge, 1985; Ana María López Álvarez, Catálogo del Museo Sefardí, Madrid, 1987; Ana María López Álvarez y Santiago Plaza Palomero, eds., Juderías y sinagogas de la Sefarad medieval, Ciudad Real, 2003.

17. Por ejemplo, la Biblia de Toledo en cuatro volúmenes (cuyos elementos se encuentran ahora divididos), copiada por Israel ben Israel, miembro de una familia que fue transmitiéndose de generación en generación los conocimientos del arte de la copia. Gabrielle Sed Rajna, «Hebrew Illuminated Manuscripts from the Iberian Peninsula», en Mann et al., Convivencia, pp. 134-136. Sobre el árbol genealógico de la dinastía de escribas de los Ben Israel, véase Katrin Kogman-Appel, Jewish Book Art between Islam and Christianity: The Decoration of Hebrew Bibles in Medieval Spain, Leiden y Boston, 2004, pp. 61-64.

18. Dodds, «Mudejar Tradition», p. 128.

19. Yirmiyahu Yovel, The Other Within: The Marranos: Split Identity and Emerging Modernity, Princeton y Oxford, 2009, pp. 111 y 130. El hito que supone el libro de Yovel ha trastocado en gran medida el debate en torno a las relaciones existentes entre los conversos y los judíos que siguieron siendo tales durante el siglo XV, aunque el campo en cuestión sigue, por decirlo suavemente, estando muy discutido. Me baso en él para el relato detallado de las innumerables formas prácticas en que los conversos siguieron en contacto con los judíos y viceversa, pero puede que se refiera con demasiada benevolencia al resentimiento con el que indudablemente habrían visto muchos judíos devotos a los apóstatas, aunque los llamaran anusim, los «forzados».

20. Norman Roth, «Anti-converso Riots of the Fifteenth Century. Pulgar and the Inquisition» (online, academia.edu), pp. 368 y ss.; A. Mackay, «Popular Movements and Pogroms in Fifteenth-Century Castile», Past and Present, n.º 55 (1972), p. 34.

21. Sobre las implicaciones racistas del Estatuto de Limpieza de Sangre véase John Edwards, «The beginning of a scientific theory of race? Spain 1450-1600», en Yedida K. Stillman y Norman A. Stillman, eds., From Iberia to Diaspora: Studies in Sephardic History and Culture, Leiden, Boston y Colonia, 1999, pp. 180-183.

22. Yovel, The Other Within, pp. 145-147.

23. Ibid., pp. 149-151.

24. Sed Rajna, «Hebrew Illuminated Manuscripts», pp. 152-153. Véase la introducción de Bezalel Narkiss y Aliza Cohen-Mushlin a la edición facsímil de la Kennicott Bible, Londres, 1985, y también Narkiss, Cohen-Mushlin y A. Tcherikover, Hebrew Illuminated Manuscripts in the British Isles: Spanish and Portuguese Manuscripts, Jerusalén y Oxford, 1982, vol. 1, pp. 153-159.

25. Sobre la carga polémica que tienen algunos de estos animales véase Marc Michael Epstein, Dreams of Subversion in Medieval Jewish Art and Literature, University Park, 1997, passim. Kogman-Apel, Jewish Book Art, p. 214, cree que los motivos de los gatos y los ratones quizá procedan de la iconografía de la Alemania meridional.

26. La historia clásica de la Inquisición ha sido Henry Charles Lea, A History of the Inquisition of Spain, Nueva York, 1906-1907 [hay trad. cast.: Historia de la Inquisición española, Madrid, Fundación Universitaria Española, 1983]; véase asimismo Cecil Roth, Conversos, Inquisition and the Expulsion of the Jews from Spain (Madison, WI, 1995); Henry Kamen, Inquisition and Society in Spain, Londres, 1985. El gran clásico de la bibliografía histórica moderna, formidable por su erudición y al mismo tiempo profundamente conmovedor por su fuerza literaria, es Haim Beinart, The Expulsion of the Jews from Spain, trad. ing. de Jeffrey M. Green, Oxford y Portland, OR, 2002.

27. Yovel, The Other Within, p. 162.

28. Benzion Netanyahu, Don Isaac Abravanel: Statesman and Philosopher, 5.ª ed., Ithaca y Londres, 1998, pp. 26-41.

29. Sobre el desarrollo del decreto de expulsión, véase Maurice Kriegel, «The Making of a Decree», Revue Historique, n.º 260 (1978), pp. 49-90; Beinart, Expulsion, pp. 5-54, y «Order of the Expulsion from Spain. Antecedents, Causes and Textual Analysis», en Gampel, ed., Crisis and Creativity, pp. 79-95.

30. Yovel, The Other Within, pp. 179-180.

31. Sobre las rutas de salida del país y las numerosas dificultades que supusieron la marcha de las ciudades de nacimiento y la salida de España en la fecha señalada, véase Beinart, Expulsion, passim.

32. Ibid., pp. 523-524.

33. François Soyer, The Persecution of the Jews and Muslims of Portugal: King Manuel I and the End of Religious Tolerance (1496-7), Leiden y Boston, 2007; sobre los niños de Santo Tomé, pp. 130-131; sobre el secuestro de los niños y la conversión forzosa de sus padres y de otros adultos, pp. 210-226.

34. José Chabás y Bernard R. Goldstein, «Abraham Zacuto: Supplemental Note for a Biography», en Astronomy in the Iberian Peninsula, Darby, PA, 2000, pp. 6-11.

35. Abraham Zacuto, Libro del linaje o Sefer Yuhassin [véase The Book Lineage or Sefer Yohassin, trad. ing. y ed. de Israel Shamir, Zacuto Foundation, 2005].

36. Israel Efros, The Problem of Space in Jewish Medieval Philosophy, Nueva York, 1917.